Contenido divulgativo IMFEREste artículo forma parte del archivo informativo de IMFER Blog. La información médica debe contrastarse con un especialista en reproducción asistida. Consultar con especialista

El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) representa uno de los avances más significativos de la medicina reproductiva moderna. Esta técnica permite analizar los embriones obtenidos mediante fecundación in vitro antes de su transferencia al útero, identificando alteraciones genéticas o cromosómicas que podrían derivar en enfermedades graves. Uno de sus usos más relevantes es la detección de mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, asociados a un riesgo muy elevado de desarrollar cáncer de mama y ovario hereditario.

¿Qué son los genes BRCA y por qué son importantes en reproducción asistida?

Los genes BRCA1 y BRCA2 son genes supresores de tumores que, en condiciones normales, ayudan a reparar el ADN dañado y a prevenir el crecimiento celular incontrolado. Sin embargo, cuando existe una mutación hereditaria en alguno de estos genes, el riesgo de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida puede superar el 70%, y el de cáncer de ovario llegar al 40-45%. Estas mutaciones se transmiten de padres a hijos con un patrón autosómico dominante, lo que significa que cada hijo de una persona portadora tiene un 50% de probabilidades de heredar la mutación.

💬
¿Tienes preguntas sobre fertilidad?Consulta con nuestros especialistas en IMFER — más de 30 años de experiencia.
Contactar

Para las mujeres portadoras de mutaciones BRCA que desean tener hijos, la posibilidad de transmitir esta alteración genética supone una carga emocional añadida. El diagnóstico genético preimplantacional ofrece una solución: seleccionar antes de la transferencia aquellos embriones que no han heredado la mutación, evitando así su transmisión a las generaciones futuras.

¿Cómo funciona el diagnóstico genético preimplantacional para BRCA?

El proceso comienza con un ciclo completo de fecundación in vitro. La pareja o la mujer se somete a una estimulación ovárica para obtener el mayor número posible de óvulos, que son fecundados en el laboratorio con semen de la pareja o de donante. Los embriones resultantes se cultivan durante cinco o seis días hasta alcanzar el estadio de blastocisto.

En ese momento, se realiza una biopsia embrionaria: se extraen unas pocas células de la capa externa del blastocisto (el trofoectodermo, que formará la placenta) sin dañar la masa celular interna, que dará lugar al bebé. Estas células se analizan mediante técnicas de biología molecular avanzada para determinar si el embrión es portador de la mutación BRCA.

Solo los embriones sin la mutación son seleccionados para ser transferidos al útero. Los embriones portadores pueden criopreservarse, donarse a investigación o ser descartados, según la decisión de los pacientes y la normativa vigente. Este proceso requiere la autorización previa de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA) en España.

Implicaciones éticas y alcance del diagnóstico genético preimplantacional

El uso del DGP para prevenir la transmisión de enfermedades genéticas graves plantea preguntas éticas profundas que la sociedad debe abordar con rigor y sensibilidad. En el caso del gen BRCA, el debate se centra en que la mutación no causa una enfermedad en el momento del nacimiento, sino que incrementa el riesgo de desarrollarla en la vida adulta, y no de forma inevitable.

Sin embargo, la comunidad médica mayoritaria considera que la posibilidad de evitar que un ser humano nazca con una predisposición genética a un cáncer devastador es un objetivo médico y humanamente legítimo. España permite el DGP para enfermedades hereditarias graves, siempre bajo control y autorización de la CNRHA, lo que garantiza que su aplicación se ajusta a criterios científicos y éticos rigurosos.

Más allá del BRCA, el DGP se utiliza para detectar otras enfermedades hereditarias como la fibrosis quística, la enfermedad de Huntington, la distrofia muscular de Duchenne o diversas cromosomopatías. Su aplicación en el análisis cromosómico de embriones (DGP-A) también ha demostrado mejorar las tasas de implantación y reducir el riesgo de aborto en pacientes con fallos repetidos de implantación o abortos de repetición.

Conclusión

El diagnóstico genético preimplantacional aplicado a la detección de mutaciones BRCA es una herramienta médica de enorme valor para familias con historia de cáncer hereditario de mama y ovario. Permite dar un paso hacia la erradicación de una mutación devastadora sin renunciar al deseo de tener hijos biológicos. Aunque el proceso requiere una planificación cuidadosa y el acompañamiento de un equipo especializado, los avances actuales hacen posible lo que hace apenas unas décadas parecía impensable: seleccionar embriones sanos y ofrecer a los futuros hijos las mejores condiciones genéticas desde el primer momento de su vida.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre infertilidad en pareja.

¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.

También puede interesarte: FSH y LH en FIV: mejor tasa de embarazo en mujeres mayores de 35 y Hormonas sexuales en hombres y mujeres: lo que compartimos y….

Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

¿Necesitas orientación personalizada?

Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.

Visitar imfer.com

Sin comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *