La preeclampsia es uno de los trastornos más temidos del embarazo. Se caracteriza por la aparición de hipertensión arterial y daño en órganos —principalmente riñones y hígado— a partir de la semana 20 de gestación, y puede poner en riesgo la vida tanto de la madre como del bebé si no se detecta y trata a tiempo. Para las mujeres que ya la han sufrido, una de las preguntas más angustiosas al plantearse un nuevo embarazo es si volverá a ocurrir. La respuesta es matizada: el riesgo existe, pero existen también medidas para reducirlo.
¿Qué probabilidad hay de repetir una preeclampsia?
Haber sufrido preeclampsia en un embarazo anterior es el principal factor de riesgo para desarrollarla en el siguiente. Las estadísticas varían según la gravedad del episodio anterior y cuándo se produjo:
- Las mujeres con antecedentes de preeclampsia leve en el tercer trimestre tienen un riesgo de recurrencia de entre el 10 y el 15%.
- Quienes la sufrieron de forma grave o antes de la semana 34 (preeclampsia precoz) tienen un riesgo de repetición superior, que puede alcanzar el 25-50% en algunos estudios.
- En los casos más graves, como la eclampsia o el síndrome HELLP, el riesgo de complicaciones en futuros embarazos también es significativo.
Estos porcentajes pueden resultar alarmantes, pero conviene ponerlos en perspectiva: la mayoría de las mujeres con antecedentes de preeclampsia tienen embarazos posteriores sin complicaciones, especialmente cuando se aplican medidas preventivas y se realiza un seguimiento estrecho.
Factores que aumentan el riesgo de recurrencia
No todas las mujeres con antecedentes de preeclampsia tienen el mismo riesgo en futuros embarazos. Hay una serie de factores que elevan las probabilidades de que vuelva a aparecer:
- Hipertensión arterial crónica: las mujeres con presión arterial elevada antes del embarazo tienen más riesgo de desarrollar preeclampsia sobreañadida.
- Diabetes: tanto la diabetes tipo 1 y 2 como la diabetes gestacional previa son factores de riesgo reconocidos.
- Obesidad: el índice de masa corporal elevado se asocia claramente con mayor riesgo de preeclampsia.
- Enfermedad renal crónica: el riñón juega un papel central en la preeclampsia, y cualquier patología renal previa eleva el riesgo.
- Trombofilia: algunos trastornos de la coagulación, como el síndrome antifosfolípido, se asocian con preeclampsia de repetición.
- Cambio de pareja: curiosamente, algunos estudios sugieren que cambiar de pareja sexual puede aumentar ligeramente el riesgo, posiblemente por mecanismos inmunológicos relacionados con la exposición a antígenos paternos.
¿Cómo prevenir la preeclampsia en el siguiente embarazo?
La evidencia científica más sólida disponible hoy en día apunta al ácido acetilsalicílico (aspirina) a dosis bajas como la medida preventiva más efectiva para mujeres con alto riesgo de preeclampsia. La aspirina actúa mejorando la función del endotelio vascular y reduciendo la inflamación que se cree es central en el desarrollo de la enfermedad. La dosis habitual es de 100-150 mg al día, iniciada antes de la semana 16 de gestación y mantenida hasta el final del embarazo, siempre bajo prescripción médica.
Además de la aspirina, otras medidas que pueden ayudar incluyen:
- Suplementación con calcio en mujeres con ingesta dietética baja de este mineral.
- Control del peso antes del embarazo para llegar al mismo con un IMC saludable.
- Control estricto de la presión arterial si existe hipertensión preexistente.
- Tratamiento de enfermedades crónicas como la diabetes o la trombofilia antes de intentar concebir.
El seguimiento durante el embarazo también es fundamental. Las mujeres con antecedentes de preeclampsia deben realizar controles de presión arterial más frecuentes, analíticas de función renal y hepática, y ecografías de bienestar fetal más periódicas que la población general.
Conclusión
Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior no significa que vaya a repetirse en el siguiente, pero sí exige una planificación cuidadosa y un seguimiento especializado. Con las medidas preventivas adecuadas y una vigilancia estrecha, la mayoría de las mujeres pueden tener embarazos posteriores seguros y saludables. Si estás pensando en un nuevo embarazo tras haber sufrido preeclampsia, consulta con un especialista antes de intentarlo para diseñar juntos el mejor plan de seguimiento.
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