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La preservación de la fertilidad a partir de los 35 años se ha convertido en una de las consultas más frecuentes en los centros de reproducción asistida. El reloj biológico es una realidad fisiológica que ninguna mujer puede ignorar: la cantidad y calidad de los óvulos disminuye de forma progresiva con la edad, y esta disminución se acelera a partir de los 35 años de manera notable. Sin embargo, la medicina reproductiva ofrece una respuesta eficaz a este desafío: la vitrificación de óvulos, una técnica que permite congelar y conservar los óvulos de una mujer en el momento en que están en mejores condiciones, para usarlos cuando ella decida que es el momento adecuado para ser madre.

Por qué la edad afecta a la fertilidad femenina y cuándo actuar

La reserva ovárica, es decir, el número de óvulos disponibles en los ovarios, es finita desde el nacimiento. A diferencia de los hombres, que producen nuevos espermatozoides de forma continua, las mujeres nacen con todos los óvulos que tendrán a lo largo de su vida. Con el paso de los años, esta reserva se va reduciendo de forma natural e irreversible. A los 35 años, la disminución se acelera, y a los 40 años, tanto la cantidad como la calidad de los óvulos son significativamente menores que a los 30.

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Esta realidad biológica contrasta con los patrones sociales actuales, en los que muchas mujeres retrasan la maternidad por razones profesionales, personales o de pareja. La preservación de la fertilidad es precisamente la respuesta médica a esta tensión entre el reloj biológico y el proyecto vital de cada mujer. Lo ideal es actuar antes de que la calidad ovárica se vea comprometida, por lo que muchos especialistas recomiendan estudiar la reserva ovárica a partir de los 30-32 años y considerar la vitrificación de óvulos antes de los 36.

La vitrificación de óvulos: en qué consiste y qué resultados ofrece

La vitrificación es una técnica de criopreservación ultrarrápida que permite congelar los óvulos a temperaturas de -196 grados centígrados en cuestión de segundos, evitando la formación de cristales de hielo que dañarían la estructura celular. El resultado es un óvulo que queda suspendido en el tiempo, manteniendo las características que tenía en el momento de su congelación.

El proceso de vitrificación comienza con una estimulación ovárica controlada mediante medicación hormonal, que tiene como objetivo obtener el mayor número posible de óvulos maduros en un único ciclo. Tras la estimulación, se realiza una punción folicular bajo sedación para recoger los óvulos, que son inmediatamente vitrificados en el laboratorio de embriología. El procedimiento completo dura entre 10 y 14 días y es ambulatorio.

Los resultados de la vitrificación han mejorado espectacularmente con el desarrollo de las técnicas actuales. Las tasas de supervivencia de los óvulos vitrificados tras la descongelación superan el 80-90% en centros especializados, y las tasas de embarazo con óvulos propios vitrificados son comparables a las de un ciclo de FIV con óvulos frescos de la misma edad. Cuanto más joven es la mujer en el momento de la vitrificación, mayores son las posibilidades de éxito cuando decida usarlos.

Quién puede beneficiarse de la preservación de la fertilidad

Aunque inicialmente la vitrificación de óvulos se desarrolló para mujeres que debían someterse a tratamientos oncológicos agresivos como la quimioterapia, hoy su aplicación se ha extendido a muchas otras situaciones:

  • Mujeres sanas mayores de 30-35 años que desean posponer la maternidad por razones personales o profesionales.
  • Mujeres con antecedentes familiares de menopausia precoz o fallo ovárico prematuro.
  • Mujeres con endometriosis, ya que esta enfermedad puede deteriorar la reserva ovárica con el tiempo.
  • Mujeres que van a someterse a cirugías ováricas que puedan reducir su reserva ovárica.
  • Mujeres diagnosticadas de enfermedades autoinmunes que requieren tratamientos inmunosupresores.

En todos estos casos, el estudio previo de la reserva ovárica mediante una analítica de la hormona antimülleriana (AMH) y una ecografía del recuento de folículos antrales es el primer paso para determinar si la vitrificación es una opción viable y cuántos ciclos serían recomendables.

Conclusión

Preservar la fertilidad a partir de los 35 años es una decisión médicamente informada y emocionalmente responsable. La vitrificación de óvulos ofrece a las mujeres la posibilidad de ampliar su ventana reproductiva sin renunciar a su proyecto de vida personal o profesional. Sin embargo, como en cualquier tratamiento médico, el asesoramiento individualizado por parte de especialistas en reproducción asistida es imprescindible para tomar la mejor decisión en función de cada caso. Actuar a tiempo es la clave para que la preservación de la fertilidad sea una opción real y efectiva.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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