Hay descubrimientos científicos que cambian el mundo de forma irreversible. La fecundación in vitro es uno de ellos. Y detrás de ese descubrimiento hay un hombre: Robert Geoffrey Edwards, biólogo británico que dedicó casi treinta años de su vida a desarrollar una técnica que en 1978 hizo posible el nacimiento de Louise Brown, el primer bebé de probeta de la historia. Cuando murió en 2013, a los 87 años, el procedimiento que él hizo posible había dado vida a más de cinco millones de personas en todo el mundo. Hoy esa cifra supera los diez millones.
- Los orígenes: un biólogo con una idea radical
- Una carrera marcada por la perseverancia
- La colaboración con Patrick Steptoe
- El 25 de julio de 1978: Louise Brown
- Bourn Hall y la expansión mundial de la FIV
- Un Nobel con treinta años de retraso
- Preguntas frecuentes sobre Robert Edwards y la historia de la FIV
- ¿Louise Brown puede tener hijos de forma natural?
- ¿Por qué tardaron tanto en llegar al primer embarazo exitoso?
- ¿Cuántos niños han nacido por FIV en el mundo?
- ¿Qué cambios fundamentales ha habido en la FIV desde Edwards hasta hoy?
Los orígenes: un biólogo con una idea radical
Edwards nació en 1925 en Batley, Yorkshire. Estudió biología y zoología en la Universidad de Gales y más tarde se doctoró en Edinburgh, donde empezó a trabajar en el desarrollo embrionario del ratón. A finales de los años 50, trasladado al Instituto Nacional de Investigación Médica de Londres, empezó a plantearse una pregunta que la comunidad científica consideraba periférica en el mejor de los casos y peligrosa en el peor: ¿sípodía fecundarse un óvulo humano fuera del cuerpo?
Las razones para hacerse esa pregunta no eran abstractas. Edwards conocía de primera mano el sufrimiento de las parejas que no podían tener hijos, y sabía que las técnicas existentes —especialmente para los problemas de las trompas de Falopio— eran ineficaces. Si se podía fecundar el óvulo en laboratorio y transferir el embrión al útero, las trompas dejarían de ser un obstáculo.
Una carrera marcada por la perseverancia
Edwards comenzó a trabajar en serio en la fecundación in vitro humana en 1960, cuando el concepto era considerado ciencia ficción por la mayoría de la comunidad médica. Su camino estuvo sembrado de obstáculos.
Uno de los primeros fue técnico: los óvulos humanos son mucho más difíciles de obtener y cultivar que los de ratón. Edwards pasó años estudiando los ciclos hormonales, los estadios de maduración del óvulo y las condiciones necesarias para que la fecundación ocurriera in vitro. En 1965 publicó un artículo en The Lancet describiendo sus primeros resultados con óvulos humanos, pero la comunidad científica los recibió con escepticismo.
El segundo obstáculo fue ético y político. La Iglesia Católica se opuso activamente a su trabajo. La Asociación Médica Británica mostró resistencias. Sus solicitudes de financiación al Medical Research Council fueron rechazadas repetidamente. Edwards siguió adelante con apoyo privado y la convicción de que la investigación era éticamente correcta porque aliviaba el sufrimiento.
La colaboración con Patrick Steptoe
El salto de la investigación básica a la aplicación clínica lo hizo posible una colaboración que definiría la medicina reproductiva del siglo XX. En 1968, en una conferencia en Edinburgh, Edwards conoció a Patrick Steptoe, ginécologo del Oldham General Hospital que había desarrollado y perfeccionado la laparoscopia como herramienta quirúrgica. Steptoe podía obtener óvulos directamente del ovario mediante una cánula introducida por laparoscopia, algo que Edwards necesitaba urgentemente para avanzar.
Los dos iniciaron una colaboración a distancia que duró diez años: Edwards trabajaba en su laboratorio de Cambridge, Steptoe en Oldham. Las pacientes recorrían 300 kilómetros para los procedimientos. Juntos refinaron cada paso del proceso: la estimulación ovárica, la obtención de óvulos, la técnica de fecundación, el cultivo embrionario y la transferencia al útero.
Tuvieron cientos de fracasos. Los primeros embriones no se implantaban. Los primeros embarazos que lograron terminaron en aborto o eran ectópicos. Pero no se detuvieron.
