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Tener un hijo después de los 40 años es hoy una realidad para muchas mujeres gracias a los avances de la medicina reproductiva. En España, la tasa de maternidad tardía —mujeres que tienen su primer hijo por encima de los 40— ha aumentado de forma sostenida en las últimas dos décadas. Sin embargo, es importante abordar este tema con información rigurosa y expectativas realistas: a partir de los 40 años, la fertilidad natural disminuye de forma significativa y la mayoría de las mujeres que desean ser madres en esta etapa necesitarán recurrir a tratamientos de reproducción asistida.

¿Por qué disminuye la fertilidad a partir de los 40 años?

La fertilidad femenina está directamente relacionada con la reserva ovárica: la cantidad y calidad de los óvulos disponibles. Esta reserva, que alcanza su máximo en la pubertad (alrededor de 400.000 folículos), disminuye de forma progresiva e irreversible a lo largo de la vida reproductiva. A partir de los 35-37 años, esta disminución se acelera; y a partir de los 40, la reducción es muy significativa.

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Pero no es solo la cantidad de óvulos lo que importa, sino también su calidad. Los óvulos de mujeres mayores de 40 años presentan con mayor frecuencia aneuploidías cromosómicas —errores en el número de cromosomas— que aumentan el riesgo de:

  • Fallos de implantación (el embrión no se implanta en el endometrio)
  • Abortos espontáneos (la mayoría de los abortos en mujeres mayores de 40 son de causa cromosómica)
  • Embarazos con anomalías cromosómicas (síndrome de Down y otras trisomías son más frecuentes con la edad materna)

Por ello, aunque una mujer de 42 años pueda ovular regularmente y tener ciclos menstruales aparentemente normales, la probabilidad de que esos óvulos sean cromosómicamente normales y puedan dar lugar a un embarazo evolutivo es considerablemente menor que la de una mujer de 30 años.

Opciones de tratamiento para mujeres mayores de 40 años

Las opciones de tratamiento dependen de la reserva ovárica de la paciente, evaluada mediante la hormona antimülleriana (HAM), el recuento de folículos antrales (RFA) y los niveles de FSH basal. Las principales alternativas son:

FIV con óvulos propios y diagnóstico genético preimplantacional (DGP): para mujeres de 40-42 años con reserva ovárica aceptable, la FIV combinada con el DGP para seleccionar embriones cromosómicamente normales puede ofrecer probabilidades razonables de éxito. El DGP permite identificar y transferir solo los embriones euploides (con el número correcto de cromosomas), reduciendo el riesgo de aborto y aumentando las tasas de embarazo evolutivo. La limitación es que, a partir de los 40 años, la proporción de embriones euploides puede ser baja, y puede ser necesario realizar varios ciclos de estimulación para obtener suficientes embriones para analizar.

Ovodonación: para mujeres con reserva ovárica muy reducida o con edad avanzada (generalmente a partir de los 43-45 años), la ovodonación es la opción con mayores probabilidades de éxito. Los óvulos de una donante joven (menor de 35 años) se fecundan con el semen de la pareja (o de donante) y los embriones resultantes se transfieren al útero de la receptora, cuyo endometrio se prepara con estrógenos y progesterona. Las tasas de embarazo con ovodonación son de alrededor del 55-65% por transferencia, independientemente de la edad de la receptora.

Embriones donados: cuando tanto la mujer como el varón tienen problemas severos de gametos, la recepción de embriones donados es otra opción.

Además del tratamiento reproductivo, las mujeres mayores de 40 años que consiguen un embarazo requieren un seguimiento obstétrico más estrecho, con un diagnóstico prenatal más completo, dado el mayor riesgo de algunas complicaciones tanto maternas como fetales.

Conclusión

Ser madre después de los 40 es posible, pero requiere información realista, evaluación médica especializada y, en la mayoría de los casos, apoyo de la medicina reproductiva. La ovodonación es la técnica con mayores probabilidades de éxito en este grupo de edad, mientras que la FIV con óvulos propios y DGP puede ser una opción en casos seleccionados. Lo más importante es no demorar la consulta con un especialista.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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