Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- Primer trimestre: náuseas, cansancio y libido en montaña rusa
- Segundo trimestre: el resurgir del deseo y la comodidad renovada
- Tercer trimestre: adaptación, precauciones y cuándo parar
- Preguntas frecuentes
- ¿Las relaciones sexuales pueden desencadenar el parto?
- ¿Qué hacer si hay pérdidas de sangre después de mantener relaciones?
- ¿Puede el bebé notar las relaciones sexuales?
Una de las preguntas que más frecuentemente se hacen las parejas embarazadas, y que con más frecuencia se quedan sin respuesta porque nadie se atreve a plantearla directamente al médico, es si se puede mantener relaciones sexuales durante el embarazo. La respuesta corta es: en la mayoría de los casos, sí. La respuesta larga es bastante más matizada, y depende del trimestre, del tipo de embarazo y de las circunstancias individuales de cada mujer.
El tabú que rodea a la sexualidad durante el embarazo tiene raíces culturales y religiosas profundas, pero la medicina moderna es clara al respecto: las relaciones sexuales no dañan al bebé en un embarazo sin complicaciones. El bebé está protegido por el líquido amniótico, las membranas y el cuello del útero, y el pene no alcanza en ningún caso al feto. Sin embargo, hay situaciones específicas en las que el médico puede recomendar abstinencia temporal o permanente, y estas indicaciones deben seguirse rigurosamente.
Esta guía aborda de forma honesta y completa todo lo que necesitas saber sobre sexualidad durante el embarazo, trimestre a trimestre, incluyendo los cambios que experimentan el deseo y la respuesta sexual, las posiciones más cómodas en cada fase y las señales que deben alertarte para consultar con tu médico.
Primer trimestre: náuseas, cansancio y libido en montaña rusa
El primer trimestre es, para muchas mujeres, el más difícil en términos de bienestar general. Las náuseas, el cansancio extremo, la hipersensibilidad en los pechos y los cambios hormonales bruscos crean un cóctel que no siempre es favorable para el deseo sexual. Es completamente normal que en estas semanas la libido disminuya o desaparezca prácticamente.
Sin embargo, otras mujeres experimentan lo contrario: un aumento del deseo sexual favorecido por el incremento del flujo sanguíneo en la zona pélvica, que aumenta la sensibilidad genital y puede hacer que los orgasmos sean más intensos. No hay una respuesta universal, y ambas experiencias son perfectamente normales.
En cuanto a la seguridad, las relaciones sexuales durante el primer trimestre son seguras en embarazos sin complicaciones. El miedo más frecuente de las parejas es que puedan provocar un aborto. Los abortos que ocurren durante el primer trimestre se deben casi siempre a alteraciones cromosómicas del embrión, no a las relaciones sexuales. Es importante compartir este dato con la pareja para disipar culpas innecesarias si el embarazo no progresara.
Segundo trimestre: el resurgir del deseo y la comodidad renovada
El segundo trimestre suele ser el período de mayor bienestar durante el embarazo. Las náuseas han remitido, la energía vuelve y el vientre aún no es tan grande como para limitar significativamente los movimientos. Para muchas mujeres, este es también el trimestre en que el deseo sexual regresa con fuerza, a veces con mayor intensidad que antes del embarazo.
El aumento del flujo sanguíneo pélvico, que se intensifica progresivamente durante la gestación, hace que los genitales estén más vascularizados y sensibles. Algunos estudios señalan que muchas mujeres experimentan orgasmos más fáciles y más intensos durante el segundo trimestre que en cualquier otro momento de su vida. Esto puede ser una información sorprendente para quien no lo ha vivido, pero es una realidad fisiológica bien documentada.
En cuanto a las posiciones, a medida que el vientre crece conviene adaptar las posturas para mayor comodidad. La posición del misionero puede resultar incómoda al ejercer presión sobre el abdomen. Se recomiendan posiciones como la mujer encima (con control total de la profundidad de penetración), la penetración lateral por detrás o de lado a lado, o la penetración sentada.
Tercer trimestre: adaptación, precauciones y cuándo parar
El tercer trimestre plantea los mayores retos desde el punto de vista práctico. El vientre ha alcanzado un tamaño considerable, la mujer puede sentirse torpe o incómoda, y la presión sobre la vejiga y la pelvis puede hacer que ciertas posiciones sean poco apetecibles. Sin embargo, y salvo contraindicación médica, las relaciones sexuales siguen siendo seguras hasta el final del embarazo.
Algunas mujeres notan que los orgasmos en el tercer trimestre desencadenan contracciones uterinas leves. Esto se debe a que la oxitocina liberada durante el orgasmo, y las prostaglandinas del semen, tienen un efecto sobre el músculo uterino. En embarazos a término sin complicaciones, esto no es peligroso. Sin embargo, en mujeres con riesgo de parto prematuro, el médico puede recomendar abstinencia de penetración o de orgasmos.
Las situaciones en las que el médico puede contraindicar las relaciones sexuales incluyen: placenta previa, sangrado vaginal activo, bolsa amniótica rota, cuello uterino acortado, riesgo de parto prematuro establecido o infecciones de transmisión sexual activas en alguno de los dos miembros de la pareja.
Preguntas frecuentes
¿Las relaciones sexuales pueden desencadenar el parto?
Las prostaglandinas del semen y las contracciones uterinas provocadas por el orgasmo pueden teóricamente estimular el inicio del parto cuando el cuerpo ya está preparado para ello. Sin embargo, la evidencia científica no confirma que las relaciones sexuales induzcan el parto de forma fiable. Solo funcionaría si el cuello del útero está ya maduro y el parto está próximo de forma natural. No es un método inductor eficaz si el bebé no está preparado.
¿Qué hacer si hay pérdidas de sangre después de mantener relaciones?
Cualquier sangrado vaginal durante el embarazo debe consultarse con el médico o la matrona. El cérvix durante el embarazo está muy vascularizado y puede sangrar levemente al contacto, lo cual no siempre es preocupante. Sin embargo, no se debe asumir que el sangrado es banal sin valoración profesional. Ante cualquier duda, contacta con tu equipo médico.
¿Puede el bebé notar las relaciones sexuales?
El bebé no siente las relaciones sexuales en el sentido en que podría sentirlas una persona consciente. Está completamente protegido por las membranas y el líquido amniótico. Puede notar el movimiento general del cuerpo de la madre, igual que nota cualquier otro movimiento, pero esto no le causa ningún malestar ni tiene ningún impacto sobre su desarrollo.
La sexualidad es una parte natural de la vida de pareja que no tiene por qué interrumpirse durante el embarazo salvo indicación médica específica. Hablar abiertamente con la pareja y con el equipo médico es la mejor forma de navegar los cambios que este período implica con confianza y sin ansiedad innecesaria.
Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
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