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La infertilidad masculina severa ?aquella en la que los espermatozoides tienen una capacidad natatoria tan reducida que no pueden alcanzar el óvulo por sí solos, o en la que el recuento es extremadamente bajo? ha sido durante mucho tiempo el límite difuso de la reproducción asistida. La ICSI resolvió muchos de esos casos al permitir inyectar el espermatozoide directamente en el óvulo. Pero la investigación no se detiene.

En los últimos años, varios grupos de investigadores de todo el mundo han desarrollado tecnologías que parecen extraídas de la ciencia ficción y que podrían transformar el tratamiento de la infertilidad masculina en los próximos años.

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El espermatozoide robot: cuando la tecnología impulsa a las células

Uno de los desarrollos más llamativos procede de los laboratorios del Instituto de Nanociencia Integrada de Dresde (Alemania). El grupo liderado por el investigador Oliver Schmidt desarrolló un «espermatozoide robótico»: un motor magnético microscópico ?una espiral de metal de pocos micrómetros? que puede adherirse a la cola de un espermatozoide con baja movilidad y propulsarlo físicamente hacia el óvulo.

El concepto es tan simple como ingenioso: si el espermatozoide tiene ADN válido pero no puede nadar con suficiente fuerza, un motor externo puede suplir esa carencia. El motor se controla mediante campos magnéticos desde el exterior. Una vez que el espermatozoide llega al óvulo, el motor se desacopla y la fertilización puede ocurrir de forma natural.

La tecnología está aún en fase de investigación básica ?probada en laboratorio, no en humanos?, pero representa una prueba de concepto fascinante: que los problemas de movilidad espermática podrían, en teoría, resolverse con ingeniería a nanoescala.

Espermatogénesis in vitro: crear espermatozoides fuera del testículo

Para los hombres con azoospermia no obstructiva ?en los que el testículo no produce espermatozoides por un problema intrínseco de la espermatogénesis, no por una obstrucción?, las opciones son muy limitadas incluso con la microTESE (biopsia testicular de alta precisión).

La empresa biotecnológica francesa Kallistem fue pionera en anunciar el primer protocolo de espermatogénesis in vitro completa en tejido testicular humano: la producción de espermatozoides maduros a partir de células madre espermatogoniales mantenidas en biorreactores de laboratorio. El anuncio, realizado en 2015, generó enorme expectación, aunque su traslado a la clínica ha resultado más lento y complejo de lo previsto.

Varios grupos de investigación en Japón, Francia y EE.UU. trabajan en líneas similares con modelos en ratón ya exitosos: se han conseguido ratones fértiles a partir de células germinales cultivadas en laboratorio. El paso a humanos es el reto pendiente.

Selección espermática de nueva generación

Mientras llegan esas tecnologías disruptivas, la mejora en la selección espermática ya disponible en clínica sigue avanzando:

  • Microfluidics: chips de laboratorio que reproducen el entorno del moco cervical y seleccionan los espermatozoides con mejor movilidad y menor fragmentación del ADN de forma automática, sin manipulación manual
  • IMSI 4K: combinación de la selección a alta magnificación con sistemas de imagen de 4K resolución que permiten detectar alteraciones morfológicas nucleares aún más sutiles
  • Selección por carga eléctrica (MACS): basada en el principio de que los espermatozoides con ADN fragmentado tienen cargas de superficie distintas a los íntegros, lo que permite separarlos magnéticamente

No. En este momento (2025-2026) los espermatozoides robóticos siguen siendo una tecnología experimental, desarrollada y probada únicamente en laboratorio. No está disponible para uso clínico en pacientes. La investigación en este campo progresa, pero la traslación de laboratorio a clínica requiere muchos años de ensayos de seguridad y eficacia.

Sí, aunque no siempre. La microTESE (biopsia testicular de alta precisión guiada por microscopio) permite recuperar espermatozoides directamente del tejido testicular en aproximadamente el 50-60% de los hombres con azoospermia no obstructiva, incluso cuando no se detectan en el eyaculado. En los casos en que no se recuperan espermatozoides, la donación de semen es la alternativa para tener hijos.

Si tienes preguntas sobre la infertilidad masculina y las opciones de tratamiento disponibles, los especialistas en andrología de IMFER pueden valorar tu caso. Consulta también nuestra guía sobre infertilidad en pareja.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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