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El embarazo no es una enfermedad, pero sí una situación fisiológica que puede verse afectada por las condiciones de trabajo. Saber cuándo pedir la baja y cómo gestionar el final de la vida laboral activa antes del parto es una duda frecuente que abordamos en IMFER, especialmente en embarazadas que llegan a la consulta con fatiga acumulada o signos de estrés laboral.

¿Cuándo es necesaria la baja por embarazo?

Existen situaciones en las que la baja laboral está claramente indicada por motivos médicos:

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  • Amenaza de aborto o de parto prematuro.
  • Hipertensión gestacional o preeclampsia.
  • Restricción del crecimiento intrauterino (CIR).
  • Embarazo múltiple con complicaciones.
  • Trabajos con exposición a agentes químicos, biológicos o físicos incompatibles con el embarazo.

En estos casos, el médico prescribe incapacidad temporal, que no se descuenta del permiso de maternidad de 16 semanas.

Recomendaciones de la SEGO según el tipo de trabajo

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha elaborado recomendaciones sobre el momento óptimo para el cese laboral según la exigencia física del trabajo:

  • Semana 37: trabajos sedentarios o con actividad física ligera, con menos de 4 horas de pie al día.
  • Semana 30: trabajos que implican estar de pie de forma intermitente más de 30 minutos por hora.
  • Semana 26: trabajo con subidas frecuentes de escaleras (4 o más veces por turno), agacharse repetidamente o cargar pesos moderados.
  • Semana 22: trabajo de pie durante más de 4 horas seguidas al día.
  • Semana 18: trabajos muy físicos con carga de más de 10 kg varias veces por turno.

El estrés laboral y el embarazo

El estrés crónico durante el embarazo se ha identificado como factor de riesgo para el parto prematuro. Un estudio publicado en Occupational and Environmental Medicine documentó que los bebés de madres que trabajaban más de 40 horas semanales nacían con menor peso y menor perímetro cefálico que los de madres con jornadas más reducidas. Si el volumen de trabajo es muy elevado, delegar funciones o acordar una reducción de jornada puede ser una alternativa a la baja.

Optimizar el tiempo restante

Si la situación lo permite, guardar parte de las vacaciones para los días previos al parto, en lugar de acumularlas todas para el postparto, puede ayudar a llegar al momento del parto con más reservas de energía. Consulta con tu ginecólogo cuál es la mejor estrategia para tu situación específica.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre reproduccion asistida.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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