Decidir que quieres ser madre o padre es uno de los momentos más importantes de la vida. Y aunque la tendencia natural es pensar en el embarazo una vez que ya ha llegado, existe una ventana de tiempo antes de buscarlo que puede marcar una diferencia real: el periodo preconcepcional. Lo que ocurre en los tres a seis meses previos a la concepción tiene impacto sobre la fertilidad, sobre la evolución del embarazo y sobre la salud del bebé.
Sin embargo, la consulta preconcepcional sigue siendo una práctica poco extendida en España. Muchas personas no saben que existe, o asumen que solo es relevante cuando ya hay un problema. Nada más lejos de la realidad: la preparación para el embarazo es beneficiosa para cualquier persona que esté pensando en concebir, independientemente de su estado de salud.
Este artículo recoge, de forma ordenada y práctica, las principales acciones que conviene considerar antes de comenzar a buscar el embarazo. No es una lista de obligaciones: es un mapa de opciones para tomar decisiones informadas.
Lo que conviene hacer antes de buscar el embarazo
El ácido fólico es, junto con la revisión ginecológica, la recomendación más respaldada por evidencia en el periodo preconcepcional. Este micronutriente es esencial para el correcto cierre del tubo neural del embrión, que ocurre en las primeras 4 semanas de gestación —a menudo antes de que la mujer sepa que está embarazada—. La recomendación estándar es comenzar a tomar 400 microgramos diarios de ácido fólico al menos 4 semanas antes de comenzar a buscar el embarazo, y mantenerlo durante el primer trimestre. En mujeres con antecedentes de defectos del tubo neural, obesidad, diabetes o que toman ciertos antiepilépticos, la dosis recomendada asciende a 5 miligramos diarios, bajo prescripción médica.
La revisión ginecológica preconcepcional incluye la historia clínica actualizada, la citología si corresponde por fecha, la evaluación de la reserva ovárica mediante una analítica hormonal y una ecografía transvaginal, y la detección de posibles factores que puedan dificultar la concepción o el embarazo. Es también el momento de revisar el estado de vacunación. Las más relevantes en el periodo preconcepcional son la de la rubéola —cuya infección en el embarazo puede causar malformaciones graves—, la varicela y la del papilomavirus. La vacuna de la gripe se recomienda en el embarazo, no antes. Ninguna vacuna de virus vivos atenuados —como la de la rubéola o la varicela— puede administrarse durante el embarazo, de ahí la importancia de verificar la inmunidad antes de concebir.
Las enfermedades crónicas deben estar bien controladas antes de buscar el embarazo. La diabetes mal controlada en la concepción aumenta el riesgo de malformaciones fetales. Las enfermedades tiroideas —tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo— se asocian a mayor tasa de aborto y complicaciones obstétricas si no están compensadas. La revisión y ajuste de la medicación habitual es fundamental: algunos fármacos están contraindicados en el embarazo y deben ser sustituidos antes de la concepción.
Hábitos de vida y preparación del varón
El abandono del tabaco, el alcohol y otras sustancias tóxicas es una recomendación con evidencia sólida para ambos miembros de la pareja. En la mujer, el tabaco acelera el deterioro de la reserva ovárica y se asocia a mayor tasa de aborto. En el hombre, afecta la calidad seminal de forma significativa. El alcohol en dosis elevadas tiene efectos negativos sobre la fertilidad y sobre el desarrollo fetal si se consume durante el embarazo: el consejo médico más seguro es suprimirlo o reducirlo al mínimo desde que se decide buscar el embarazo.
El peso corporal merece una revisión previa. Tanto el exceso de peso como la delgadez extrema pueden dificultar la concepción y aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo. Alcanzar un peso saludable antes de concebir, especialmente cuando hay sobrepeso significativo, puede reducir el riesgo de diabetes gestacional, hipertensión, cesárea y complicaciones neonatales.
La salud dental es un aspecto que muchas personas no asocian con la fertilidad o el embarazo, pero tiene relevancia documentada. La enfermedad periodontal no tratada se ha asociado en algunos estudios a mayor riesgo de parto prematuro. Una revisión odontológica antes del embarazo permite realizar tratamientos que durante la gestación son más limitados.
Para el varón, el seminograma es la prueba básica de evaluación de la fertilidad masculina. Analiza la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides. Dado que la espermatogénesis dura aproximadamente 72 días, los hábitos que se adopten hoy afectarán a la calidad seminal tres meses después. Por eso es recomendable hacer los cambios de hábitos con antelación, no solo en el mes de la búsqueda.
Cuándo consultar si no llega el embarazo
La recomendación general es consultar a un especialista en reproducción si no se ha conseguido el embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección, en mujeres menores de 35 años. En mujeres de 35 a 38 años, ese plazo se reduce a 6 meses. En mujeres mayores de 38 años, o cuando existe algún factor de riesgo conocido —ciclos irregulares, historia de enfermedad pélvica, factor masculino conocido—, conviene consultar sin esperar, desde el inicio de la búsqueda.
No existe ninguna razón para esperar a que «pasen los meses» si hay señales de que algo puede no estar funcionando. Un estudio básico de fertilidad es sencillo, rápido y puede orientar de forma muy eficiente las decisiones siguientes. El tiempo, en este contexto, es un factor relevante que conviene no desperdiciar.
Para mas informacion, visita nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
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