Contenido divulgativo IMFEREste artículo forma parte del archivo informativo de IMFER Blog. La información médica debe contrastarse con un especialista en reproducción asistida. Consultar con especialista

La relación entre la alimentación y la fertilidad es objeto de creciente interés científico. Numerosos estudios han demostrado que lo que comemos influye en la calidad de los óvulos, la receptividad del endometrio, la calidad del semen y, en definitiva, en las probabilidades de éxito de un tratamiento de reproducción asistida. En este contexto, las grasas saturadas y las grasas trans han emergido como uno de los factores dietéticos con mayor impacto negativo sobre los resultados de la fecundación in vitro (FIV). Olvídese de las patatas fritas de bolsa, la bollería industrial y los embutidos grasos si está en proceso de tratamiento: su fertilidad puede agradecérselo.

¿Cómo afectan las grasas saturadas a la fertilidad y a los resultados de la FIV?

Un estudio publicado en la revista Fertility and Sterility analizó los datos dietéticos y los resultados reproductivos de mujeres sometidas a ciclos de FIV. Los resultados fueron contundentes: las mujeres con mayor consumo de grasas saturadas obtenían un menor número de ovocitos maduros en la punción ovárica y sus embriones eran de peor calidad. Por cada gramo adicional de grasa saturada consumida al día, el número de ovocitos disminuía de forma estadísticamente significativa.

💬
¿Tienes preguntas sobre fertilidad?Consulta con nuestros especialistas en IMFER — más de 30 años de experiencia.
Contactar

El mecanismo biológico detrás de este efecto implica varios procesos:

  • Estrés oxidativo: las grasas saturadas favorecen la producción de radicales libres que dañan las células foliculares y los propios ovocitos.
  • Inflamación sistémica: una dieta rica en grasas saturadas promueve un estado inflamatorio crónico de bajo grado que interfiere con la señalización hormonal y la implantación embrionaria.
  • Resistencia a la insulina: el consumo excesivo de grasas saturadas se asocia a resistencia a la insulina, que a su vez altera los niveles de hormonas como la FSH, LH y estradiol, fundamentales para el desarrollo folicular.
  • Alteración de las membranas celulares: los ácidos grasos saturados se incorporan a las membranas de las células foliculares, alterando su fluidez y permeabilidad, lo que puede comprometer la maduración del ovocito.

Las grasas trans —presentes en muchos productos ultraprocesados como galletas industriales, margarinas, patatas fritas de bolsa y algunos helados— son aún más perjudiciales. A diferencia de las grasas saturadas, que tienen efectos negativos dosis-dependientes, incluso pequeñas cantidades de grasas trans parecen tener consecuencias adversas sobre la ovulación y la calidad ovocitaria.

¿Qué dieta favorece los resultados de la FIV?

La buena noticia es que también existe evidencia sobre los patrones dietéticos que mejoran los resultados de la reproducción asistida. La dieta mediterránea, caracterizada por el consumo abundante de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva virgen extra y frutos secos, ha demostrado asociarse a mejores tasas de embarazo en mujeres sometidas a FIV en varios estudios europeos.

Las recomendaciones nutricionales específicas para parejas en tratamiento de reproducción asistida incluyen:

  • Aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 (pescado azul, nueces, semillas de lino): tienen efecto antiinflamatorio y mejoran la calidad ovocitaria y espermática.
  • Sustituir las grasas saturadas por grasas monoinsaturadas (aceite de oliva, aguacate, frutos secos).
  • Consumir antioxidantes de forma abundante: vitamina C, vitamina E, betacarotenos, licopeno y coenzima Q10 protegen los ovocitos y los espermatozoides del daño oxidativo.
  • Moderar el consumo de carbohidratos refinados y azúcares simples, que favorecen la inflamación y la resistencia a la insulina.
  • Mantener un peso corporal adecuado: tanto el sobrepeso como el bajo peso se asocian a peores resultados en FIV.

En el caso del varón, la dieta también importa. Una alimentación rica en antioxidantes, zinc, selenio y ácidos grasos omega-3 mejora la concentración, la movilidad y la morfología espermática, y reduce la fragmentación del ADN de los espermatozoides.

Consultar con un dietista-nutricionista especializado en fertilidad antes y durante el tratamiento de FIV puede ser una inversión muy rentable. Pequeños cambios en la alimentación, mantenidos durante al menos tres meses (el tiempo que tarda en renovarse la reserva de espermatozoides y en madurar los folículos ováricos), pueden marcar una diferencia real en los resultados del tratamiento.

Conclusión

La alimentación es uno de los factores modificables más importantes en el contexto de la reproducción asistida. Reducir el consumo de grasas saturadas y grasas trans, y adoptar un patrón dietético mediterráneo rico en antioxidantes y ácidos grasos saludables, puede mejorar de forma significativa la calidad ovocitaria y los resultados de la FIV. La nutrición es, en este sentido, una herramienta terapéutica al alcance de todos.

Te recomendamos consultar nuestra guia completa sobre FIV para informacion mas detallada.

¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.

También puede interesarte: Incubadoras con cámara: un avance clave en la FIV y Historia de la FIV: el primer bebé probeta y su legado.

Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

¿Necesitas orientación personalizada?

Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.

Visitar imfer.com

Sin comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *