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A medida que el embarazo avanza, la sensación de presión interna se intensifica. El útero en crecimiento ocupa un espacio cada vez mayor, desplazando otros órganos y generando molestias que van desde la dificultad para respirar profundamente hasta la presión sobre la vejiga o el diafragma. El yoga prenatal orientado a crear espacio corporal trabaja precisamente para contrarrestar esta sensación de estrechez interna, ayudando a la madre a abrirse desde dentro y facilitando al bebé una posición más cómoda y óptima de cara al parto. Se trata de una práctica que combina apertura de caderas, elongación de la columna y respiración consciente para generar bienestar integral.

Por qué el cuerpo necesita crear espacio durante el embarazo

Desde el primer trimestre, el útero comienza un proceso de expansión que no se detiene hasta el momento del parto. En el tercer trimestre, el útero puede alcanzar el nivel del esternón, comprimiendo el estómago, los pulmones y el diafragma. Esta compresión explica molestias tan habituales como la acidez, la sensación de falta de aire, las contracciones de Braxton Hicks o la presión pélvica.

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Crear espacio corporal a través del yoga no significa literalmente ampliar el volumen del cuerpo, sino trabajar la alineación postural, la movilidad articular y la conciencia corporal para que la madre encuentre posiciones en las que la presión se distribuya mejor y el bebé disponga del mayor espacio posible para moverse y colocarse en la posición adecuada para el nacimiento.

Además, determinadas posturas de yoga favorecen que el bebé adopte una presentación cefálica (cabeza hacia abajo), que es la más favorable para el parto vaginal. Esto no es un efecto garantizado, pero sí un beneficio potencial que muchos profesionales y madres observan en la práctica.

Posturas de yoga para abrir las caderas y crear espacio pélvico

La apertura de caderas es el eje central de las clases de yoga prenatal enfocadas en crear espacio para el bebé. Las caderas son la puerta de entrada del bebé al mundo, y trabajar su movilidad y flexibilidad desde el embarazo facilita tanto la comodidad materna como la preparación para el parto.

  • Malasana o postura de cuclillas: Con los pies separados a la anchura de las caderas y los talones apoyados en el suelo (o sobre un soporte si no llegan), se desciende hasta una posición de cuclillas profundas. Esta postura abre ampliamente la pelvis, estira el periné y favorece la circulación en la zona pélvica. Es especialmente recomendada en el tercer trimestre.
  • Postura del zapatero o Baddha Konasana: Sentada en el suelo con las plantas de los pies juntas y las rodillas caídas hacia los lados, se trabaja la apertura de la zona inguinal y la cara interna de los muslos. Se puede realizar apoyando la espalda en la pared para mayor comodidad.
  • Postura del guerrero II: De pie, con una zancada amplia y los brazos extendidos horizontalmente, esta postura trabaja la apertura lateral de caderas, fortalece las piernas y mejora el equilibrio. Debe ejecutarse con precaución en el tercer trimestre cuando el centro de gravedad está más desplazado.
  • Postura del ángulo lateral extendido: Similar al guerrero II pero con el tronco inclinado lateralmente, permite una apertura adicional del costado y crea espacio en la zona del diafragma, aliviando la sensación de presión respiratoria.

Elongación de la columna: crear espacio vertical para el bebé

Además de la apertura horizontal de caderas, el yoga prenatal trabaja la elongación vertical de la columna. Un eje vertebral bien alineado y estirado crea más espacio entre el pubis y el diafragma, aliviando la compresión de los órganos y mejorando la postura general.

  • Postura de la montaña o Tadasana: De pie, con los pies paralelos y la atención puesta en el alargamiento de toda la columna desde el coxis hasta la coronilla. Esta postura básica enseña la alineación correcta que debe mantenerse en el resto de asanas.
  • Postura del gato-vaca: A cuatro patas, alternando el arqueamiento y el hundimiento de la espalda sincronizados con la respiración, esta postura moviliza toda la columna, alivia la tensión lumbar y crea espacio en la zona torácica y abdominal.
  • Estiramiento lateral sentada: Sentada con las piernas cruzadas o en posición cómoda, se eleva un brazo sobre la cabeza y se inclina suavemente hacia el lado contrario, estirando el costado y creando espacio entre las costillas.

La respiración consciente acompaña siempre a estas posturas. Inhalar profundamente expandiendo las costillas lateralmente y exhalar de forma lenta y completa potencia el efecto de apertura y elongación, al tiempo que prepara a la madre para la respiración durante el trabajo de parto.

Recomendaciones para practicar con seguridad

Como en toda práctica de yoga prenatal, existen pautas de seguridad que deben respetarse rigurosamente:

  • Practicar siempre con un instructor certificado en yoga prenatal, especialmente si no se tiene experiencia previa.
  • Evitar posturas boca arriba a partir del segundo trimestre para no comprimir la vena cava inferior.
  • No forzar el rango de movimiento: la relaxina, hormona que aumenta durante el embarazo para relajar los ligamentos, puede generar una sensación de mayor flexibilidad que no siempre está acompañada de estabilidad articular real.
  • Hidratarse adecuadamente antes, durante y después de la práctica.
  • Informar al instructor de cualquier condición médica como placenta previa, riesgo de parto prematuro o embarazo múltiple.
  • Detener el ejercicio inmediatamente si aparecen mareos, dolor abdominal, sangrado o sensación de presión inusual.

Conclusión

El yoga prenatal centrado en crear espacio corporal es una herramienta de gran valor para mejorar el bienestar de la embarazada durante los meses de mayor crecimiento uterino. La apertura de caderas, la elongación de la columna y la respiración consciente trabajan de forma sinérgica para aliviar molestias, mejorar la postura y preparar el cuerpo para el parto. Practicada de forma regular y supervisada, esta disciplina contribuye a que la madre viva su embarazo con mayor comodidad, conciencia corporal y ecuanimidad emocional.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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