El trasplante de tejido ovárico criopreservado es una de las técnicas más revolucionarias en el campo de la oncofertilidad. Gracias a este procedimiento, mujeres que han superado un cáncer y cuyo tratamiento oncológico comprometió su fertilidad pueden recuperar la función ovárica y lograr un embarazo. Este avance representa una esperanza real para pacientes que años atrás habrían perdido definitivamente la posibilidad de ser madres tras superar su enfermedad.
Qué es la criopreservación de tejido ovárico y para quién está indicada
Antes de iniciar un tratamiento oncológico agresivo —como quimioterapia o radioterapia— que pueda dañar los ovarios, es posible extraer y congelar tejido ovárico para preservarlo. Este tejido contiene folículos con ovocitos inmaduros que, una vez reimplantado, puede recuperar su actividad hormonal y folicular. A diferencia de la vitrificación de óvulos maduros, la criopreservación de tejido ovárico no requiere estimulación ovárica previa ni pareja, lo que la convierte en la opción más adecuada para pacientes que necesitan iniciar el tratamiento de cáncer de forma urgente o que aún no han alcanzado la pubertad.
Las principales candidatas a esta técnica son:
- Mujeres jóvenes diagnosticadas con cáncer que deben someterse a tratamientos gonadotóxicos.
- Niñas prepúberes con enfermedades oncológicas o hematológicas graves.
- Pacientes con enfermedades autoinmunes que requieren tratamientos inmunosupresores de alta intensidad.
- Mujeres con riesgo de fallo ovárico prematuro por causas genéticas.
El trasplante de tejido ovárico: cómo se realiza y qué resultados ofrece
Una vez que la paciente ha superado su enfermedad y decide buscar el embarazo, el tejido ovárico conservado puede ser reimplantado. El trasplante se realiza habitualmente de forma ortotópica —en el propio ovario o en su localización anatómica original— mediante cirugía laparoscópica mínimamente invasiva. Tras el reimplante, en la mayoría de los casos la función ovárica se recupera en un plazo de tres a seis meses, con la reanudación de la actividad hormonal y el desarrollo folicular.
Los resultados publicados en la literatura científica son alentadores: las tasas de embarazo tras el trasplante de tejido ovárico se sitúan entre el 30 y el 40 % en centros con experiencia en la técnica, aunque varían en función de la edad de la paciente en el momento de la extracción, el volumen de tejido preservado y el tiempo transcurrido desde la criopreservación. En todo el mundo se han registrado ya varios cientos de nacimientos gracias a este procedimiento, una cifra que crece año a año.
El caso de los primeros gemelos nacidos en España tras un trasplante de tejido ovárico marcó un hito histórico en la oncofertilidad española. Este nacimiento demostró de forma contundente que la técnica no solo permite recuperar la función hormonal, sino que puede lograr embarazos espontáneos con gemelos, lo que habla de una recuperación ovárica de alta calidad.
Oncofertilidad: la importancia de planificar la preservación antes del tratamiento
La oncofertilidad es la subespecialidad médica que integra la oncología y la medicina reproductiva para proteger la fertilidad de los pacientes con cáncer. Su mensaje central es claro: la preservación de la fertilidad debe planificarse antes de iniciar el tratamiento oncológico, no después. Cuanto más joven es la paciente y mayor el tejido conservado, mejores son las perspectivas de recuperación de la función ovárica.
En España, los protocolos de oncofertilidad están cada vez más integrados en los grandes hospitales oncológicos y clínicas de reproducción asistida. Los oncólogos derivan a sus pacientes en edad reproductiva a consultas de fertilidad antes de iniciar la quimioterapia, lo que permite evaluar las opciones disponibles y tomar decisiones informadas en un momento emocionalmente muy difícil. El acompañamiento psicológico es parte fundamental del proceso.
Conclusión
El trasplante de tejido ovárico criopreservado ha convertido en posible lo que durante años pareció imposible: que mujeres que han vencido al cáncer puedan también convertirse en madres. La oncofertilidad es hoy una realidad clínica consolidada que merece estar al alcance de todas las pacientes que lo necesiten. Si has recibido un diagnóstico oncológico y deseas preservar tu fertilidad, no esperes: actúa antes de comenzar el tratamiento.
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