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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Cuando una pareja tiene dificultades para concebir, el foco de la conversación recae con demasiada frecuencia solo sobre la mujer. Sin embargo, el factor masculino está presente en aproximadamente el 40-50% de los casos de infertilidad de pareja. Dicho de otra manera: en prácticamente uno de cada dos casos en que una pareja no consigue embarazo, el esperma juega un papel determinante en esa dificultad.

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La buena noticia es que la calidad seminal es, en muchos casos, modificable. A diferencia de la reserva ovárica femenina, que disminuye de manera irreversible con la edad, la espermatogénesis —el proceso de producción de espermatozoides— es continua. El cuerpo masculino produce nuevos espermatozoides constantemente, lo que significa que los cambios en el estilo de vida y los tratamientos médicos pueden tener un impacto real y relativamente rápido en la calidad del semen.

En este artículo explicamos qué factores influyen en la calidad del esperma, qué puede hacer cada hombre para mejorarla y cuándo es necesario acudir al especialista para un estudio más completo.

¿Qué parámetros definen la calidad del esperma?

El análisis básico de la fertilidad masculina es el seminograma, también llamado espermograma o análisis de semen. Este estudio evalúa tres parámetros fundamentales:

  • Concentración: número de espermatozoides por mililitro de semen. Se considera normal cuando supera los 16 millones/ml según los últimos criterios de la OMS (2021).
  • Motilidad: capacidad de los espermatozoides para desplazarse de manera progresiva hacia el óvulo. Se distingue entre motilidad total y motilidad progresiva (la más relevante clínicamente).
  • Morfología: porcentaje de espermatozoides con forma normal. Solo una minoría de los espermatozoides en cualquier muestra tiene morfología correcta, pero se esperan al menos un 4% de formas normales según los criterios estrictos de Kruger.

Además de estos parámetros básicos, en casos específicos se pueden estudiar la fragmentación del ADN espermático —un indicador de daño genético en el espermatozoide— y la presencia de anticuerpos antiespermatozoides, entre otros.

Factores del estilo de vida que afectan la calidad seminal

La espermatogénesis es sensible a múltiples factores externos. Muchos de ellos están directamente relacionados con el estilo de vida y pueden modificarse:

  • Temperatura escrotal: Los testículos necesitan estar a una temperatura ligeramente inferior a la del resto del cuerpo (entre 34 y 35 °C) para producir espermatozoides correctamente. El calor excesivo —saunas, baños de agua caliente, ordenadores portátiles sobre el regazo, ropa interior muy ajustada— puede deteriorar la calidad seminal de forma temporal.
  • Tabaco: Numerosos estudios asocian el consumo de tabaco con una disminución de la concentración, la motilidad y la morfología espermática, así como con un aumento en la fragmentación del ADN. El efecto es dosis-dependiente: cuanto más se fuma, mayor es el impacto.
  • Alcohol: El consumo habitual de alcohol, especialmente en cantidades elevadas, afecta la producción hormonal y puede reducir la concentración y la motilidad de los espermatozoides. La recomendación es reducir o eliminar su consumo durante el periodo de preparación para la concepción.
  • Obesidad: El sobrepeso y la obesidad se asocian con alteraciones hormonales —especialmente una disminución de testosterona y un aumento de estrógenos— que repercuten negativamente en la producción de espermatozoides.
  • Estrés crónico: El estrés elevado y mantenido aumenta los niveles de cortisol, que interfiere con la producción de testosterona y puede afectar la calidad seminal. Técnicas de gestión del estrés —ejercicio moderado, meditación, psicología— pueden ser beneficiosas.
  • Sueño: La privación crónica de sueño o los horarios irregulares alteran el eje hormonal y pueden reducir la producción de testosterona, con el consiguiente efecto sobre la espermatogénesis.

Alimentación y suplementación para mejorar el esperma

La dieta tiene un impacto demostrado sobre la calidad seminal. Una alimentación variada, rica en frutas y verduras y baja en grasas saturadas y ultraprocesados, es el punto de partida. Algunos nutrientes tienen especial relevancia:

  • Antioxidantes (vitamina C, vitamina E, selenio, zinc, licopeno): Protegen a los espermatozoides del daño oxidativo, que es una de las principales causas de fragmentación del ADN espermático. Se encuentran en frutas como arándanos, fresas y tomates, en frutos secos y en aceite de oliva virgen extra.
  • Ácido fólico: No solo es importante para la mujer embarazada: el folato también influye en la calidad del ADN espermático. Se encuentra en legumbres, vegetales de hoja verde y cereales integrales.
  • Zinc: Mineral esencial para la producción y maduración de espermatozoides. Presente en ostras, carnes, legumbres y semillas.
  • Ácidos grasos omega-3: Contribuyen a la fluidez de la membrana del espermatozoide, lo que facilita su motilidad. Presentes en pescado azul, nueces y semillas de lino.

La suplementación con antioxidantes específicos puede estar indicada en casos de fragmentación elevada del ADN espermático o mala calidad seminal documentada, siempre bajo supervisión médica. En IMFER valoramos cada caso de manera individualizada antes de recomendar cualquier suplemento.

Preguntas frecuentes sobre fertilidad masculina

¿Cuánto tiempo tarda en mejorar la calidad del esperma con cambios en el estilo de vida?

El ciclo completo de producción de un espermatozoide dura aproximadamente 72-90 días. Esto significa que los cambios en el estilo de vida —dejar de fumar, mejorar la alimentación, reducir el estrés— tardan entre 2 y 3 meses en reflejarse en un seminograma. Por eso recomendamos iniciar los cambios con anticipación al inicio del intento de concepción o del tratamiento.

¿Cuándo debo hacer un seminograma?

Si llevas más de 12 meses intentando el embarazo sin éxito (6 meses si la mujer tiene más de 35 años), es recomendable que ambos miembros de la pareja realicen un estudio de fertilidad completo. El seminograma es una prueba sencilla, no invasiva y muy informativa. En muchos casos, el resultado puede redirigir el enfoque del tratamiento de manera significativa.

¿Hay tratamiento para la mala calidad seminal?

Depende de la causa. En muchos casos, la mejora del estilo de vida, la corrección de deficiencias nutricionales o el tratamiento de infecciones o varicocele pueden mejorar la calidad seminal. Cuando el problema es de origen genético o irreversible, las técnicas de reproducción asistida —especialmente la ICSI, que permite fertilizar un óvulo con un único espermatozoide— ofrecen soluciones eficaces.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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