En el mundo de la reproducción asistida, la selección espermática es un paso fundamental. No todos los espermatozoides presentes en una muestra de semen tienen las mismas características ni la misma capacidad de fecundar un óvulo y dar origen a un embrión sano. Entre las técnicas más innovadoras desarrolladas en los últimos años para optimizar esta selección se encuentra el MACS, siglas en inglés de Magnetic Activated Cell Sorting, que en español podríamos traducir como selección celular activada magnéticamente. Aunque el nombre suena a película de ciencia ficción, se trata de una técnica con fundamento biológico sólido y con resultados prometedores en la práctica clínica.
Qué es el MACS y cómo funciona
El MACS es una técnica de selección espermática basada en la detección de un marcador biológico específico que distingue a los espermatozoides en proceso de muerte celular programada (apoptosis) de los espermatozoides vitales y funcionales.
Los espermatozoides que están iniciando el proceso de apoptosis expresan en su superficie una molécula llamada fosfatidilserina (PS), que normalmente se encuentra en el interior de la membrana celular pero que, cuando la célula empieza a morir, «migra» hacia la superficie exterior. Esta «señal de muerte» puede ser detectada mediante una proteína llamada anexina V, que se une específicamente a la fosfatidilserina.
En el proceso de MACS, la muestra de semen se pone en contacto con microesferas magnéticas recubiertas de anexina V. Estas microesferas se unen a los espermatozoides apoptóticos (que tienen fosfatidilserina en su superficie). A continuación, la muestra pasa a través de una columna que se sitúa en un campo magnético: las células marcadas con las microesferas quedan retenidas en la columna, mientras que los espermatozoides sanos, que no han captado las microesferas, atraviesan la columna y son recogidos en una fracción separada. Esta fracción enriquecida en espermatozoides no apoptóticos es la que se utiliza para la fecundación.
El resultado es una selección espermática más depurada que elimina no solo los espermatozoides muertos o inmóviles (que ya se eliminan con los métodos convencionales de preparación seminal), sino también aquellos que, aparentemente normales a la vista, están en una fase temprana de apoptosis y que, por tanto, tienen mayor probabilidad de presentar fragmentación del ADN espermático.
En qué casos puede indicarse el MACS
El MACS no es una técnica de aplicación universal en todos los ciclos de reproducción asistida. Está especialmente indicado en situaciones en las que la fragmentación del ADN espermático es un factor que puede estar comprometiendo los resultados:
- Fallos repetidos de implantación tras varios ciclos de FIV o ICSI con embriones de buena calidad morfológica.
- Abortos de repetición de causa inexplicada, especialmente cuando ya se han descartado causas genéticas, uterinas e inmunológicas en la pareja.
- Altos niveles de fragmentación del ADN espermático detectados en el estudio previo al tratamiento.
- Infertilidad masculina de causa no obstructiva con parámetros seminales borderline.
- Varones con antecedentes de exposición a tóxicos, quimioterapia o radioterapia que pueden haber incrementado el daño oxidativo espermático.
El MACS puede utilizarse de forma independiente o combinado con otras técnicas de selección espermática de alta precisión, como el IMSI (selección de espermatozoides mediante microscopía de alta magnificación) o el uso de microchip de selección espermática. La combinación de técnicas permite una selección progresivamente más refinada en los casos más complejos.
Evidencia científica y resultados clínicos
Varios estudios han evaluado el impacto del MACS sobre los resultados de los tratamientos de reproducción asistida. En general, la literatura muestra que el uso de MACS se asocia con:
- Menor porcentaje de espermatozoides apoptóticos en la muestra final seleccionada.
- Menor fragmentación del ADN espermático en los espermatozoides utilizados para la fecundación.
- En algunos estudios, mayor tasa de fecundación y mejor calidad embrionaria.
- Tendencia hacia mayores tasas de implantación y embarazo en grupos seleccionados de pacientes.
Sin embargo, los resultados no son uniformes en todos los estudios y la técnica es más beneficiosa en contextos clínicos específicos (los mencionados anteriormente) que como estrategia universal. Por eso, la indicación debe ser siempre individualizada y basada en la historia clínica del paciente.
Conclusión
El MACS representa un avance significativo en la capacidad de seleccionar espermatozoides de mayor calidad para los tratamientos de reproducción asistida. Su fundamento biológico es sólido, su aplicación es sencilla desde el punto de vista técnico y su perfil de seguridad es excelente. En los pacientes adecuados, puede marcar una diferencia real en los resultados. Si has tenido fallos repetidos de FIV o abortos de repetición, pregunta a tu especialista si el MACS podría ser una opción en tu caso.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre reproduccion asistida.
¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.
También puede interesarte: Mutilación genital femenina: impacto en la salud reproductiva y El endometrio: qué es y su papel clave en la implantación.
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios