Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- La edad materna: el factor más determinante de todos
- La reserva ovárica y la respuesta a la estimulación
- La calidad espermática y el factor masculino
- La receptividad uterina y la calidad endometrial
- El laboratorio de FIV: un factor que no debe subestimarse
- Preguntas frecuentes
- ¿El estrés puede hacer que fracase una FIV?
- ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar mis probabilidades antes de comenzar?
- ¿Cuántos ciclos de FIV debo hacer antes de considerar otras opciones?
La fecundación in vitro (FIV) es el tratamiento de reproducción asistida más eficaz disponible en la actualidad, pero también uno de los que genera más preguntas y, a veces, más expectativas desajustadas. ¿Por qué funciona en un primer intento para algunas parejas y no en varios para otras? ¿Qué determina que el tratamiento tenga éxito? ¿Hay algo que se pueda hacer para mejorar las probabilidades?
La respuesta honesta es que el éxito de una FIV depende de la interacción de múltiples factores, algunos modificables y otros no. Comprenderlos no solo ayuda a establecer expectativas realistas, sino también a tomar decisiones informadas sobre cómo optimizar cada ciclo de tratamiento. En IMFER creemos que la información es parte del tratamiento, y por eso dedicamos este artículo a explicar con detalle cuáles son esos factores y cómo influyen en el resultado.
La edad materna: el factor más determinante de todos
Si hubiera que elegir un único factor que predice con más fuerza el resultado de una FIV, ese sería la edad materna en el momento del tratamiento. No se trata de una discriminación arbitraria, sino de una realidad biológica: la calidad de los óvulos disminuye de forma progresiva e irreversible con la edad, especialmente a partir de los 35 años, y de forma más acusada a partir de los 38-40.
Esta disminución de la calidad ovocitaria se traduce en una mayor proporción de óvulos y embriones con alteraciones cromosómicas (aneuploidías). Un embrión aneuploide no implanta, provoca un aborto en las primeras semanas o raramente da lugar a un bebé con una anomalía cromosómica. Por eso, las tasas de éxito de la FIV caen de forma significativa con la edad:
- Menores de 35 años: tasas de nacido vivo por transferencia del 40-50% en muchos centros.
- 35-37 años: 30-40%.
- 38-40 años: 20-30%.
- Mayores de 40 años con óvulos propios: menos del 15-20%, con variabilidad importante entre pacientes.
Cuando se utiliza donación de óvulos de donantes jóvenes, las tasas de éxito se mantienen altas independientemente de la edad de la receptora, lo que confirma que es la calidad ovocitaria —y no el útero— el factor determinante relacionado con la edad.
La reserva ovárica y la respuesta a la estimulación
La reserva ovárica es la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios. Se evalúa mediante la hormona antimülleriana (AMH), el recuento de folículos antrales en ecografía y los niveles de FSH basal. Una buena reserva ovárica no garantiza el éxito de la FIV, pero sí permite obtener un mayor número de óvulos y, con ello, más embriones entre los que seleccionar.
Una mujer que genera 10-15 óvulos en un ciclo de estimulación tiene más posibilidades de obtener varios embriones viables que una mujer que solo genera 2-3. Cuantos más embriones haya disponibles, mayor es la probabilidad de que alguno sea euploide y capaz de implantar. Por eso, la respuesta a la estimulación —y la elección del protocolo más adecuado para optimizarla— es uno de los aspectos más relevantes del proceso de FIV.
La calidad espermática y el factor masculino
La fecundación depende no solo del óvulo, sino también del espermatozoide. Una calidad seminal deficiente puede dificultar la fecundación, comprometer el desarrollo embrionario y aumentar las tasas de aborto. Los parámetros que más influyen en el resultado de la FIV son:
- Concentración espermática: un número insuficiente de espermatozoides dificulta la fecundación incluso con ICSI.
- Movilidad progresiva: los espermatozoides con mala movilidad tienen menos capacidad de fecundar el óvulo.
- Morfología: la presencia de formas anómalas en alta proporción se asocia con peores tasas de fecundación.
- Fragmentación del ADN espermático: quizás el más importante de todos desde el punto de vista del resultado reproductivo. Una alta tasa de fragmentación se asocia con menor desarrollo embrionario, peores tasas de implantación y mayor riesgo de aborto.
