La fertilidad no solo es un asunto femenino. El factor masculino está presente en aproximadamente el 40-50% de los casos de infertilidad en pareja, y la edad del hombre influye en la capacidad reproductiva de manera más gradual pero igualmente real que en la mujer. Conocer cómo evoluciona la fertilidad masculina con los años ayuda a tomar decisiones reproductivas más informadas.
Qué dice la investigación sobre edad y fertilidad masculina
Un estudio dirigido por Roberto Matorras, jefe de la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces en Barakaldo, analizó todos los nacimientos registrados en España en el año 2004 —un total de 454.753 bebés— cruzando los datos con la edad del padre y de la madre. Sus conclusiones mostraron que la fertilidad masculina disminuye de forma continua a partir de los 35-39 años, con una reducción estimada de entre el 21% y el 23% anual.
En parejas donde la mujer tenía menos de 30 años, ese descenso se comenzaba a notar ya a partir de los 30-34 años en el hombre. La curva de declive de la fertilidad masculina sigue un modelo exponencial similar al de la fertilidad femenina, aunque con una pendiente más suave y sostenida. La fertilidad femenina cae de forma más abrupta a partir de los 35 y es prácticamente nula después de los 45.
Qué factores explican este descenso
La principal causa es la disminución progresiva de la calidad seminal: los parámetros de movilidad, morfología y concentración de espermatozoides tienden a deteriorarse con la edad. Además, aumenta el daño en el ADN espermático, lo que puede traducirse en mayor riesgo de aborto espontáneo o de transmisión de mutaciones genéticas al embrión.
A esto se suman factores acumulados con el tiempo: el estrés oxidativo crónico, el tabaquismo, la exposición a tóxicos ambientales o una dieta poco equilibrada impactan de forma progresiva en la espermatogénesis. La buena noticia es que muchos de estos factores son modificables.
Qué podemos hacer para preservar o mejorar la fertilidad masculina
- Realizar un seminograma a partir de los 35 años si se está planeando tener hijos.
- Mantener un peso saludable: el sobrepeso y la obesidad reducen los niveles de testosterona y empeoran los parámetros seminales.
- Evitar el tabaco, el alcohol en exceso y el calor excesivo en los testículos (saunas, ropa interior ajustada).
- Llevar una dieta rica en antioxidantes: vitamina C, vitamina E, zinc y selenio son nutrientes clave para la salud del espermatozoide.
Si sospechas que puede existir un factor masculino en tu caso, en IMFER realizamos un estudio seminal completo y una valoración andrológica para identificar el problema y orientar el tratamiento más adecuado. Puedes conocer más en nuestra guía sobre infertilidad en pareja.
La espermatogénesis y su vulnerabilidad al entorno
A diferencia de los óvulos, que son un recurso limitado que se agota con la edad, los espermatozoides se producen de forma continua a lo largo de toda la vida del hombre. Sin embargo, ese proceso de producción —la espermatogénesis, que ocurre en los túbulos seminíferos de los testículos— es sensible a múltiples factores externos e internos que pueden deteriorar la calidad del semen.
La temperatura es uno de los factores más importantes y menos conocidos. Los testículos están fuera del abdomen precisamente porque la espermatogénesis óptima requiere una temperatura de 2-3 grados por debajo de la temperatura corporal. El uso habitual de ropa interior ajustada, los baños calientes frecuentes, el trabajo sedentario prolongado y los ordenadores portátiles sobre las rodillas son factores que pueden elevar la temperatura testicular de forma crónica y afectar a la calidad seminal.
Los antioxidantes y la salud del espermatozoide
El estrés oxidativo —el exceso de radicales libres sobre la capacidad antioxidante del organismo— es una causa frecuente de daño en el ADN espermático. La membrana del espermatozoide es especialmente rica en ácidos grasos poliinsaturados, que son altamente susceptibles al daño oxidativo. Por este motivo, los micronutrientes antioxidantes tienen un papel especialmente relevante en la salud reproductiva masculina.
Suplementos de zinc, selenio, coenzima Q10, vitamina C y vitamina E han demostrado en estudios controlados mejorar parámetros como la concentración, la movilidad y la integridad del ADN espermático. La dieta mediterránea, rica en estos nutrientes de forma natural, es una excelente base. En IMFER evaluamos el estado nutricional de los pacientes masculinos cuando los parámetros seminales están alterados y podemos recomendar suplementación personalizada. Consulta nuestra guía de infertilidad en pareja.
¿Tienes dudas sobre este tema? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
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