España tiene la edad media de maternidad más alta de la Unión Europea. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la edad media a la que las mujeres españolas tienen su primer hijo supera los 31 años, y el porcentaje de nacimientos en mujeres mayores de 40 años no ha dejado de crecer en la última década. Este fenómeno no es una moda ni un capricho: es el resultado de profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que han rediseñado el proyecto de vida de millones de mujeres.
Sin embargo, la biología no se ha adaptado a ese cambio social al mismo ritmo que la sociedad. Y ahí reside el conflicto: las mujeres de hoy tienen más recursos, más formación y más claridad sobre lo que quieren que sus madres o abuelas, pero sus ovarios siguen funcionando con el mismo calendario biológico de siempre. La calidad ovocitaria empieza a disminuir significativamente a partir de los 35 años, y ese proceso se acelera después de los 38.
Esto no significa que la maternidad después de los 38 o incluso de los 42 sea imposible. Significa que requiere un mayor grado de información, de planificación y, en muchos casos, de apoyo médico especializado. Entender cuáles son las opciones reales disponibles hoy en día es el primer paso para tomar decisiones con conocimiento de causa.
Por qué cada vez más mujeres tienen su primer hijo después de los 38
Las razones son múltiples y se superponen. La inestabilidad económica que ha marcado a las generaciones más jóvenes de España (la crisis de 2008, el mercado de trabajo precario, el acceso a la vivienda) ha empujado la maternidad hacia edades más avanzadas. A esto se suma el tiempo que muchas mujeres necesitan para completar su formación, consolidar su carrera y encontrar la pareja y las circunstancias adecuadas para criar un hijo.
También influye la mayor visibilidad de los tratamientos de reproducción asistida, que ha creado en muchas mujeres la percepción de que «si la biología falla, la medicina puede solucionarlo». Y aunque eso es parcialmente cierto, la realidad es más matizada: la medicina puede hacer mucho, pero no todo. Las tasas de éxito de los tratamientos de reproducción asistida disminuyen con la edad de la mujer cuando se utilizan sus propios óvulos, y eso es algo que conviene saber antes de llegar a los 40 pensando que el problema tiene fácil solución.
Qué implica médicamente la maternidad después de los 40
Desde el punto de vista obstétrico, el embarazo en mujeres mayores de 40 años conlleva un riesgo ligeramente mayor de ciertas complicaciones, como la hipertensión gestacional, la diabetes gestacional o la placenta previa. También aumenta la probabilidad de cesárea. Sin embargo, con un seguimiento prenatal adecuado, la gran mayoría de las mujeres de 40 o más años tienen embarazos y partos sin incidencias graves.
El principal desafío médico en la maternidad tardía no está en el embarazo en sí, sino en llegar a él. Como se mencionaba antes, la calidad de los óvulos disminuye con la edad, y con ella aumenta la proporción de embriones con errores cromosómicos que no llegan a implantarse o que generan abortos en las primeras semanas. La disminución de la reserva ovárica también reduce el número de óvulos disponibles para estimular, lo que puede hacer que los ciclos de FIV produzcan pocos embriones.
La vitrificación de óvulos: el seguro de fertilidad que conviene conocer
La vitrificación de óvulos es una técnica de congelación ultrarrápida que permite preservar óvulos con una calidad muy similar a la que tenían en el momento de la extracción. A diferencia de la congelación lenta, que generaba daño celular por la formación de cristales de hielo, la vitrificación utiliza soluciones crioprotectoras que transforman los líquidos intracelulares en un estado vítreo que protege la estructura del óvulo.
La idea de vitrificar óvulos como «seguro de fertilidad» es relativamente reciente como práctica dirigida a mujeres sanas que simplemente no han encontrado el momento adecuado para ser madres, pero se ha convertido en una de las consultas más frecuentes en las clínicas de reproducción asistida. El momento ideal para hacerlo es antes de los 35 años, cuando la cantidad y calidad ovocitaria son óptimas. A partir de los 37-38, el número de óvulos que se pueden obtener por ciclo disminuye y la proporción de óvulos cromosómicamente normales también.
Opciones con y sin óvulos propios a partir de los 38 años
Para una mujer de 38 o más años que quiere ser madre, las opciones son más amplias de lo que mucha gente cree. Si la reserva ovárica lo permite y los ciclos previos han producido embriones de buena calidad, puede intentarse la FIV con óvulos propios, idealmente acompañada de un Diagnóstico Genético Preimplantacional para seleccionar los embriones euploides y maximizar las posibilidades de éxito.
Si la reserva ovárica está muy disminuida o si ha habido fallos repetidos con óvulos propios, la ovodonación ofrece tasas de éxito muy superiores. Como se ha explicado en otros artículos, el útero de una mujer de 42 o 45 años responde bien a la preparación hormonal y puede llevar un embarazo a término sin problemas en la mayoría de los casos. El factor limitante es el óvulo, no el útero.
Para mas informacion, visita nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
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Hola Me llamo Lydia , me encanto el Tema de la Maternidad Tardia , y me ha dado mas animo en someterme IVF para poder el bebe que mi esposo y yo deseamos. Dios a puesto estos grandes especialistas en la materia de fertilidad , no por casualidad sino para ayudar aquellos que en verdad desean tener famila.