El parto en el agua es una modalidad de nacimiento que cada vez cuenta con mayor aceptación entre las mujeres que buscan una experiencia de parto más natural y menos intervencionista. Esta opción, disponible en determinados centros hospitalarios y casas de parto, ofrece a la madre la posibilidad de pasar parte o la totalidad del proceso de parto sumergida en una bañera con agua caliente, aprovechando los beneficios relajantes y analgésicos del agua. En este artículo explicamos en qué consiste exactamente, cuáles son sus ventajas e inconvenientes y qué factores hay que tener en cuenta para valorar si es la opción más adecuada en cada caso.
Cómo se desarrolla un parto en el agua
El parto en el agua sigue el mismo proceso biológico que cualquier otro parto vaginal, con la diferencia de que la madre se sumerge en una bañera especialmente diseñada para este fin. El agua se mantiene a una temperatura de aproximadamente 37 grados centígrados, similar a la temperatura corporal, lo que resulta especialmente beneficioso durante la fase de dilatación.
El calor del agua ayuda a relajar la musculatura pélvica y perineal, favoreciendo la dilatación del cuello uterino. La flotabilidad que proporciona el agua reduce la presión sobre la espalda y las articulaciones, lo que permite a la mujer adoptar posiciones más cómodas e instintivas durante las contracciones. Además, el contacto con el agua estimula la producción de endorfinas, las hormonas naturales del bienestar y el alivio del dolor, lo que reduce la necesidad de analgesia farmacológica en muchos casos.
Durante todo el proceso, el equipo de matronas y obstetras supervisa de forma continua el estado de la madre y el bebé mediante monitorización fetal, que puede realizarse con equipos impermeables especialmente diseñados para entornos acuáticos. En el momento del nacimiento, el bebé emerge bajo el agua y es inmediatamente subido a la superficie, donde inicia su primera respiración. El recién nacido no corre riesgo de ahogarse durante este breve tránsito, ya que el estímulo para iniciar la respiración se activa al contacto con el aire.
Ventajas e inconvenientes del parto en el agua
Como cualquier opción obstétrica, el parto en el agua tiene ventajas e inconvenientes que deben valorarse de forma individualizada:
- Ventajas: mayor relajación durante la dilatación, reducción natural del dolor, posibilidad de adoptar posiciones más libres, menor tasa de uso de epidural en algunos estudios, y una experiencia de parto más íntima y controlada por la madre.
- Inconvenientes o limitaciones: no es adecuado para todas las embarazadas, puede dificultar algunas intervenciones de urgencia si fueran necesarias, requiere instalaciones específicas no disponibles en todos los centros y puede no estar cubierto por todos los seguros sanitarios.
En cuanto a la seguridad, la evidencia científica disponible indica que el parto en el agua es seguro tanto para la madre como para el bebé cuando se lleva a cabo con una selección adecuada de candidatas y bajo supervisión profesional experta. Sin embargo, existen contraindicaciones claras: preeclampsia, infección activa, presentación de nalgas, gestación múltiple, parto prematuro o cualquier condición que requiera monitorización intensiva.
Cómo prepararse para un parto en el agua
Si estás considerando esta opción, estos son los pasos más importantes para prepararte:
- Hablar con tu ginecólogo o matrona desde el inicio del embarazo para valorar si eres una candidata adecuada.
- Buscar un centro hospitalario o casa de parto que cuente con las instalaciones y el personal cualificado para asistir partos en el agua.
- Elaborar un plan de parto que incluya tus preferencias y que contemple también alternativas si las circunstancias del parto cambian.
- Asistir a clases de preparación al parto que incluyan información específica sobre el parto en el agua.
- Informarte sobre los posibles escenarios que podrían requerir salir de la bañera y someterte a otro tipo de asistencia.
Conclusión
El parto en el agua es una opción segura y cada vez más valorada por las mujeres que desean una experiencia de parto más natural. Sus beneficios en términos de relajación y manejo del dolor son bien documentados, aunque no es adecuado para todos los casos. La clave está en una buena evaluación previa y en contar con un equipo de profesionales experimentados que puedan garantizar la seguridad de la madre y el bebé en todo momento.
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