El diagnóstico de cáncer en la infancia y la adolescencia es una de las situaciones más difíciles que puede enfrentar una familia. Sin embargo, los avances médicos han logrado que las tasas de supervivencia en oncología pediátrica superen el 80% en muchos tipos de tumores. Este dato, esperanzador, abre una pregunta fundamental que debe responderse antes de iniciar cualquier tratamiento oncológico: ¿cómo proteger la fertilidad futura en pacientes jóvenes con cáncer? La oncofertilidad, disciplina que une oncología y reproducción asistida, ofrece hoy soluciones reales para que las niñas y adolescentes que superan un cáncer puedan plantearse en el futuro una maternidad.
Por qué los tratamientos oncológicos pueden comprometer la fertilidad
Tanto la quimioterapia como la radioterapia actúan destruyendo células de rápida división, que son precisamente las células cancerosas. El problema es que este efecto no es selectivo: los folículos ováricos, que contienen los óvulos inmaduros, también pueden verse gravemente dañados durante el proceso.
La quimioterapia con agentes alquilantes —como la ciclofosfamida— es especialmente agresiva para el tejido ovárico. Puede reducir drásticamente la reserva ovárica, provocar un fallo ovárico prematuro o inducir una menopausia temprana. La radioterapia dirigida a la zona pélvica o abdominal, por su parte, puede irradiar directamente los ovarios y el útero, afectando tanto a la producción hormonal como a la capacidad gestacional futura.
La gravedad del impacto depende de varios factores: el tipo de fármaco y la dosis utilizada, la edad de la paciente en el momento del tratamiento, la localización de la radioterapia y la dosis total recibida. Las niñas prepúberes tienen una reserva ovárica mayor y, por tanto, una mayor capacidad de recuperación, aunque no están exentas de riesgo. Las adolescentes que ya han iniciado la pubertad se encuentran en una situación más similar a la de las mujeres adultas.
Técnicas de preservación de fertilidad disponibles para niñas y adolescentes oncológicas
La oncofertilidad ha avanzado enormemente en las últimas dos décadas, y actualmente existen varias estrategias que pueden aplicarse antes del inicio del tratamiento oncológico, dependiendo de la edad y la situación clínica de cada paciente.
- Criopreservación de tejido ovárico: Es la técnica más utilizada en niñas prepúberes y en adolescentes cuando no hay tiempo para una estimulación ovárica. Consiste en extraer quirúrgicamente parte o la totalidad de un ovario, y congelar láminas de corteza ovárica que contienen folículos primordiales. Una vez superado el cáncer, el tejido puede reimplantarse para restaurar la función hormonal y la fertilidad. Los nacimientos conseguidos mediante esta técnica ya se cuentan por centenares a nivel mundial.
- Vitrificación de óvulos: En adolescentes que ya han alcanzado la pubertad y cuando el tiempo lo permite, es posible realizar una estimulación ovárica controlada para obtener óvulos maduros que se vitrifican para su uso futuro. Esta es la técnica con mayor tasa de éxito en mujeres en edad fértil.
- Transposición ovárica u ooforopexia: Cuando la radioterapia va a dirigirse a la zona pélvica, los ovarios pueden desplazarse quirúrgicamente fuera del campo de irradiación para protegerlos de los efectos de la radiación.
- Análogos de GnRH: Estos fármacos inducen un estado de reposo ovárico temporal durante la quimioterapia, con el objetivo de proteger los folículos. Su eficacia todavía se estudia, pero pueden ser una opción complementaria en adolescentes.
La elección de la técnica adecuada debe realizarla un equipo multidisciplinar formado por oncólogos, ginecólogos especialistas en reproducción y profesionales de la salud mental, siempre con el consentimiento informado de los padres y, en la medida de lo posible, de la propia paciente.
La importancia de actuar antes de comenzar el tratamiento oncológico
El tiempo es un factor crítico en la oncofertilidad. Idealmente, cualquier estrategia de preservación debe planificarse y ejecutarse antes de iniciar la quimioterapia o la radioterapia. Por este motivo, es fundamental que desde el momento del diagnóstico oncológico se active un protocolo de derivación rápida a una unidad de reproducción asistida especializada.
En muchos hospitales de referencia existe ya coordinación entre los servicios de oncología pediátrica y las unidades de fertilidad. Sin embargo, esta coordinación no siempre es sistemática, y muchas familias no reciben información sobre las opciones de preservación de fertilidad en el momento adecuado. La formación de los equipos oncológicos y la creación de circuitos de derivación claros son esenciales para no perder esta ventana de oportunidad.
Tampoco debe subestimarse el impacto emocional del diagnóstico. Las familias se enfrentan a una situación de enorme estrés y el pensamiento sobre la fertilidad futura puede parecer secundario en ese momento. Sin embargo, los especialistas en oncofertilidad insisten en que abordar esta cuestión de forma precoz es un acto de respeto hacia el proyecto de vida futuro de la paciente.
Conclusión
La supervivencia al cáncer infantil y adolescente es hoy una realidad para la mayoría de las pacientes, y esa supervivencia merece ser vivida con todas las opciones vitales abiertas, incluida la posibilidad de ser madre en el futuro. La oncofertilidad pone a disposición de estas pacientes técnicas seguras y eficaces que deben ofrecerse de forma sistemática antes de iniciar cualquier tratamiento oncológico. Hablar de fertilidad en el contexto del cáncer no es un lujo: es parte integral de una atención médica completa y humanizada.
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