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La preparación física para el parto es uno de los aspectos más importantes de los últimos meses del embarazo, y la pelvis es la protagonista indiscutible de ese proceso. Una pelvis móvil, bien tonificada y consciente facilita enormemente el trabajo de parto y puede reducir la duración de la fase de expulsión. El yoga prenatal para preparar la pelvis combina ejercicios de movilidad articular, tonificación del suelo pélvico y conciencia corporal que dotan a la embarazada de recursos físicos y mentales imprescindibles de cara al momento del nacimiento. En este artículo exploramos en profundidad cómo trabajar la pelvis de forma segura y eficaz durante el embarazo.

La importancia de la movilidad pélvica en el embarazo y el parto

La pelvis no es una estructura rígida. Está compuesta por varios huesos articulados entre sí mediante articulaciones que, durante el embarazo, se vuelven más laxas gracias a la acción de la relaxina, una hormona que prepara el cuerpo para el paso del bebé. Esta mayor laxitud ligamentosa es, al mismo tiempo, una oportunidad y un riesgo: permite una mayor apertura pélvica durante el parto, pero también puede generar inestabilidad y dolor si no se trabaja con la musculatura adecuada.

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La movilidad pélvica bien entrenada contribuye a que el bebé pueda descender y rotar correctamente durante el trabajo de parto, ajustándose a las dimensiones del canal del parto. Una pelvis rígida o bloqueada dificulta este proceso y puede prolongar el tiempo de expulsión o requerir intervenciones obstétricas.

El yoga prenatal trabaja la pelvis desde múltiples ángulos: mejora la movilidad de las articulaciones sacroilíacas y de la sínfisis del pubis, fortalece la musculatura del suelo pélvico, estira los aductores y los flexores de cadera, y enseña a la embarazada a identificar y controlar conscientemente las tensiones pélvicas acumuladas.

Ejercicios de yoga para movilizar y preparar la pelvis

Los siguientes ejercicios están diseñados para practicarse en el segundo y tercer trimestre del embarazo, siempre bajo la supervisión de un instructor certificado en yoga prenatal y con la aprobación del ginecólogo:

  • Círculos de cadera de pie: De pie, con los pies separados a la anchura de las caderas y las rodillas ligeramente flexionadas, se realizan círculos lentos y amplios con la pelvis, como si se estuviera moviendo un hula hoop. Este ejercicio lubrica las articulaciones de la cadera, alivia la presión lumbar y es especialmente útil durante el trabajo de parto activo.
  • Balanceo pélvico en posición de cuatro patas: Sobre manos y rodillas, con la columna en posición neutra, se bascula la pelvis hacia adelante y hacia atrás de forma rítmica. La versión en movimiento de la postura del gato-vaca, pero enfocada exclusivamente en la pelvis, trabaja la movilidad lumbopélvica y alivia la tensión en el sacro.
  • Postura del palomo modificada: Desde una posición de rodillas, se adelanta una pierna y se lleva hacia afuera, manteniendo la otra extendida hacia atrás. Esta postura abre profundamente la articulación coxofemoral y estira el piriforme y los rotadores externos de la cadera. Debe realizarse con apoyo en bloques o cojines para evitar compresión abdominal.
  • Sentadilla con apoyo: Apoyada en una pared, en la silla o sujetando a una pareja, se desciende lentamente hasta una posición de cuclillas profunda, manteniendo la posición durante varias respiraciones. Este ejercicio abre el diámetro transversal de la pelvis y estira el periné.
  • Puente pélvico modificado: Tumbada de lado (no boca arriba en el tercer trimestre), con las rodillas flexionadas, se eleva ligeramente la cadera de arriba, activando los glúteos y el suelo pélvico. Versión segura del puente clásico para trabajar la estabilidad pélvica sin comprimir la vena cava.

El suelo pélvico: un componente esencial de la preparación para el parto

La musculatura del suelo pélvico, ese conjunto de músculos que forma la base de la pelvis, desempeña un papel crucial durante el parto. Durante la fase de expulsión, el suelo pélvico debe ser capaz de relajarse completamente para permitir el paso del bebé. Paradójicamente, el trabajo más importante durante el embarazo no es solo fortalecer esta musculatura, sino también aprender a relajarla de forma consciente y voluntaria.

El yoga prenatal incorpora ejercicios específicos de conciencia del suelo pélvico que enseñan a identificar la diferencia entre contracción y relajación. Los ejercicios de Kegel, bien conocidos durante el embarazo, deben complementarse con ejercicios de apertura y descenso del suelo pélvico.

La respiración diafragmática profunda tiene una influencia directa sobre el suelo pélvico: al inhalar, el diafragma desciende y el suelo pélvico se relaja ligeramente; al exhalar, ambas estructuras ascienden. Este ciclo natural puede entrenarse conscientemente para preparar a la madre para los pujos y la fase de expulsión.

Cuándo y con qué frecuencia practicar

La preparación pélvica mediante yoga puede iniciarse desde el segundo trimestre, aunque muchos de los ejercicios son especialmente valiosos en las últimas ocho a diez semanas antes de la fecha prevista de parto. La frecuencia ideal es de dos a tres sesiones semanales de cuarenta y cinco minutos a una hora, complementadas con pequeñas prácticas diarias de movilidad y respiración en casa.

Es fundamental no forzar ningún ejercicio, respetar los límites del propio cuerpo y comunicar al instructor cualquier molestia o síntoma inusual. Si aparece dolor en la sínfisis del pubis (signo de disfunción de la sínfisis), dolor lumbar intenso o presión pélvica excesiva, debe consultarse al ginecólogo antes de continuar la práctica.

Conclusión

Preparar la pelvis para el parto a través del yoga prenatal es una inversión en bienestar y confianza que se rentabiliza en el momento más importante: el nacimiento del bebé. La movilidad pélvica, el conocimiento del propio cuerpo y la capacidad de relajar el suelo pélvico de forma consciente son recursos que ninguna embarazada debería subestimar. Empieza con tiempo, practica con regularidad y con la supervisión adecuada, y llega al parto con el mejor equipamiento físico y mental posible.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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