En los casos de factor masculino grave, la ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) permite superar muchas de estas limitaciones, pero no todas: el daño en el ADN espermático no se corrige con la ICSI.
La receptividad uterina y la calidad endometrial
Un embrión de excelente calidad puede no implantar si el endometrio no está en condiciones óptimas para recibirlo. La receptividad uterina depende de múltiples factores:
- Grosor y patrón endometrial: el endometrio debe alcanzar un grosor mínimo de 7 mm (idealmente más de 8-9 mm) y mostrar un patrón trilaminar en la ecografía en el momento de la transferencia.
- Sincronía endometrial: la «ventana de implantación» es el período limitado en el que el endometrio está receptivo. Herramientas como el ERA (Endometrial Receptivity Array) permiten identificar el momento exacto de máxima receptividad en cada mujer.
- Patología uterina: pólipos endometriales, miomas submucosos, sinequias uterinas o una malformación uterina pueden dificultar la implantación. Es fundamental descartar estas causas antes del primer ciclo de FIV.
- Microbioma endometrial: la investigación reciente apunta a que la composición microbiana del endometrio puede influir en la receptividad. Un endometrio con flora predominantemente lactobacillar parece asociarse con mejores resultados.
El laboratorio de FIV: un factor que no debe subestimarse
La calidad del laboratorio de embriología es un factor determinante que, sin embargo, es difícil de evaluar desde fuera. El manejo de los gametos y los embriones fuera del cuerpo humano es extremadamente delicado: la temperatura, la composición del aire, los medios de cultivo, la experiencia de los embriólogos y la tecnología disponible (como los incubadores time-lapse, que monitorizan el desarrollo embrionario de forma continua) influyen directamente en los resultados.
Por eso, elegir una clínica con un laboratorio acreditado, con embriólogos especializados y con sistemas de control de calidad rigurosos es una decisión que puede tener un impacto real en las probabilidades de éxito.
Preguntas frecuentes
¿El estrés puede hacer que fracase una FIV?
El estrés psicológico es una preocupación muy frecuente entre los pacientes que se someten a FIV. La evidencia científica al respecto es compleja: los estudios no han demostrado de forma concluyente que el estrés por sí solo cause el fracaso de un ciclo de FIV. Sin embargo, el estrés crónico puede alterar el eje hipotálamo-hipofisario y, a través de mecanismos inflamatorios, influir en el entorno uterino. Más allá de los datos, el bienestar emocional durante el tratamiento es un objetivo legítimo en sí mismo, y el apoyo psicológico especializado puede mejorar significativamente la experiencia del proceso.
¿Hay algo que pueda hacer para mejorar mis probabilidades antes de comenzar?
Sí. Aunque no todos los factores son modificables, hay medidas que pueden marcar la diferencia: alcanzar un peso saludable (el sobrepeso y el bajo peso afectan a los resultados), dejar de fumar (el tabaco reduce la reserva ovárica y la calidad espermática), reducir el consumo de alcohol, tomar ácido fólico, evitar el calor excesivo en la zona escrotal (para los hombres) y, si hay indicación, tomar antioxidantes específicos para la salud reproductiva.
¿Cuántos ciclos de FIV debo hacer antes de considerar otras opciones?
No existe una respuesta universal. La recomendación general es evaluar los resultados tras 2-3 ciclos completos con óvulos propios antes de considerar cambios de estrategia como la donación de óvulos o el diagnóstico genético preimplantacional. Sin embargo, en casos de edad avanzada, baja reserva ovárica muy marcada o resultados embrionarios reiteradamente pobres, puede ser razonable anticipar esa evaluación. Tu médico es la persona mejor posicionada para orientarte en función de tu caso específico.
Comprender qué factores determinan el éxito de la FIV te permite abordar el tratamiento con una perspectiva más realista y, al mismo tiempo, más activa. No todos los factores están en tu mano, pero sí puedes maximizar los que dependen de ti y confiar en un equipo que optimice los que no dependen de ti.
Para mas informacion, visita nuestra guia completa sobre FIV.
También puede interesarte: incubadoras con camara: avance clave en la FIV y estimulacion ovarica en FIV: como funciona.
¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios