Un diagnóstico de cáncer sacude todos los proyectos vitales. Entre ellos, uno de los más íntimos y más dolorosos de poner en suspenso es el deseo de ser madre o padre. Sin embargo, gracias a los avances actuales en oncofertilidad —la rama de la medicina que une oncología y reproducción asistida—, cada vez más personas logran cumplir ese sueño incluso después de haber superado un tratamiento oncológico.
El impacto del cáncer y sus tratamientos sobre la fertilidad
Los tratamientos contra el cáncer más habituales, como la quimioterapia y la radioterapia, son extraordinariamente eficaces combatiendo las células tumorales, pero pueden dañar de forma colateral tejidos sanos, incluidos los reproductivos. En el caso de las mujeres, la quimioterapia puede reducir la reserva ovárica de forma significativa o incluso provocar una insuficiencia ovárica prematura. La radioterapia pélvica o abdominal puede afectar al útero, a los ovarios o a ambos.
En los hombres, la quimioterapia puede deteriorar la producción de espermatozoides de forma temporal o permanente, dependiendo del tipo de fármacos empleados y de la dosis administrada. La radioterapia en la zona genital tiene efectos similares.
Por esta razón, la preservación de la fertilidad antes de iniciar el tratamiento oncológico se ha convertido en una práctica médica cada vez más recomendada y normalizada.
Qué es la vitrificación de óvulos y por qué es tan eficaz
La vitrificación es una técnica de congelación ultrarrápida que permite preservar óvulos, embriones o tejido ovárico en condiciones óptimas durante años. A diferencia de la congelación lenta tradicional, la vitrificación lleva las células a temperaturas criogénicas (alrededor de -196 °C) en cuestión de segundos, evitando la formación de cristales de hielo que podrían dañar la estructura celular.
Los resultados clínicos de la vitrificación de óvulos son hoy comparables a los de trabajar con óvulos en fresco, algo que no ocurría con los métodos de congelación anteriores. Esto la convierte en la herramienta ideal para que una mujer diagnosticada con cáncer pueda guardar sus propios óvulos antes de recibir quimioterapia o radioterapia, y utilizarlos más adelante cuando su salud lo permita.
El proceso de preservación de fertilidad en pacientes oncológicas
Cuando una paciente recibe un diagnóstico de cáncer y desea preservar su fertilidad, el primer paso es una consulta urgente con un especialista en reproducción asistida. El tiempo es un factor crítico, porque los tratamientos oncológicos suelen comenzar con rapidez. En muchos casos, es posible completar el proceso de estimulación ovárica y extracción de óvulos en un período de entre 10 y 14 días, coordinando con el equipo oncológico los plazos.
El proceso incluye:
- Evaluación de la reserva ovárica: mediante análisis de hormona antimülleriana (AMH) y ecografía para contar los folículos antrales.
- Estimulación ovárica controlada: administración de hormonas para estimular el desarrollo de varios folículos a la vez.
- Punción folicular: extracción de los óvulos bajo sedación ligera en un procedimiento ambulatorio breve.
- Vitrificación: los óvulos obtenidos se vitrifican y quedan almacenados en nitrógeno líquido hasta que la paciente decida usarlos.
En el caso de los varones, el proceso es aún más sencillo: una muestra de semen puede congelarse en muy poco tiempo, antes de que comience cualquier tratamiento que pueda afectar a la calidad espermática.
¿Y después del cáncer? El camino hacia el embarazo
Una vez superado el cáncer y con el visto bueno del oncólogo, la mujer puede retomar su deseo de maternidad. Si se vitrificaron óvulos, estos se descongelan y se fecundan con el semen de la pareja o de un donante, generando embriones que se transfieren al útero en un ciclo de reproducción asistida. Si también se preservó tejido ovárico, existen técnicas de trasplante que permiten restaurar parcialmente la función endocrina y reproductiva del ovario.
Los resultados son esperanzadores: numerosas mujeres que preservaron su fertilidad antes de tratamientos oncológicos han logrado embarazos y han dado a luz bebés sanos años después.
La importancia de actuar antes del tratamiento
La clave está en la prevención y la anticipación. Cuanto antes se consulte con un especialista en fertilidad una vez recibido el diagnóstico oncológico, mayores son las opciones disponibles. En IMFER trabajamos en estrecha coordinación con oncólogos para ofrecer a nuestras pacientes el mejor plan de preservación de fertilidad adaptado a su situación personal y médica.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
Si tú o alguien cercano afronta un tratamiento oncológico y desea explorar las opciones para preservar la fertilidad, no esperes: contacta con nuestro equipo en imfer.com. Cada día cuenta, y queremos ayudarte a que el camino hacia la maternidad o paternidad siga abierto.
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Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



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