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La apertura de pelvis durante el embarazo es uno de los objetivos fundamentales de la preparación física para el parto. Una pelvis abierta y móvil no solo facilita el descenso y la rotación del bebé en el canal del parto, sino que también alivia la presión pélvica que tantas embarazadas experimentan en el tercer trimestre, mejora la circulación en la zona inferior del cuerpo y contribuye al bienestar general. El yoga prenatal ofrece un repertorio de ejercicios específicos para trabajar la apertura pélvica de forma segura, progresiva y consciente, convirtiéndose en uno de los recursos más valorados por las embarazadas y sus profesionales de referencia.

Anatomía de la pelvis: qué estructuras trabajamos al abrirla

Entender qué se trabaja cuando hablamos de apertura de pelvis ayuda a realizar los ejercicios con mayor consciencia y efectividad. La pelvis ósea está formada por los dos huesos ilíacos, el sacro y el coxis, articulados entre sí por las articulaciones sacroilíacas y la sínfisis del pubis. Estas articulaciones, normalmente poco móviles, ganan movilidad durante el embarazo gracias a la relaxina.

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Cuando hablamos de abrir la pelvis, nos referimos principalmente a dos tipos de apertura:

  • Apertura del estrecho superior (entrada pélvica): Se trabaja con posturas que aumentan el diámetro transversal de la pelvis, como las sentadillas profundas o la postura del zapatero.
  • Apertura del estrecho inferior (salida pélvica): Se trabaja con posturas que movilizan el coxis y el sacro hacia atrás, como la postura en cuclillas con balanceo o la posición de manos y rodillas.

Además de las estructuras óseas, la apertura pélvica también implica el estiramiento de los músculos que cruzan la articulación de la cadera: los aductores, los rotadores externos (piriforme, obturadores, gemelos de la cadera), el psoas ilíaco y los isquiotibiales. Trabajar la flexibilidad de estos músculos es imprescindible para una apertura pélvica completa y funcional.

Ejercicios de yoga para la apertura de pelvis en el embarazo

Los siguientes ejercicios han demostrado ser especialmente eficaces para trabajar la apertura pélvica durante la gestación. Todos ellos pueden adaptarse a los diferentes trimestres y capacidades físicas de cada mujer:

  • Malasana (postura de cuclillas): Con los pies separados algo más que la anchura de las caderas, los dedos ligeramente girados hacia afuera y los talones apoyados en el suelo o en un soporte, se desciende hasta la posición de cuclillas. Las manos juntas en el centro empujan suavemente las rodillas hacia afuera. Esta postura maximiza la apertura del estrecho superior de la pelvis y es ampliamente recomendada en el tercer trimestre.
  • Baddha Konasana (postura del zapatero): Sentada con las plantas de los pies juntas y las rodillas caídas a los lados, se trabaja la apertura de la zona inguinal y la cara interna de los muslos. Para potenciar el efecto, se puede aplicar una ligera presión con las manos sobre los muslos hacia el suelo, nunca forzada.
  • Upavishtha Konasana modificada: Sentada con las piernas abiertas en V hacia los lados, manteniendo la columna erguida, se trabaja la apertura de la cara interna de los muslos y la flexibilidad de los aductores. La inclinación hacia adelante debe ser mínima en el tercer trimestre para no comprimir el abdomen.
  • Postura del guerrero II: De pie, con una zancada amplia, el pie delantero apuntando al frente y el pie trasero perpendicular, la rodilla delantera flexionada y los brazos extendidos horizontalmente. Esta postura trabaja la apertura lateral de la cadera y fortalece simultáneamente la musculatura de las piernas.
  • Eka Pada Rajakapotasana modificada (postura del palomo): Con apoyo en bloques o cojines para adaptarla al embarazo, esta postura abre profundamente los rotadores externos de la cadera y estira el piriforme, músculos frecuentemente tensos en la embarazada por la sobrecarga postural.
  • Postura del ángulo acostada de lado: Tumbada de lado, con la cadera de arriba abierta y la rodilla apuntando al techo, sostenida por la mano o apoyada en un cojín. Esta versión accesible para el tercer trimestre trabaja la apertura lateral de la cadera sin esfuerzo postural.

Cómo integrar la apertura pélvica en la vida diaria

Más allá de las sesiones formales de yoga, existen pequeñas prácticas cotidianas que contribuyen a mantener la pelvis abierta y móvil a lo largo del día:

  • Sentarse en el suelo en postura de zapatero mientras se ve la televisión o se lee, en lugar de hacerlo siempre en el sofá o en una silla.
  • Hacer una pequeña sesión de cinco a diez minutos de apertura pélvica antes de acostarse, como parte de la rutina de relajación nocturna.
  • Utilizar una pelota de pilates como asiento durante períodos cortos, realizando pequeños movimientos circulares de caderas que mantienen la movilidad articular.
  • Caminar con pasos amplios cuando las condiciones físicas lo permiten, favoreciendo la movilidad de la articulación coxofemoral.
  • Optar por posiciones de cuclillas al agacharse a recoger objetos del suelo, en lugar de doblar la columna.

Esta integración en la vida cotidiana hace que los beneficios del trabajo de apertura pélvica sean acumulativos y sostenidos a lo largo del tiempo, preparando progresivamente el cuerpo para el reto del parto.

Seguridad y precauciones específicas

La apertura pélvica durante el embarazo es generalmente segura cuando se realiza con las adaptaciones adecuadas, pero existen algunas precauciones importantes:

  • Si existe dolor en la sínfisis del pubis (disfunción de la sínfisis del pubis), los ejercicios de apertura pélvica amplia, como las sentadillas profundas o la postura del zapatero, pueden empeorar el dolor y deben evitarse o modificarse significativamente.
  • No forzar nunca el rango de movimiento más allá del confort. La relaxina aumenta la sensación de flexibilidad, pero los ligamentos relajados son más vulnerables a las lesiones.
  • Evitar posturas asimétricas que generen un esfuerzo diferente en cada articulación sacroilíaca, especialmente si ya existe dolor en esa zona.
  • Informar siempre al instructor de yoga prenatal sobre cualquier molestia preexistente para que pueda adaptar las posturas de forma individualizada.

Conclusión

Los ejercicios de apertura de pelvis son uno de los pilares del yoga prenatal y una de las inversiones más rentables que una embarazada puede hacer de cara al parto. Una pelvis bien preparada, móvil y consciente es un recurso extraordinario en el momento del nacimiento: facilita el descenso del bebé, reduce la duración del expulsivo y puede disminuir la necesidad de intervenciones obstétricas. Empieza a trabajar la apertura pélvica desde el segundo trimestre, con regularidad, paciencia y la guía de un profesional especializado, y llega al parto con la confianza de haber preparado tu cuerpo lo mejor posible.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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