La relación entre edad y fertilidad: lo que dice la biología
La biología reproductiva femenina está profundamente determinada por el tiempo. A diferencia de los hombres, que producen nuevos espermatozoides prácticamente durante toda su vida adulta, las mujeres nacen con un número fijo de óvulos: entre 1 y 2 millones de folículos en el momento del nacimiento, que se van agotando de forma irreversible a lo largo de la vida. En la pubertad quedan alrededor de 300.000-400.000, y ese número continúa disminuyendo mes a mes, tanto por las ovulaciones (una al mes, aproximadamente) como por la atresia espontánea de folículos que no llegan a ovular.
Pero la cantidad no es el único factor: la calidad de los óvulos también disminuye con la edad, especialmente a partir de los 35 años. Los óvulos de mujeres mayores tienen más probabilidad de presentar alteraciones cromosómicas (aneuploidías), lo que se traduce en mayor dificultad para concebir, mayor tasa de aborto espontáneo y mayor riesgo de alteraciones cromosómicas en el bebé (como el síndrome de Down, cuya incidencia aumenta exponencialmente con la edad materna).
Fertilidad por décadas: ¿qué esperar en los 20, 30 y 40 años?
- Veinte años (20-29): Es el momento de mayor fertilidad femenina. La reserva ovárica es abundante y la calidad de los óvulos es óptima. Las tasas de embarazo natural por ciclo son las más altas (20-25%), el riesgo de aborto es el más bajo (10-12%) y las complicaciones obstétricas son menos frecuentes. Sin embargo, factores como la inmadurez emocional, la falta de estabilidad económica y la convivencia con enfermedades como la endometriosis (que puede pasar desapercibida durante años) hacen que, en la práctica, no sea la edad en que más mujeres deciden ser madres en España.
- Treinta años (30-34): La fertilidad se mantiene relativamente alta, aunque ya hay una ligera disminución. La mayoría de las mujeres sanas de esta edad no tendrá dificultades significativas para concebir. Las tasas de embarazo natural por ciclo rondan el 15-20%. Es la franja de edad en que más mujeres españolas tienen su primer hijo (la edad media de la maternidad en España ronda los 32-33 años, una de las más altas de Europa).
- Treinta y cinco a treinta y nueve años: A partir de los 35 años, el declive de la reserva ovárica se acelera notablemente. Las tasas de embarazo natural por ciclo descienden al 10-15% y el riesgo de aborto aumenta hasta el 20-25%. Aun así, muchas mujeres de esta franja conciben sin problemas. La recomendación es no esperar más de 6 meses antes de consultar a un especialista si no hay embarazo.
- Cuarenta años o más: A los 40, la tasa de embarazo natural por ciclo cae al 5-10% y el riesgo de aborto se sitúa entre el 30-40%. Por encima de los 43-44 años, la probabilidad de embarazo con óvulos propios es muy baja. Sin embargo, con las técnicas de reproducción asistida —especialmente la donación de óvulos— las tasas de embarazo pueden ser muy altas, comparables a las de mujeres jóvenes, porque lo que limita el embarazo es la calidad de los óvulos, no la capacidad del útero de gestar.
Opciones reproductivas cuando la biología limita
La medicina reproductiva ofrece hoy herramientas muy eficaces para ayudar a las mujeres que, por distintas razones, se encuentran ante el reto de concebir cuando su reserva ovárica ya no acompaña:
- Preservación de la fertilidad: La vitrificación de óvulos (congelación ultrarrápida) permite «guardar» óvulos propios en un momento en que la calidad es buena para usarlos en el futuro. Es la opción ideal para mujeres que quieren posponer la maternidad por razones personales, laborales o médicas. La edad óptima para vitrificar óvulos es antes de los 35 años, aunque puede realizarse hasta los 38-39 con buenos resultados.
- Fecundación in vitro (FIV) con óvulos propios: Para mujeres de 35-40 años con reserva ovárica razonable, la FIV permite maximizar el número de óvulos disponibles, criar embriones en laboratorio y seleccionar los mejores para transferir. La adición del análisis genético preimplantacional (PGT-A con NGS) aumenta la probabilidad de éxito al seleccionar embriones cromosómicamente normales.
- Donación de óvulos: Cuando la reserva ovárica está muy comprometida o los resultados con óvulos propios son repetidamente negativos, la donación de óvulos ofrece las mayores tasas de éxito. En España es legal, está bien regulada y las donantes son jóvenes y sanas. El útero de la receptora generalmente responde bien al tratamiento, con tasas de embarazo que superan el 50-60% por transferencia en centros especializados.
- Adopción y acogimiento: Para muchas familias, la maternidad y la paternidad se realizan a través de estos caminos, igualmente plenos y significativos.
No existe una edad «ideal» universal para ser madre: la edad biológica óptima no siempre coincide con la edad personal, emocional o social en que una mujer está preparada para la maternidad. Lo que sí es importante es tener información veraz sobre cómo funciona la biología reproductiva para tomar decisiones informadas: saber que la fertilidad disminuye con la edad es el primer paso para actuar a tiempo, ya sea intentando el embarazo, preservando los óvulos o explorando otras opciones reproductivas.
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