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El suelo pélvico es uno de los grupos musculares más importantes del cuerpo femenino y, al mismo tiempo, uno de los más olvidados hasta que aparecen los primeros síntomas de su debilitamiento. Durante el embarazo, estos músculos soportan un peso creciente y sufren importantes modificaciones hormonales que pueden comprometer su función. Trabajar el suelo pélvico de forma consciente y regular a lo largo de la gestación no solo previene problemas frecuentes como las pérdidas urinarias, sino que también prepara el cuerpo para el parto y favorece una recuperación postparto más rápida y efectiva.

Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante durante el embarazo

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos que forma una especie de hamaca en la base de la pelvis. Su función es sostener los órganos pélvicos —vejiga, útero y recto—, controlar los esfínteres urinario y anal, y participar activamente en la respuesta sexual. Durante el embarazo, este complejo muscular se ve sometido a una presión progresiva por el aumento de peso del útero y el bebé, que puede llegar a multiplicar por diez el peso habitual que soporta esta zona.

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Además, la hormona relaxina —producida durante la gestación para preparar el canal del parto— aumenta la laxitud de los tejidos pélvicos, lo que puede reducir la firmeza y el control muscular en esta área. Sin un trabajo específico de fortalecimiento, es frecuente que aparezcan pérdidas de orina al toser, estornudar o reír, sensación de pesadez pélvica y, a largo plazo, prolapsos genitales.

Ejercicios de suelo pélvico recomendados durante la gestación

La buena noticia es que el suelo pélvico responde muy bien al entrenamiento cuando este se realiza de forma correcta y constante. A continuación se describen los ejercicios más recomendados durante el embarazo:

  • Ejercicios de Kegel: Consisten en contraer los músculos del suelo pélvico como si se quisiera detener el flujo de orina, mantener la contracción durante 5-10 segundos y relajar. Se recomiendan entre 10 y 15 repeticiones, tres veces al día. Son el ejercicio base del fortalecimiento pélvico y pueden realizarse en cualquier postura.
  • Contracciones rápidas: Contraer y relajar el suelo pélvico de forma alternada y rápida, en series de 10-15 repeticiones. Mejoran la reactividad muscular ante aumentos súbitos de presión abdominal.
  • Sentadillas suaves: Con los pies separados a la anchura de las caderas y los pies ligeramente hacia afuera, descender lentamente hasta donde resulte cómodo. Fortalecen glúteos, muslos y suelo pélvico de forma sinérgica. Es imprescindible realizarlas con supervisión en el tercer trimestre.
  • Respiración diafragmática coordinada: Durante la inhalación, el diafragma desciende y el suelo pélvico se relaja levemente. Al exhalar, ambos ascienden. Practicar esta respiración de forma consciente mejora la coordinación neuromuscular del suelo pélvico.
  • Posición en cuclillas apoyada: Apoyando la espalda en una pared y descendiendo suavemente con las rodillas separadas, esta postura estira el suelo pélvico y favorece la apertura pélvica, útil como preparación para el parto.

Cuándo y cómo practicar estos ejercicios de forma segura

Los ejercicios de suelo pélvico pueden iniciarse desde el primer trimestre del embarazo y mantenerse hasta el final de la gestación, siempre con la aprobación del médico o matrona. No generan impacto articular ni cardiovascular, por lo que son seguros incluso en embarazos de riesgo moderado, aunque en este caso se recomienda consultar caso a caso.

Para que el entrenamiento sea efectivo, la clave está en identificar correctamente los músculos del suelo pélvico antes de comenzar. Una matrona o fisioterapeuta especializada en suelo pélvico puede orientar a la embarazada en las primeras sesiones para asegurarse de que la técnica es correcta. Un error frecuente es contraer los glúteos o el abdomen en lugar de los músculos pélvicos propiamente dichos, lo que reduce la eficacia del ejercicio.

Integrar estos ejercicios en la rutina diaria es más sencillo de lo que parece: pueden realizarse sentada en una silla, tumbada en la cama, de pie esperando el autobús o mientras se trabaja. La constancia diaria, más que la intensidad de las sesiones, es lo que determina los resultados.

Conclusión

El trabajo del suelo pélvico durante el embarazo es una de las inversiones más rentables que puede hacer una mujer en su salud a largo plazo. Sus beneficios se extienden más allá del parto e impactan directamente en la calidad de vida durante años. Adoptar el hábito de entrenar esta musculatura desde la gestación y mantenerlo en el postparto sienta las bases de un suelo pélvico fuerte y funcional para toda la vida.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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