El séptimo mes de embarazo marca el inicio del tercer trimestre, una etapa decisiva en la que el bebé experimenta cambios extraordinarios en muy poco tiempo. A partir de la semana 28, el feto ha alcanzado un nivel de madurez suficiente para sobrevivir fuera del útero con ayuda médica, aunque aún le queda mucho camino por recorrer. Durante estas semanas, los sentidos del bebé se agudizan, su cerebro crece a gran velocidad y su cuerpo empieza a ganar los depósitos de grasa que necesitará al nacer.
¿Cómo se desarrolla el bebé durante el séptimo mes de embarazo?
Al comenzar este mes, el feto mide aproximadamente 35 centímetros y pesa alrededor de 900 gramos, pero al final del mismo habrá superado los 1.500 gramos. Este aumento de peso es fundamental para que el recién nacido pueda regular su temperatura corporal. La grasa subcutánea empieza a depositarse bajo la piel, que va perdiendo la apariencia arrugada de las semanas anteriores.
El sistema nervioso central alcanza un grado de sofisticación notable. El cerebro desarrolla las circunvoluciones características que le permitirán procesar información compleja. Los ojos, que hasta hace pocas semanas permanecían cerrados, comienzan a abrirse y reaccionan a los cambios de luz: si se ilumina el abdomen materno, el bebé puede girar la cabeza hacia esa dirección. Del mismo modo, el oído ya está completamente funcional y el feto reconoce voces, especialmente la de su madre, así como músicas que escucha con frecuencia.
Uno de los hitos más importantes de este mes es que el bebé comienza a practicar los movimientos respiratorios. Aunque el líquido amniótico no oxigena sus pulmones como lo hará el aire tras el nacimiento, estos ejercicios de inhalación y exhalación son esenciales para que el sistema pulmonar madure correctamente. El diafragma se contrae de forma rítmica y, en ocasiones, esto provoca en la madre la sensación de pequeños hipo repetitivos.
Cambios que experimenta la madre en el tercer trimestre
El cuerpo materno también atraviesa una fase intensa de transformaciones. El útero continúa expandiéndose y puede generar molestias como acidez estomacal, dificultad para respirar profundamente o presión sobre la vejiga que aumenta las ganas de orinar. Las contracciones de Braxton Hicks, irregulares e indoloras, aparecen con más frecuencia como un ensayo del trabajo de parto.
Es habitual que la embarazada note mayor retención de líquidos, especialmente en piernas y tobillos. El cansancio se intensifica y la calidad del sueño puede verse afectada por la dificultad para encontrar una postura cómoda. Dormir sobre el lado izquierdo con una almohada entre las rodillas mejora la circulación y alivia la presión sobre la columna vertebral.
- Posibles molestias en la zona lumbar por el desplazamiento del centro de gravedad.
- Picor abdominal por el estiramiento de la piel.
- Mayor sensibilidad en los senos en preparación para la lactancia.
- Calambres nocturnos en las piernas, frecuentes en esta etapa.
Cuidados y recomendaciones durante el séptimo mes
La vigilancia médica se vuelve más estrecha en el tercer trimestre. Las visitas al ginecólogo suelen realizarse cada dos o tres semanas para monitorizar el crecimiento fetal, la posición del bebé y la salud de la placenta. En muchos casos se realiza la prueba de tolerancia a la glucosa para detectar una posible diabetes gestacional, una condición tratable pero que requiere atención inmediata.
La alimentación sigue siendo un pilar fundamental. En este mes aumentan las necesidades de hierro, calcio y ácidos grasos omega-3, esenciales para el desarrollo cerebral del bebé. Mantenerse bien hidratada y realizar ejercicio suave como la natación o el yoga prenatal contribuye a aliviar las molestias y preparar el cuerpo para el parto.
- Consumir alimentos ricos en hierro: legumbres, carnes magras, espinacas.
- Asegurar la ingesta de calcio: lácteos, brócoli, frutos secos.
- Evitar alimentos ultraprocesados y el consumo de cafeína en exceso.
- Practicar técnicas de relajación para reducir el estrés y mejorar el descanso.
Conclusión
El séptimo mes de embarazo es una etapa apasionante en la que el bebé se convierte en un ser cada vez más activo y consciente de su entorno. Sus sentidos despiertan, sus pulmones se preparan y su cerebro crece a un ritmo vertiginoso. Para la madre, es un momento de mayor cercanía emocional con su hijo y también de atención especial al propio bienestar. Seguir las recomendaciones médicas, descansar lo necesario y disfrutar de este proceso con calma son las mejores herramientas para llegar al parto en las mejores condiciones.
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