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Hay una tendencia que los datos confirman año tras año: las mujeres en España son madres cada vez más tarde. Según el Instituto Nacional de Estadística, la edad media a la maternidad en España ha superado los 32 años, y el grupo de mujeres que tienen su primer hijo después de los 40 no deja de crecer. Dentro de ese grupo, las que lo hacen después de los 45 son todavía una minoría, pero una minoría que existe, que tiene nombre, y que merece información médica honesta en lugar de juicios.

La maternidad tardía no es un capricho ni una irresponsabilidad. Es, en la mayoría de los casos, el resultado de trayectorias vitales complejas: carreras profesionales que necesitaron tiempo, relaciones que no llegaron antes, circunstancias económicas que no permitieron dar el paso, o simplemente el momento en el que una persona se siente lista. La medicina no está en posición de juzgar esas trayectorias, pero sí tiene la obligación de proporcionar información veraz sobre lo que implica médicamente intentar un embarazo después de los 45.

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En este artículo abordamos sin rodeos qué ocurre con la fertilidad a esa edad, qué opciones reales existen, cómo es el embarazo en mujeres mayores de 45 y cómo se está desarrollando el debate social en torno a este tema.

Lo que ocurre con la fertilidad propia después de los 45

La realidad biológica es clara aunque no siempre fácil de escuchar: la posibilidad de lograr un embarazo con óvulos propios después de los 45 años es extremadamente baja. No imposible, pero sí muy improbable. Las razones son fundamentalmente dos: la reducción casi completa de la reserva ovárica y, sobre todo, el deterioro significativo de la calidad ovocitaria.

Con la edad, los óvulos acumulan errores en su material genético. La proporción de óvulos cromosómicamente anómalos aumenta de forma progresiva desde los 35 años y se acelera después de los 40. Se estima que después de los 45 años, más del 80% de los óvulos que se recuperan en una estimulación ovárica son cromosómicamente anómalos. Esto explica por qué las tasas de embarazo con óvulos propios a esa edad son tan bajas, y por qué, cuando el embarazo se consigue, el riesgo de aborto espontáneo es tan alto, superando el 50% en muchos estudios.

Esta realidad biológica no se puede modificar con ningún tratamiento actual. La suplementación, los antioxidantes y los cambios en el estilo de vida pueden tener cierto papel en mantener la salud ovocitaria, pero no revierten el envejecimiento cromosómico de los óvulos. Es una de las pocas áreas de la medicina reproductiva donde la ciencia no ha logrado aún avances decisivos.

Por qué la mayoría recurre a ovodonación

Ante la evidencia de la baja calidad ovocitaria, la ovodonación se convierte en la alternativa con resultados reales para la mayoría de las mujeres mayores de 45 que desean ser madres. Los óvulos de donantes jóvenes y sanas tienen una calidad cromosómica muy superior, lo que se traduce en tasas de embarazo por transferencia que en España se sitúan entre el 60 y el 65%.

El útero de una mujer de 45 o incluso 50 años puede prepararse perfectamente para recibir un embrión. A diferencia de los ovarios, el útero no experimenta un deterioro tan marcado con la edad en mujeres que no tienen patología uterina. La receptividad endometrial puede mantenerse con preparación hormonal adecuada, lo que es precisamente lo que se hace en los ciclos de ovodonación.

Muchas mujeres llegan a esta decisión después de haber intentado ciclos de FIV con sus propios óvulos sin éxito. El paso hacia la ovodonación implica aceptar que el bebé no tendrá carga genética materna, lo cual conlleva un proceso emocional que lleva su tiempo y que merece acompañamiento psicológico. Pero una vez tomada la decisión con plena información, la gran mayoría de las mujeres describen ese proceso de aceptación como una liberación: por fin tienen una opción real.

Embarazo y parto en mujeres mayores de 45: riesgos específicos y vigilancia

Un embarazo en una mujer mayor de 45 años es un embarazo de alto riesgo obstétrico, independientemente de que los óvulos sean propios o donados. Esto no significa que no pueda llevarse adelante con éxito, sino que requiere un seguimiento más estrecho y la colaboración entre el especialista en reproducción asistida, el obstetra y, en muchos casos, otros especialistas.

Los riesgos más relevantes incluyen una mayor probabilidad de hipertensión gestacional y preeclampsia, diabetes gestacional, parto prematuro y complicaciones placentarias como la placenta previa o el desprendimiento prematuro de placenta. La cesárea es más frecuente en este grupo de edad, en parte por los propios riesgos obstétricos y en parte por la mayor tendencia a programar el parto de forma electiva para reducir la incertidumbre.

El estado de salud previo de la mujer es un factor determinante. Una mujer de 47 años sin hipertensión, sin diabetes, con peso adecuado, sin tabaquismo y con buena condición física tiene un perfil de riesgo obstétrico muy diferente al de otra mujer de la misma edad con varias comorbilidades. La evaluación individual es imprescindible antes de emprender el proceso.

El debate social: ¿existe un límite moral para la maternidad tardía?

Este debate existe y es legítimo, pero a menudo se plantea con una asimetría llamativa: rara vez se discute con la misma intensidad la paternidad tardía de los hombres. Hombres de 60 o 70 años que tienen hijos aparecen en los medios con mucha menos carga de juicio que las mujeres de 50 que deciden ser madres.

La medicina reproductiva no puede ni debe mantenerse al margen de estas preguntas, pero su papel no es legislar sobre la maternidad sino proporcionar información y garantizar la seguridad del proceso. La mayoría de las clínicas en España tienen límites de edad para el acceso a la reproducción asistida, generalmente en torno a los 50 o 52 años para la receptora. Esos límites no son caprichosos: se basan en los riesgos obstétricos y en el principio de no maleficencia.

Lo que resulta irrefutable es que la mejor forma de evitar la maternidad de urgencia a los 47 es que la sociedad, el sistema laboral y las políticas públicas dejen de poner a las mujeres en situaciones en las que tienen que elegir entre su carrera y su maternidad en los mejores años de su fertilidad. Mientras esa transformación no llegue, la medicina reproductiva estará ahí para acompañar a quienes llegan tarde no por elección sino por circunstancias.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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// ARTÍCULO 6 — ID 7694
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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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