Las estrías del embarazo son de esas marcas que la mayoría de las mujeres querría evitar, pero que muy pocas consiguen eludir completamente. Se calcula que entre el 50% y el 90% de las embarazadas las desarrollarán en algún grado, principalmente en el abdomen, los senos, los glúteos y los muslos. Entender qué son, por qué aparecen y qué podemos hacer al respecto es el primer paso para manejarlas con realismo.
Qué son las estrías y por qué aparecen en el embarazo
Las estrías son cicatrices dérmicas que se producen cuando la piel se estira más rápido de lo que puede adaptarse. El embarazo es uno de los momentos en que el cuerpo crece con mayor rapidez: el abdomen puede aumentar considerablemente en pocas semanas, especialmente en el segundo y tercer trimestre. Cuando las fibras de colágeno y elastina de la dermis no tienen tiempo de regenerarse al ritmo del estiramiento, se rompen y dejan una cicatriz.
En su fase inicial, las estrías tienen un color rosado o rojizo porque los vasos sanguíneos de la dermis son visibles a través de la piel dañada. Con el tiempo, los vasos se retraen y la estría adquiere un color blanquecino nacarado. Son más visibles en las pieles más oscuras y en las que han sufrido un aumento de peso rápido.
Existe un componente genético importante: si tu madre tuvo estrías en el embarazo, tus probabilidades de tenerlas son significativamente más altas. La hidratación de la piel, el ritmo de ganancia de peso y la calidad del tejido conectivo también influyen.
Prevención: cuándo y cómo actuar
La clave es empezar pronto, desde el primer trimestre, antes de que el vientre crezca significativamente. La prevención no garantiza que no aparezcan, pero puede reducir su extensión y su profundidad.
- Hidratación intensiva: aplicar una crema hidratante potente en abdomen, senos, caderas y muslos dos veces al día. El aceite de rosa mosqueta, el aceite de argán o el aceite de almendras dulces son opciones con buena tolerabilidad durante el embarazo y propiedades regeneradoras documentadas.
- Control del aumento de peso: el aumento de peso recomendado durante el embarazo oscila entre 9 y 14 kg para mujeres con IMC normal. Un aumento más brusco o mayor aumenta el riesgo de estrías.
- Hidratación interna: beber suficiente agua mejora la elasticidad de la piel desde dentro.
- Nutrición adecuada: una dieta rica en vitamina C, zinc y proteínas apoya la síntesis de colágeno.
Tratamientos para estrías ya establecidas
Una vez establecidas, las estrías no desaparecen completamente, pero pueden mejorar notablemente con tratamiento:
- Tretinoína tópica: eficaz en la fase temprana (estrías rojas recientes). No debe usarse durante el embarazo ni la lactancia.
- Láser fraccionado: es el tratamiento más eficaz disponible. Estimula la producción de colágeno y mejora la textura y el color de las estrías. Habitualmente se recomiendan entre 5 y 8 sesiones espaciadas 3-4 semanas. No puede realizarse durante el embarazo ni la lactancia.
- Radiofrecuencia: también estimula el colágeno con resultados moderados.
- Microagujamiento (microneedling): crea microlesiones controladas que inducen la regeneración del colágeno.
Los resultados siempre dependen del tipo de piel, la antigüedad de las estrías y el número de sesiones realizadas. Lo más realista es esperar una mejora notable, no una desaparición completa. Consulta con un dermatólogo o un médico estético para valorar las opciones más adecuadas para tu caso.
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