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El yoga para embarazadas se ha consolidado como una de las prácticas físicas más recomendadas durante la gestación. Dentro de la gran variedad de posturas y movimientos que componen esta disciplina, las torsiones adaptadas al embarazo ocupan un lugar especial. Bien ejecutadas y con las modificaciones adecuadas, estas posturas contribuyen a aliviar tensiones musculares, mejorar la circulación y mantener la flexibilidad de la columna en un momento en que el cuerpo experimenta cambios profundos. Sin embargo, no todas las torsiones son aptas para todas las etapas del embarazo, y conocer sus particularidades es fundamental para practicar con seguridad.

Qué son las torsiones en yoga y cómo se adaptan al embarazo

Las torsiones son movimientos de rotación del tronco sobre su eje vertical. En el yoga convencional, algunas de estas posturas implican una compresión intensa del abdomen que resulta completamente inapropiada durante el embarazo. Por eso, el yoga prenatal trabaja con torsiones abiertas, también llamadas torsiones con espacio, que rotan la columna sin comprimir el vientre ni ejercer presión sobre el útero.

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La diferencia clave respecto a las torsiones clásicas reside en la dirección del movimiento. En lugar de enrollarse hacia dentro, la embarazada aprende a girar abriendo el pecho hacia afuera y manteniendo el abdomen en posición libre. Esto permite obtener los beneficios del movimiento rotacional sin poner en riesgo al bebé.

Estas torsiones pueden realizarse sentada en el suelo, sobre una silla o incluso de pie, adaptándose al trimestre de gestación y a las capacidades físicas de cada mujer. Un instructor certificado en yoga prenatal es la persona indicada para guiar la práctica y verificar la correcta ejecución de cada postura.

Beneficios de las torsiones de yoga durante el embarazo

Practicar torsiones adaptadas de forma regular durante el embarazo reporta múltiples beneficios tanto físicos como mentales:

  • Alivio de la tensión dorsal y lumbar: A medida que el embarazo avanza, el desplazamiento del centro de gravedad genera una sobrecarga en la zona lumbar y la parte media de la espalda. Las torsiones suaves ayudan a liberar esa tensión acumulada y a mantener la movilidad de las vértebras.
  • Mejora de la digestión: El útero en crecimiento comprime los órganos digestivos, lo que puede provocar estreñimiento, gases e indigestión. Los movimientos rotacionales suaves estimulan el peristaltismo intestinal y favorecen el tránsito digestivo.
  • Activación de la circulación: Las torsiones favorecen el retorno venoso y ayudan a prevenir la sensación de piernas pesadas y la retención de líquidos, problemas frecuentes en el segundo y tercer trimestre.
  • Tonificación de los músculos intercostales: Al girar el tronco, se trabajan los músculos que rodean la caja torácica, lo que mejora la capacidad respiratoria y facilita la respiración profunda, especialmente necesaria en las últimas semanas de embarazo.
  • Reducción del estrés: Como toda práctica de yoga, las torsiones se realizan en sincronía con la respiración consciente, lo que activa el sistema nervioso parasimpático y genera una respuesta de calma y bienestar.

Contraindicaciones y precauciones fundamentales

No todas las embarazadas pueden practicar torsiones de yoga sin restricciones. Existen situaciones en las que esta práctica debe evitarse o modificarse significativamente:

  • Placenta previa: Cualquier ejercicio que implique rotación o tensión abdominal debe ser consultado con el médico, ya que existe riesgo de sangrado.
  • Embarazo múltiple: Las gestaciones de gemelos o trillizos requieren una adaptación especial de todas las posturas y mayor supervisión profesional.
  • Amenaza de parto prematuro: En este caso, el reposo es la indicación médica principal y el ejercicio debe limitarse o eliminarse hasta recibir el alta correspondiente.
  • Primer trimestre con náuseas intensas: Si la mujer experimenta náuseas o mareos pronunciados, es preferible esperar a que estos síntomas remitan antes de iniciar la práctica.
  • Síntomas de diastasis abdominal: Si existe separación de los músculos rectos abdominales, las torsiones deben modificarse para no empeorar la condición.

Con carácter general, siempre se recomienda evitar tumbarse boca arriba durante períodos prolongados a partir del segundo trimestre, ya que el peso del útero puede comprimir la vena cava inferior y reducir el retorno venoso al corazón. Las torsiones en posición supina deben eliminarse del repertorio prenatal.

Ejemplos de torsiones seguras para practicar durante el embarazo

Algunas de las posturas más habituales en las clases de yoga prenatal relacionadas con las torsiones incluyen:

  • Torsión sentada en silla: Sentada en el borde de una silla, con los pies apoyados firmemente en el suelo, se lleva la mano derecha al respaldo y se gira suavemente hacia la derecha inhalando. Al exhalar, se vuelve al centro. El movimiento es suave y controlado, siempre dejando espacio al abdomen.
  • Bharadvajasana modificada: Sentada en el suelo con las piernas cruzadas o extendidas a un lado, se gira el tronco suavemente hacia el exterior, apoyando una mano en el suelo y la otra en la rodilla. El énfasis está en alargar la columna antes de iniciar el giro.
  • Torsión de pie junto a la pared: De pie frente a una pared, con las manos apoyadas a la altura de los hombros, se rota el tronco lateralmente manteniendo las caderas estables. Es ideal para el tercer trimestre por su accesibilidad.

Cada postura debe mantenerse entre tres y cinco respiraciones profundas, sin forzar el rango de movimiento y siempre dentro del límite del confort.

Conclusión

Las torsiones adaptadas dentro de una práctica de yoga prenatal supervisada son una herramienta valiosa para el bienestar físico y emocional de la embarazada. Alivian tensiones musculares, mejoran la digestión, activan la circulación y contribuyen al equilibrio mental en una etapa de grandes cambios. La clave está en la adaptación: abandonar las torsiones clásicas y aprender las versiones abiertas, diseñadas específicamente para respetar y cuidar al bebé en crecimiento. Consulta siempre con tu ginecólogo antes de iniciar cualquier programa de ejercicio durante el embarazo.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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