El pescado es un alimento valioso durante el embarazo por su aporte de omega-3, yodo y proteínas de alta calidad. Sin embargo, las especies grandes y longevas acumulan concentraciones de mercurio que pueden resultar perjudiciales para el desarrollo neurológico del feto. La AESAN, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, ha establecido recomendaciones claras sobre qué pescados deben evitar las embarazadas.
Por qué el mercurio es especialmente peligroso durante el embarazo
El metilmercurio —la forma orgánica del mercurio que se acumula en el tejido de los peces— atraviesa con facilidad la barrera placentaria. Una vez en la circulación fetal, puede alcanzar el sistema nervioso central y afectar al desarrollo neurológico. Los efectos documentados incluyen alteraciones en la función cognitiva, la memoria, el lenguaje y la coordinación motora que pueden manifestarse en la infancia y perdurar en la vida adulta.
El metabolismo del feto no puede eliminar el mercurio con la misma eficiencia que el organismo adulto, lo que hace que pequeñas cantidades tengan un impacto proporcionalmente mayor.
Qué especies deben evitar las embarazadas
La AESAN identifica cuatro especies como las más problemáticas por su alto contenido en mercurio:
- Pez espada (también llamado emperador): Su consumo regular proporciona ya la dosis semanal tolerable de mercurio con tan solo 100 gramos.
- Atún rojo (Thunnus thynnus): Solo el atún rojo de gran tamaño, el que se consume fresco o congelado en filetes. El atún en conserva usa variedades más pequeñas y es perfectamente seguro.
- Tiburón: Incluye diversas variedades comercializadas bajo nombres como marrajo, cazón o tintorera.
- Lucio: Especie de agua dulce con alta capacidad bioacumuladora.
La recomendación para embarazadas y mujeres en periodo de lactancia es evitar completamente estas cuatro especies. Para niños de entre 3 y 12 años, el límite es de 50 gramos a la semana.
Qué sí puede comer una embarazada
La inmensa mayoría de los pescados son seguros y muy recomendables durante la gestación: salmón, sardina, boquerón, caballa, merluza, bacalao, dorada, lubina, trucha o sepia aportan todos los beneficios del pescado sin el riesgo del mercurio. Variar el consumo entre dos y tres raciones semanales de diferentes especies es la estrategia nutricional más inteligente.
El omega-3 y la fertilidad antes del embarazo
Los ácidos grasos omega-3 no solo son importantes durante el embarazo: también juegan un papel en la fertilidad femenina y masculina. En mujeres, el DHA y el EPA contribuyen a la calidad ovocitaria y a la receptividad endometrial. En hombres, el omega-3 se asocia a una mejor movilidad y morfología espermática. Por eso, en IMFER recomendamos a nuestros pacientes en tratamiento de reproducción asistida mantener un consumo regular de pescado azul de tamaño pequeño o mediano, que no presenta problemas de mercurio.
El pescado crudo y el riesgo de anisakis
Más allá del mercurio, las embarazadas deben evitar el pescado crudo o poco cocinado por el riesgo de anisakis, un parásito que puede causar reacciones graves. El sushi, el sashimi, las anchoas en vinagre y el ceviche quedan contraindicados durante el embarazo a menos que el pescado haya sido previamente congelado a -20°C durante al menos 24 horas, procedimiento que elimina el parásito. El pescado completamente cocinado —al horno, a la plancha, hervido o al vapor— no presenta este riesgo.
Si tienes dudas sobre tu alimentación durante el embarazo o antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida, en IMFER podemos orientarte sobre hábitos nutricionales que favorecen la fertilidad y un embarazo saludable.
Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
¿Tienes dudas sobre este tema? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
También puede interesarte: Presión social y maternidad: el reloj biológico entre la… y Parto natural vs. cesárea: ventajas, desventajas y cómo tomar….
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios