Revisado por el equipo médico de IMFER, especialistas en reproducción asistida.
Cuando una pareja sufre dos o más abortos espontáneos consecutivos, es fundamental investigar las causas. Entre ellas, el síndrome antifosfolípido (SAF) es una de las más importantes y, a la vez, de las más tratables. Se trata de una enfermedad autoinmune que provoca la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y puede afectar gravemente al embarazo si no se detecta y trata a tiempo.
¿Qué es el síndrome antifosfolípido?
El SAF es un trastorno autoinmune caracterizado por la presencia en sangre de anticuerpos antifosfolípidos (anticuerpos que atacan por error a ciertas proteínas de la membrana celular) y por episodios de trombosis o complicaciones obstétricas. Los anticuerpos más estudiados son:
- Anticuerpos anticardiolipina (aCL): IgG e IgM
- Anti-?2-glicoproteína I (a?2GPI)
- Anticoagulante lúpico (LA)
El SAF puede presentarse de forma primaria (sin otra enfermedad autoinmune de base) o asociado a lupus eritematoso sistémico (LES) u otras enfermedades autoinmunes.
¿Cómo afecta el síndrome antifosfolípido a la fertilidad y al embarazo?
Los anticuerpos antifosfolípidos interfieren con los mecanismos de coagulación y con el desarrollo de la placenta, provocando:
- Abortos de repetición: especialmente en el primer trimestre, aunque también en el segundo y tercer trimestre
- Fallo de implantación embrionaria: los anticuerpos pueden dificultar que el embrión se implante en el endometrio
- Preeclampsia severa y otras complicaciones hipertensivas del embarazo
- Retraso del crecimiento intrauterino y parto prematuro
- Muerte fetal intrauterina en embarazos avanzados
¿Cuándo sospechar un síndrome antifosfolípido?
Los criterios de Sapporo (revisados en Sydney) establecen que se debe investigar el SAF cuando hay:
- Tres o más abortos espontáneos consecutivos antes de la semana 10 de gestación
- Uno o más abortos a partir de la semana 10 con embrión morfológicamente normal
- Un parto prematuro antes de la semana 34 por preeclampsia severa o insuficiencia placentaria
- Episodio de trombosis venosa o arterial (trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, ictus)
Fuera de estos criterios formales, muchos especialistas en reproducción asistida investigan también el SAF en mujeres con dos abortos consecutivos o con fallos repetidos de implantación en ciclos de FIV.
Diagnóstico: ¿qué análisis se realizan?
El diagnóstico requiere:
- Detección de anticuerpos antifosfolípidos en sangre (anticardiolipina, anti-?2GPI y anticoagulante lúpico)
- Confirmación: los anticuerpos deben estar presentes en dos determinaciones separadas al menos 12 semanas (para descartar positividades transitorias asociadas a infecciones)
Tratamiento del síndrome antifosfolípido en reproducción asistida
El tratamiento estándar del SAF obstétrico combina:
- Heparina de bajo peso molecular (HBPM): anticoagulante que previene la formación de microtrombos en la circulación placentaria. Se administra mediante inyección subcutánea diaria desde el inicio del embarazo o la transferencia embrionaria hasta el final de la gestación.
- Ácido acetilsalicílico (aspirina) a dosis baja (75-100 mg/día): antiagregante plaquetario que complementa el efecto anticoagulante.
Con este tratamiento, la tasa de embarazo a término en mujeres con SAF mejora significativamente. En casos con anticuerpos positivos pero sin criterios diagnósticos completos (SAF seronegativo o probable), el especialista valorará individualmente si iniciar profilaxis antitrombótica.
El SAF es una enfermedad crónica autoinmune, no se cura, pero se controla muy bien con tratamiento. Las mujeres con SAF pueden tener embarazos sanos con la medicación adecuada (heparina + aspirina). Es fundamental el seguimiento estrecho durante toda la gestación por parte de un equipo multidisciplinar (hematología, obstetricia de alto riesgo y reproducción).
Sí. Aunque la evidencia es más débil que para los abortos de repetición, algunos estudios asocian la presencia de anticuerpos antifosfolípidos con un mayor número de fallos de implantación en ciclos de FIV. Por eso, en mujeres con dos o más fallos de implantación inexplicados, se suele incluir el estudio de anticuerpos antifosfolípidos como parte del estudio de implantación fallida.
Si has sufrido abortos de repetición o fallos de implantación en ciclos de FIV, el estudio de trombofilia y síndrome antifosfolípido forma parte del protocolo diagnóstico en IMFER. Consulta también nuestra guía sobre infertilidad en pareja para conocer todas las causas que se investigan.
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Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



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