El diagnóstico de cáncer en una mujer joven supone un impacto devastador en todos los ámbitos de su vida. Entre las muchas preocupaciones que surgen en ese momento, la posibilidad de perder la fertilidad como consecuencia de los tratamientos oncológicos es una de las que más angustia genera, especialmente en mujeres que aún no han cumplido su deseo de ser madres. Afortunadamente, la medicina moderna ofrece alternativas reales y eficaces para preservar esa capacidad antes de iniciar la quimioterapia o la radioterapia. Conocer estas opciones a tiempo puede marcar la diferencia.
Por qué los tratamientos oncológicos afectan a la fertilidad femenina
La quimioterapia y la radioterapia son los pilares del tratamiento de la mayoría de los tumores malignos, pero ambas modalidades terapéuticas tienen un efecto potencialmente devastador sobre el sistema reproductor femenino. Los fármacos quimioterápicos, especialmente los agentes alquilantes como la ciclofosfamida, son altamente gonadotóxicos: atacan las células en división rápida, entre las que se encuentran los folículos ováricos, reduciendo de forma drástica la reserva ovárica.
La radioterapia, especialmente cuando se aplica sobre la pelvis o el abdomen, puede dañar directamente los ovarios por efecto de la radiación ionizante. En función de la dosis recibida y la distancia del campo de irradiación respecto a los ovarios, el daño puede ser parcial o total, y puede producir una menopausia precoz incluso en mujeres de 20 o 30 años.
No todos los tratamientos son igualmente agresivos para la fertilidad. El riesgo depende de factores como:
- El tipo de fármaco quimioterápico utilizado y su dosis acumulada.
- La localización y dosis del campo de radioterapia.
- La edad de la paciente en el momento del tratamiento.
- La reserva ovárica previa al diagnóstico.
Técnicas de preservación de la fertilidad en pacientes oncológicas
La oncofertilidad es la subespecialidad médica que combina la oncología y la medicina reproductiva para ofrecer soluciones a las pacientes que desean proteger su capacidad reproductiva antes de iniciar el tratamiento del cáncer. Existen varias técnicas disponibles, cuya aplicación depende de la situación clínica de cada paciente:
- Vitrificación de óvulos: es la técnica más utilizada en mujeres sin pareja o que no desean fecundar los óvulos antes de congelarlos. Requiere una estimulación ovárica de aproximadamente dos semanas y una punción folicular para extraer los óvulos, que se conservan en nitrógeno líquido hasta que la paciente los necesite. Es una técnica segura, con resultados excelentes cuando los óvulos son de buena calidad.
- Vitrificación de embriones: en mujeres con pareja masculina, los óvulos extraídos pueden fecundarse y los embriones resultantes se vitrifican. Ofrece tasas de supervivencia tras la descongelación ligeramente superiores a las de los óvulos vitrificados, aunque implica la participación del varón en el proceso.
- Criopreservación de tejido ovárico: indicada cuando el tiempo antes del inicio del tratamiento es muy limitado (menos de dos semanas) o cuando la paciente no puede recibir estimulación hormonal. Se extrae quirúrgicamente tejido de la corteza ovárica, que contiene miles de folículos primordiales, y se congela en fragmentos. Cuando la paciente quiere quedarse embarazada, el tejido se reimplanta en el ovario. Es la única opción disponible para niñas prepúberes.
- Transposición ovárica (ooforopexia): en casos de radioterapia pélvica, una intervención quirúrgica puede desplazar los ovarios fuera del campo de irradiación, protegiéndolos del daño por radiación. No protege frente a la quimioterapia.
La importancia de actuar antes de iniciar el tratamiento oncológico
El tiempo es el factor más crítico en la preservación de fertilidad oncológica. Idealmente, la derivación al equipo de reproducción asistida debería producirse en el mismo momento del diagnóstico, antes de cualquier ciclo de quimioterapia o sesión de radioterapia. Incluso un solo ciclo de quimioterapia puede reducir de forma significativa la reserva ovárica disponible.
En España, las principales guías clínicas oncológicas recomiendan que todos los oncólogos informen a las pacientes en edad fértil sobre las opciones de preservación de fertilidad existentes en el momento del diagnóstico. Sin embargo, en la práctica, esta derivación no siempre se produce de forma sistemática, y muchas pacientes no reciben esta información hasta que es demasiado tarde.
Por eso es fundamental que las propias pacientes y sus familias pregunten activamente por estas opciones en cuanto se conoce el diagnóstico. La oncofertilidad no retrasa de forma significativa el inicio del tratamiento del cáncer en la mayoría de los casos, y los beneficios a largo plazo para la calidad de vida de la paciente son enormes.
Conclusión
La preservación de la fertilidad en pacientes oncológicas es hoy una realidad médica accesible que debe integrarse de forma sistemática en el abordaje del cáncer en mujeres jóvenes. Actuar con rapidez, contar con un equipo especializado y tener acceso a información clara son los tres pilares sobre los que se sostiene esta posibilidad. Ninguna mujer debería enfrentarse a un diagnóstico de cáncer sin saber que tiene opciones para proteger su futuro reproductivo.
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