La Navidad y el embarazo pueden convivir perfectamente. Las mesas navideñas ofrecen una amplia variedad de opciones deliciosas que son compatibles con la gestación. La clave es saber cuáles elegir y cuáles evitar, sin caer en la tentación de los excesos que tanto pesan después, y menos aún durante el embarazo.
Cómo gestionar la mesa navideña estando embarazada
Lo primero: no hay que pasar hambre ni renunciar al placer de comer bien en estas fechas. Sí conviene estructurar mejor las comidas para evitar los atracones. El embarazo ya de por sí ralentiza la digestión y dilata el estómago, así que llegar a la mesa hambrienta y comer sin control suele terminar mal.
Mantener entre cinco y seis tomas al día, incluso en días de celebración, ayuda a regular el apetito y evita los picos de glucosa que pueden complicar el embarazo. Una buena estrategia es picar algo ligero antes de sentarte a la mesa de Navidad: un yogur, una fruta o unas tostadas. Así llegarás con menos hambre y más capacidad de elegir con calma.
Los dulces navideños, el turrón y el mazapán pueden tomarse, pero como postre, no como aperitivo. Los postres a base de fruta, la manzana asada o el sorbete de frutas son opciones excelentes que te permiten disfrutar el cierre de la comida sin los picos glucémicos que generan los dulces industriales.
Alimentos que deben evitarse durante el embarazo
Más allá de los excesos, hay alimentos que conviene evitar por razones de seguridad microbiológica:
- Pescado y carne crudos o poco cocinados: el sushi, el carpaccio, el steak tartar y los boquerones en vinagre pueden contener parásitos o bacterias peligrosas para el feto.
- Pescado marinado o ahumado: además de estar crudos, pueden contener conservantes que no son recomendables durante la gestación.
- Quesos de leche no pasteurizada: brie, camembert, roquefort, feta y cabrales pueden ser vehículo de listeria, una bacteria especialmente peligrosa en el embarazo.
- Atún rojo y pez espada: la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición desaconseja su consumo por el alto contenido en mercurio. El resto del pescado azul es muy recomendable.
- Embutidos curados: jamón serrano, salchichón, chorizo y similares deben evitarse si no tienes inmunidad frente a la toxoplasmosis.
Bebidas: el alcohol no tiene dosis segura
Este punto no admite matices. Ninguna cantidad de alcohol es segura durante el embarazo. Las bebidas etiquetadas como «sin alcohol» pueden contener trazas de hasta un 0,5%, lo que consumido con frecuencia no es inocuo. Revisa siempre el etiquetado.
Las alternativas son numerosas y pueden ser igual de festivas: agua con gas con fruta fresca, zumos naturales recién exprimidos, infusiones de manzanilla o hierbabuena (que además ayudan a la digestión), o limonadas caseras sin azúcar. Si quieres reducir la cafeína durante las fiestas, sustituir el café del final de la comida por una infusión de manzanilla o anís es una excelente opción que mejora la digestión sin estimulantes.
Las bebidas con mucho gas pueden resultar incómodas porque aumentan la distensión abdominal, ya de por sí frecuente en el embarazo avanzado. Tómalas con moderación si notas que te causan molestias.
Un embarazo sano también en Navidad
Con un poco de planificación y sentido común, las fiestas navideñas pueden disfrutarse plenamente durante el embarazo. En IMFER sabemos lo que ha costado llegar a este punto para muchas de nuestras pacientes. Merece la pena cuidarse bien para que este embarazo llegue a buen puerto. Si tienes dudas sobre tu alimentación específica, tu equipo médico está disponible para orientarte.
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