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El momento del parto es uno de los más esperados —y temidos— durante el embarazo. La mezcla de ilusión por conocer al bebé y ansiedad por lo que se avecina es completamente normal y universal. La buena noticia es que cuanto más información tienes sobre lo que va a ocurrir, más preparada y en control te sentirás para afrontarlo. El parto natural, entendido como el parto vaginal que puede producirse con o sin analgesia, es el proceso fisiológico para el que el cuerpo femenino está diseñado. Conocer sus fases, sus señales y sus posibilidades puede marcar una diferencia enorme en la experiencia.

Las señales de que el parto está llegando

En las últimas semanas del embarazo, el cuerpo comienza a prepararse para el parto de manera gradual. El encajamiento del bebé —cuando la cabeza del bebé desciende hacia la pelvis— puede ocurrir varias semanas antes del parto en las primáparas, o solo unos días antes en mujeres que ya han dado a luz anteriormente. Este proceso puede notarse como una sensación de mayor presión en la pelvis y, paradójicamente, de más facilidad para respirar, ya que el bebé deja de presionar el diafragma.

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Las contracciones de Braxton Hicks —»contracciones de entrenamiento» que ocurren desde la mitad del embarazo— pueden intensificarse en las últimas semanas. A diferencia de las contracciones de parto reales, son irregulares, no aumentan en intensidad ni frecuencia, y ceden con el reposo o el movimiento.

Las señales que indican que el parto está efectivamente iniciado son: contracciones regulares que se producen cada 5 minutos o menos, duran al menos 60 segundos y aumentan en intensidad; la rotura de la bolsa amniótica (el «romper aguas»), que puede ser una salida brusca de líquido o un goteo continuo; y la eliminación del tapón mucoso, que puede ocurrir días antes o durante el propio parto.

Las fases del parto: dilatación, expulsión y alumbramiento

El parto se divide en tres fases o períodos bien definidos.

El período de dilatación es el más largo, especialmente en el primer parto. Comienza con las primeras contracciones regulares y termina cuando el cuello uterino está completamente dilatado (10 centímetros). A su vez, se divide en fase latente (de 0 a 6 cm, más lenta) y fase activa (de 6 a 10 cm, más rápida). Las contracciones van aumentando progresivamente en frecuencia, duración e intensidad. Técnicas de respiración, los cambios de postura, el movimiento, el baño o la ducha caliente y el acompañamiento del padre o pareja pueden ayudar a gestionar el dolor en esta fase.

El período expulsivo comienza cuando la dilatación es completa y termina con el nacimiento del bebé. Es el momento en que la mujer siente el deseo irrefrenable de empujar. En las primíparas puede durar entre 30 minutos y 2 horas; en las multíparas es generalmente más corto. Las pujas deben coordinarse con las contracciones y con las indicaciones del equipo obstétrico. La posición de la mujer en este momento puede variar: semiincorporada, lateral, de cuclillas o de rodillas son opciones posibles en muchos hospitales.

El alumbramiento es la expulsión de la placenta, que ocurre habitualmente entre 5 y 30 minutos después del nacimiento del bebé. Es una fase a menudo olvidada en la preparación al parto, pero requiere atención: la administración profiláctica de oxitocina (una hormona que favorece la contracción uterina) es una práctica habitual para prevenir la hemorragia posparto, la complicación más frecuente de esta fase.

El contacto piel con piel inmediatamente tras el nacimiento —el llamado «período sensible»— es fundamental para el establecimiento del vínculo entre el bebé y sus padres, el inicio de la lactancia materna y la termorregulación del recién nacido. Salvo contraindicación médica, se recomienda mantener al bebé sobre el pecho de la madre durante al menos la primera hora de vida.

La preparación al parto mediante clases de educación maternal, técnicas de respiración y relajación, psicoprofilaxis obstétrica e información sobre las opciones disponibles (analgesia epidural, plan de parto) puede reducir significativamente la ansiedad y mejorar la experiencia del parto.

Conclusión

El parto natural es un proceso fisiológico poderoso que el cuerpo femenino ha realizado durante millones de años. Conocerlo, prepararse para él y contar con un equipo de profesionales en quienes confiar son las mejores herramientas para afrontarlo con seguridad y serenidad. Recuerda que puedes expresar tus preferencias mediante un plan de parto y que el diálogo con tu equipo obstétrico es siempre posible.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

También puede interesarte: parto natural frente a cesarea: ventajas y desventajas y la bolsa amniotica en el parto.

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Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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2 Comentarios

  1. LIDEZ MARY SIBAJA ALFARO 21 de julio de 2013

    SOY PRIMERISA MI BEBE NACIO Y AL CUARTO DIA SE ME ROMPIO LA FUENTE ES ESO NORMAL

  2. IMFER 31 de julio de 2013

    Te recomiendo que te pongas en contacto con nuestros especialistas en los siguientes teléfonos Telf: 968 282866; 968 235126. ellos te van a ayudar encantados, mucha suerte!!

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