Contenido divulgativo IMFEREste artículo forma parte del archivo informativo de IMFER Blog. La información médica debe contrastarse con un especialista en reproducción asistida. Consultar con especialista

Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Cuando una mujer descubre que espera gemelos, una de las preguntas que surge de forma natural —y que cobra especial importancia a medida que avanza la gestación— es cuándo deberían nacer. A diferencia de los embarazos únicos, en los que la recomendación general apunta a esperar lo más posible a que el parto se inicie de forma espontánea, el embarazo gemelar presenta unas particularidades que hacen de la planificación del momento del parto una decisión médica cuidadosamente ponderada.

💬
¿Tienes preguntas sobre fertilidad?Consulta con nuestros especialistas en IMFER — más de 30 años de experiencia.
Contactar

El embarazo gemelar es un embarazo de alto riesgo obstétrico. No porque sea una situación necesariamente peligrosa, sino porque la probabilidad de determinadas complicaciones —prematuridad, restricción del crecimiento intrauterino, alteraciones de la placenta— es significativamente más alta que en un embarazo único. Por eso, los equipos de obstetricia que atienden embarazos gemelares siguen protocolos específicos de vigilancia y tienen criterios definidos para determinar el momento óptimo del parto.

La pregunta de cuándo es más seguro dar a luz no tiene una respuesta universal: depende del tipo de gestación gemelar, del estado de salud de la madre y de los bebés y de la evolución de cada semana. Pero la ciencia sí ha aportado datos valiosos que orientan la decisión clínica.

El tipo de placentación: la variable más importante

El factor que más condiciona el momento recomendado para el parto en un embarazo gemelar es la corionicidad, es decir, si los gemelos comparten placenta o tienen cada uno la suya propia. Esta diferencia biológica tiene consecuencias enormes desde el punto de vista del riesgo.

Los gemelos dicoriales-diamnióticos —los que tienen dos placentas y dos bolsas amnióticas— son los más frecuentes y los que presentan menor riesgo relativo. Para este tipo de gemelaridad, la mayoría de las guías clínicas internacionales recomiendan planificar el parto en torno a la semana 37. Hasta esa semana, el riesgo de muerte fetal intrauterina se mantiene en niveles similares a los de un embarazo único; más allá de ella, el riesgo comienza a aumentar de forma progresiva.

Los gemelos monocoriales-diamnióticos —los que comparten placenta pero tienen bolsas amnióticas distintas— presentan un riesgo significativamente mayor, principalmente por la posibilidad del síndrome de transfusión feto-fetal, una complicación grave que se produce cuando la circulación sanguínea entre los dos fetos queda desequilibrada. Para estos embarazos, las guías recomiendan anticipar el parto a la semana 36, con un control ecográfico más estrecho desde las semanas anteriores.

Los gemelos monocoriales-monoamnióticos —que comparten tanto placenta como bolsa amniótica— son los más infrecuentes y los de mayor riesgo. En estos casos, el ingreso hospitalario suele producirse mucho antes del término y el parto se planifica habitualmente entre las semanas 32 y 34, bajo criterios médicos muy estrictos.

Qué dice la evidencia científica sobre el momento óptimo del parto

Un metaanálisis de gran relevancia, elaborado por investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y publicado en una de las principales revistas de obstetricia, analizó los datos de más de 35.000 embarazos gemelares procedentes de 32 estudios realizados en los últimos diez años. Sus conclusiones confirmaron que la semana 37 de gestación es el punto de equilibrio óptimo para los gemelos dicoriales: hasta esa semana, el riesgo de mortalidad intrauterina y neonatal se mantiene estable; a partir de ella, el riesgo de muerte fetal por causas asociadas a la placenta y al postérmino aumenta.

Para los gemelos monocoriales, el mismo análisis respaldó la recomendación de adelantar el parto a la semana 36, ya que a partir de ese punto la probabilidad de complicaciones graves derivadas del síndrome de transfusión o de la compresión del cordón umbilical supera los riesgos de la prematuridad moderada.

Es importante entender que estas recomendaciones se aplican cuando no hay otras complicaciones que justifiquen un parto más temprano. Si aparece una preeclampsia, una restricción grave del crecimiento intrauterino o alteraciones en el bienestar fetal detectadas en las monitorizaciones, el momento del parto puede anticiparse de forma significativa.

Cómo se vigila un embarazo gemelar semana a semana

El protocolo de seguimiento de un embarazo gemelar es más intensivo que el de un embarazo único. Las visitas son más frecuentes, las ecografías se realizan cada dos semanas en lugar de cada cuatro y los criterios de alerta están definidos con mayor precisión. El equipo obstétrico prestará atención especial a la curva de crecimiento de cada feto, al volumen de líquido amniótico de cada bolsa, a la función de la placenta y, en el caso de gemelos monocoriales, a los signos precoces del síndrome de transfusión.

La planificación anticipada del parto —que en los embarazos gemelares suele implicar una inducción o una cesárea programada— no significa que algo vaya mal, sino que el equipo médico está tomando decisiones proactivas para maximizar la seguridad de los dos bebés y de la madre. Es el resultado de décadas de evidencia científica acumulada sobre cómo gestionar de la forma más segura posible una gestación intrínsecamente más compleja.

Preguntas frecuentes

¿Los gemelos siempre nacen prematuros?

No exactamente, aunque nacen de media entre tres y cuatro semanas antes que los bebés únicos. La prematuridad en gemelos es más frecuente, pero muchos embarazos gemelares llegan a la semana 36-37 sin complicaciones graves. El objetivo del seguimiento obstétrico no es acelerar el parto innecesariamente, sino detectar de forma temprana cualquier complicación que aconseje anticiparlo. Los bebés nacidos a las 37 semanas se consideran a término y tienen en general muy buen pronóstico.

¿Se puede tener un parto vaginal con gemelos?

Sí, en determinadas condiciones. Cuando el primer gemelo está en posición cefálica —cabeza abajo— y no hay contraindicaciones obstétricas, el parto vaginal es posible y los protocolos actuales lo permiten en centros con experiencia en partos gemelares. No obstante, la probabilidad de necesitar una cesárea urgente o una cesárea del segundo gemelo tras el parto vaginal del primero existe, por lo que este tipo de partos se planifican en entornos con capacidad quirúrgica inmediata.

¿El parto gemelar es más doloroso o más difícil que el de un solo bebé?

El parto gemelar no es necesariamente más doloroso, pero sí es más complejo en términos de manejo obstétrico. La dilatación puede ser similar a la de un parto único, pero el período expulsivo requiere mayor atención y coordinación del equipo médico, especialmente para el nacimiento del segundo gemelo. La analgesia epidural es especialmente recomendable en los partos gemelares por la posibilidad de necesitar maniobras adicionales para el segundo bebé.

Para mas informacion, visita nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com

También puede interesarte: Presión social y maternidad: el reloj biológico entre la… y Parto natural vs. cesárea: ventajas, desventajas y cómo tomar….

Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

¿Necesitas orientación personalizada?

Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.

Visitar imfer.com

Sin comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *