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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

La mayoría de las mujeres trabajan durante el embarazo, y hacerlo de forma saludable es perfectamente posible en la mayor parte de los casos. Sin embargo, el embarazo transforma el cuerpo de manera progresiva y lo que funciona bien en las primeras semanas puede resultar agotador o incluso arriesgado en el tercer trimestre. Adaptar el trabajo a cada etapa del embarazo es una habilidad que requiere conocerse a una misma, conocer los propios derechos laborales y mantener una comunicación abierta con el equipo médico.

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Trabajar durante el embarazo no es solo una cuestión de productividad o de obligación económica: para muchas mujeres, el trabajo es también fuente de identidad, realización personal y estructura cotidiana. No tiene por qué renunciarse a él, pero sí hay que aprender a adaptarlo. Y cuando el trabajo implica riesgos específicos para la gestación —exposición a sustancias químicas, esfuerzo físico intenso, turnos nocturnos, estrés extremo— hay mecanismos legales de protección que la trabajadora embarazada debe conocer.

En este artículo ofrecemos consejos prácticos organizados por trimestre, abordamos los derechos laborales más relevantes y señalamos cuándo es necesario hablar con el médico sobre la situación laboral.

Primer trimestre: la fatiga invisible y los síntomas que nadie ve

El primer trimestre es a menudo el más difícil en el trabajo, paradójicamente cuando el embarazo todavía no se nota por fuera. Las náuseas, los vómitos, el agotamiento profundo y los cambios de humor son síntomas completamente reales pero invisibles para los compañeros y superiores. Si todavía no has comunicado el embarazo en el trabajo, manejar estos síntomas en silencio puede ser agotador.

Estrategias útiles durante el primer trimestre:

  • Come con frecuencia y en pequeñas cantidades: el estómago vacío empeora las náuseas. Tener galletas saladas, fruta o frutos secos a mano en el escritorio puede ayudar a mantener los niveles de glucosa estables.
  • Hidratación constante: beber agua frecuentemente, en sorbos pequeños, ayuda a controlar las náuseas y evita la deshidratación, que agrava el cansancio.
  • Gestiona los olores: en el primer trimestre el olfato se hipersensibiliza. Si hay olores en el entorno laboral que desencadenan náuseas (café, productos de limpieza, perfumes), habla con tus compañeros o ventila el espacio.
  • Prioriza el descanso: si trabajas en un entorno que lo permite, micro-descansos de 5-10 minutos a lo largo de la jornada pueden marcar la diferencia.
  • Sé honesta con tu médico: si los síntomas son tan intensos que interfieren significativamente con tu capacidad de trabajar, hay medicación segura para las náuseas del embarazo y, en casos graves, puede estar indicada la baja laboral.

Segundo trimestre: el periodo de mayor bienestar

Para la mayoría de las mujeres, el segundo trimestre trae consigo una notable mejoría: las náuseas remiten, la energía regresa y el cuerpo todavía no está tan grande como para generar incomodidades significativas. Es el periodo más cómodo para trabajar y también el momento de planificar las adaptaciones que necesitarás en el tercer trimestre.

En el segundo trimestre conviene:

  • Revisar la ergonomía del puesto de trabajo: si trabajas sentada, asegúrate de que la silla tiene buen soporte lumbar, los pies llegan al suelo o a un reposapiés, y la pantalla está a la altura de los ojos. La hiperlordosis lumbar que produce la barriga puede generar dolores de espalda que una mala postura agrava.
  • Alternar posiciones: tanto estar muchas horas sentada como de pie es perjudicial. Incorporar pequeños paseos o estiramientos cada 45-60 minutos mejora la circulación y reduce el riesgo de varices y edemas en los pies.
  • Comunicar el embarazo al empleador: aunque no existe obligación legal de hacerlo antes de 15 semanas antes de la fecha prevista de parto (plazo relevante para ciertos derechos de baja), comunicarlo en el segundo trimestre permite activar adaptaciones del puesto si son necesarias.
  • Planificar la baja por maternidad: en España, la baja por maternidad es de 16 semanas (y puede extenderse en caso de discapacidad del bebé, parto múltiple u otras circunstancias). Puedes distribuirlas de distintas formas. Habla con recursos humanos para conocer tus opciones.

Tercer trimestre: adaptar el trabajo a las limitaciones físicas

A partir de la semana 28-30, el cuerpo experimenta cambios físicos importantes que inevitablemente afectan a la capacidad laboral: el peso del útero y el bebé genera presión sobre la pelvis, la vejiga y la columna; el cansancio regresa; la dificultad para dormir afecta al rendimiento diurno; y en algunos casos aparecen síntomas como el síndrome del túnel carpiano (frecuente en trabajos con teclado), la ciática o la tensión arterial elevada.

  • Ropa cómoda y calzado adecuado: zapatos sin tacón, con buena amortiguación, y ropa que no comprima el abdomen son imprescindibles. Las medias de compresión graduadas ayudan a prevenir varices y edemas en trabajos con mucho tiempo de pie.
  • Escucha las señales de alarma: si sientes contracciones regulares, sangrado, pérdida de líquido, dolor de cabeza intenso, visión borrosa o hinchazón repentina de cara y manos en el trabajo, detén la actividad y busca atención médica inmediatamente.
  • Evalúa con el médico si conviene anticipar la baja: en algunos trabajos físicamente exigentes o cuando aparecen complicaciones obstétricas, puede ser necesario iniciar la baja antes de la fecha prevista. Existe la posibilidad de baja por riesgo durante el embarazo, diferente a la baja por enfermedad, que protege los derechos laborales de la trabajadora.
  • Teletrabajo o jornada reducida: si tu empresa lo permite, negociar trabajo en remoto o una reducción temporal de jornada en el último mes puede ser una buena solución para prolongar la actividad laboral de forma sostenible.

Preguntas frecuentes sobre trabajo y embarazo

¿Están obligados en mi empresa a adaptar mi puesto de trabajo por el embarazo?

Sí. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la normativa de igualdad establecen que el empleador debe evaluar los riesgos del puesto de trabajo para la trabajadora embarazada y adoptar las medidas necesarias. Si el puesto implica riesgos (exposición a sustancias tóxicas, radiaciones, esfuerzo físico intenso, turnos nocturnos) y no pueden eliminarse ni adaptarse, la trabajadora puede ser desplazada a otro puesto compatible o, si no existe, iniciar la prestación por riesgo durante el embarazo, que cotiza como si fuera trabajo efectivo.

¿Cuándo debo comunicar mi embarazo en el trabajo?

No existe obligación legal de comunicarlo en un momento concreto, pero sí es recomendable hacerlo tan pronto como el embarazo sea estable (generalmente después de la semana 12) para activar las protecciones legales y las adaptaciones del puesto que puedan ser necesarias. En todo caso, la empresa no puede despedirte ni perjudicarte laboralmente por estar embarazada: el despido de una trabajadora embarazada es nulo salvo causa disciplinaria grave debidamente justificada.

¿Puedo pedir la baja médica si el embarazo me impide trabajar con normalidad?

Sí. Si los síntomas del embarazo (náuseas graves, hipertensión, amenaza de parto prematuro, etc.) te impiden realizar tu trabajo de forma normal, tu médico de cabecera o el tocólogo puede emitir una baja por enfermedad. Si el problema está relacionado con el propio puesto de trabajo y no con una enfermedad en sentido estricto, puede tramitarse como prestación por riesgo durante el embarazo, con diferente gestión pero similar protección económica.

Te recomendamos consultar nuestra guia sobre fertilidad y maternidad para informacion mas detallada.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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