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El momento del nacimiento está cargado de decisiones médicas que, aunque parecen rutinarias, tienen un impacto real en la salud del recién nacido. Una de las más debatidas en los últimos años es el corte del cordón umbilical: ¿cuándo debe realizarse? ¿Es lo mismo cortar de inmediato que esperar unos minutos? La ciencia tiene respuestas claras, y en este artículo te las explicamos de forma sencilla y rigurosa.

Qué es el cordón umbilical y cuál es su función

El cordón umbilical es la estructura que conecta al bebé con la placenta durante toda la gestación. A través de él, el feto recibe oxígeno y nutrientes esenciales, y elimina los productos de desecho hacia la circulación materna. Tiene aproximadamente 50 centímetros de longitud al término del embarazo y contiene dos arterias y una vena, envueltas en una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton.

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En el momento del parto, cuando el bebé ha nacido, el cordón umbilical sigue latiendo durante un tiempo. Esos latidos no son superfluos: representan una transferencia activa de sangre desde la placenta hacia el neonato. Esta sangre placentaria es extraordinariamente rica en hierro, glóbulos rojos, células madre y anticuerpos que el bebé no puede obtener de ninguna otra forma en ese instante.

Durante décadas, la práctica clínica habitual fue el corte inmediato del cordón, generalmente en los primeros 15 a 30 segundos tras el nacimiento. Esta conducta respondía a protocolos diseñados para agilizar la atención del neonato y reducir el tiempo antes del pinzamiento. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en los últimos veinte años ha cuestionado seriamente este enfoque.

Qué dice la ciencia sobre el momento del corte

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó sus recomendaciones y, desde 2012, recomienda el pinzamiento tardío del cordón umbilical, definido como aquel que se realiza entre uno y tres minutos después del nacimiento, o bien cuando el cordón ha dejado de pulsar. Esta recomendación se aplica tanto a partos a término como prematuros, con algunas consideraciones específicas para cada caso.

Los beneficios del pinzamiento tardío están respaldados por múltiples ensayos clínicos y metaanálisis. Entre los más relevantes destacan los siguientes hallazgos:

  • Mayor volumen sanguíneo neonatal: esperar al menos un minuto permite que el bebé reciba entre 80 y 100 ml adicionales de sangre placentaria, lo que equivale aproximadamente al 30% de su volumen sanguíneo total al nacer.
  • Reducción de la anemia en los primeros meses: los estudios muestran que los bebés con pinzamiento tardío presentan niveles más altos de hemoglobina y ferritina durante los primeros seis meses de vida.
  • Menor necesidad de transfusiones: especialmente en recién nacidos prematuros, el pinzamiento tardío reduce significativamente la necesidad de transfusiones de sangre.
  • Menor riesgo de hemorragia intraventricular: en neonatos prematuros, esta práctica disminuye el riesgo de sangrado cerebral, una complicación grave asociada a la prematuridad.
  • Mejor estabilidad hemodinámica: el neonato llega con mayor reserva de sangre, lo que favorece una transición circulatoria más estable al inicio de la vida extrauterina.

Un metaanálisis publicado en la revista Cochrane Database of Systematic Reviews que analizó datos de más de 3.000 mujeres y sus recién nacidos concluyó que el pinzamiento tardío se asocia con mejores resultados hematológicos para el bebé sin aumentar el riesgo de hemorragia postparto en la madre. Este es un punto importante: uno de los argumentos históricos contra el pinzamiento tardío era el supuesto mayor riesgo de sangrado materno, pero los datos no avalan ese temor.

En el caso de los bebés prematuros, los beneficios son aún más pronunciados. Una revisión publicada en JAMA Pediatrics encontró que el pinzamiento tardío en neonatos de menos de 37 semanas reducía la mortalidad hospitalaria y la necesidad de soporte circulatorio en las primeras horas de vida.

¿Hay situaciones en las que se debe cortar de inmediato?

Aunque la recomendación general apunta al pinzamiento tardío, existen circunstancias clínicas en las que el corte inmediato sigue siendo la opción más segura. Entre ellas se incluyen:

  • Circular de cordón apretada que impide la respiración del neonato y no puede resolverse de otra manera.
  • Placenta previa con hemorragia activa.
  • Desprendimiento prematuro de placenta.
  • Necesidad urgente de reanimación neonatal que requiere que el equipo actúe inmediatamente y no pueda hacerse junto a la madre.
  • Incompatibilidad de grupo sanguíneo grave que obligue a intervención inmediata.

En estos casos, la seguridad del bebé y de la madre prevalece sobre los beneficios del pinzamiento tardío. La medicina perinatal moderna permite, sin embargo, realizar maniobras de reanimación neonatal sin necesidad de cortar el cordón de inmediato, utilizando equipos diseñados para trabajar junto a la cama materna o en la propia mesa de partos.

Algunas maternidades ya han implementado protocolos de «reanimación con cordón íntegro», en los que el neonato que necesita soporte respiratorio lo recibe sin separarlo de la madre ni cortar el cordón. Esta práctica, aunque aún no universalizada, está ganando respaldo científico y clínico.

Cómo incluirlo en tu plan de parto

Si estás embarazada y deseas que se aplique el pinzamiento tardío en tu parto, lo más recomendable es que lo incluyas en tu plan de parto y lo comentes con tu equipo obstétrico durante el seguimiento del embarazo. En la mayor parte de los centros hospitalarios de España, esta práctica ya está incorporada como protocolo estándar, aunque puede variar según el centro y las circunstancias del parto.

Infórmate, pregunta a tu matrona o ginecólogo y expresa tus preferencias con claridad. La atención al parto es cada vez más participativa, y el conocimiento de la evidencia científica te permitirá tomar decisiones más informadas.

Conclusión

La ciencia es clara: esperar entre uno y tres minutos antes de cortar el cordón umbilical aporta beneficios tangibles y medibles para la salud del recién nacido, especialmente en lo que respecta a sus reservas de hierro, su volumen sanguíneo y su estabilidad en los primeros días de vida. No supone un riesgo añadido para la madre y es una práctica sencilla de implementar en la gran mayoría de los partos. Conocer esta información te ayuda a participar activamente en uno de los momentos más importantes de tu vida.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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