El 25 de julio de 1978: Louise Brown
En la madrugada del 25 de julio de 1978, en el Oldham District General Hospital, nació Louise Joy Brown. Pesó 2,6 kilogramos y vino al mundo por cesárea. Sus padres, Lesley y John Brown, llevaban nueve años intentando tener un hijo. Lesley tenía las trompas de Falopio bloqueadas y la medicine convencional no podía hacer nada más por ella.
La noticia dio la vuelta al mundo. Los titulares de la prensa internacional mezclabanla admiración con el debate ético: ¿había cruzado la ciencia una línea que no debía cruzar? Edwards y Steptoe respondieron con hechos: Louise era una niña sana. En 2004, Louise Brown se graduaba en fisioterapia. En 2006 se casaba. En 2007 tenía un hijo concebido de forma natural. Hoy trabaja como enfermera.
Bourn Hall y la expansión mundial de la FIV
En 1980, Edwards y Steptoe fundaron Bourn Hall Clinic en Cambridge, la primera clínica del mundo dedicada íntegramente a la FIV. En sus primeros años formó a embriólogos y médicos de todo el mundo que luego replicaron el modelo en sus países. Las técnicas que allí se desarrollaron y refinaron son la base directa de lo que se practica hoy en cualquier clínica de reproducción asistida.
Patrick Steptoe falleció en 1988, antes de ver la expansión global del procedimiento que había hecho posible. Edwards siguió vinculado a Bourn Hall y a la investigación hasta el final de su vida.
Un Nobel con treinta años de retraso
El Premio Nobel de Fisiología y Medicina le fue concedido a Edwards en 2010, más de treinta años después del nacimiento de Louise Brown. El comité del Nobel justificó el reconocimiento por «su desarrollo de la fecundación in vitro humana». Para entonces, más de cuatro millones de personas en el mundo habían nacido gracias a esa técnica.
El retraso reflejó en parte las décadas de debate ético en torno a la FIV. El Nobel no estuvo exento de poilémica: la Santa Sede criticó el reconocimiento. Pero la ciencia médica tenía ya claro que la FIV no era una curiosidad experimental sino uno de los avances médicos más importantes del siglo XX. Edwards recibió el galardón en sustitutos porque su salud ya no le permitía viajar a Estocolmo.
Preguntas frecuentes sobre Robert Edwards y la historia de la FIV
¿Louise Brown puede tener hijos de forma natural?
Sí. Louise Brown tiene un hijo concebido de forma natural, nacido en 2007. El hecho de haber nacido por FIV no afecta a la fertilidad de la persona que nace. La FIV es una técnica de ayuda a la concepción; una vez que el embarazo se produce y el niño nace, su fisiología reproductiva es completamente normal.
¿Por qué tardaron tanto en llegar al primer embarazo exitoso?
El proceso desde los primeros experimentos de Edwards en los años 60 hasta el nacimiento de Louise Brown en 1978 implicó superar una serie de obstáculos técnicos: entender los patrones de maduración del óvulo, desarrollar los medios de cultivo adecuados, afinar la técnica de obtención de óvulos por laparoscopia, resolver los problemas de fecundación y de implantación. Cada paso requirió años de experimentación y ajuste. A esto se sumó la falta de financiación institucional debido a la controvertida naturaleza del proyecto.
¿Cuántos niños han nacido por FIV en el mundo?
Se estima que en la actualidad más de diez millones de personas en el mundo nacieron gracias a la FIV. Cada año nacen en torno a 500.000 bebés más mediante esta técnica. En países como Dinamarca o Finlandia, más del 5% de los nacimientos se producen por reproducción asistida. En España, en torno al 3-4% de los nacimientos anuales provienen de algún tipo de técnica de reproducción asistida.
¿Qué cambios fundamentales ha habido en la FIV desde Edwards hasta hoy?
Los principios básicos son los mismos, pero la tecnología ha avanzado enormemente. Las principales mejoras incluyen: incubadoras time-lapse que monitorizan el embrión sin interrumpir el cultivo, técnicas de vitrificación que permiten congelar óvulos y embriones con alta supervivencia, diagnóstico genético preimplantacional para detectar anomalías antes de la transferencia, y el cultivo prolongado hasta blastocisto que mejora la selección embrionaria. La tasa de embarazo por ciclo ha pasado del 5-10% en los primeros años a un 40-50% en centros especializados actuales.
El trabajo de Robert Edwards es el fundamento de todo lo que se practica hoy en reproducción asistida. En IMFER, la FIV que realizamos es su herencia directa, perfeccionada por décadas de investigación y progreso tecnológico. Conoce todos los detalles del proceso actual en nuestra guía sobre fecundación in vitro.
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