La semana 7 de embarazo marca un momento curioso en la gestación: muchas mujeres acaban de confirmar el positivo y todavía están procesando la noticia, mientras que dentro de ellas ya se está desarrollando un embrión que, aunque invisible a simple vista, tiene ya esbozos reconocibles de los futuros brazos, piernas, ojos y nariz. La velocidad del desarrollo embrionario en este período es asombrosa.
Cómo está el embrión en la semana 7
Al final de la séptima semana de gestación, el embrión mide aproximadamente 8 milímetros de longitud corona-coxis (de la cabeza al coxis). Para hacernos una idea, tiene el tamaño de un arándano. Pero en esos 8 mm está pasando mucho:
- El ojo continúa su formación y adquiere una pigmentación oscura característica de esta fase.
- Se están formando las fosas nasales y la boca primitiva.
- El miembro superior está más desarrollado que el inferior: la placa de la mano ya tiene el aspecto de un pequeño muñón sin dedos diferenciados aún.
- Aparecen las yemas que darán lugar a las piernas en las semanas siguientes.
- El cordón umbilical está completamente formado en esta semana, a partir del pedículo de fijación que conectaba el embrión a la placenta en desarrollo.
- El corazón ya late con regularidad, aunque es tan pequeño que solo se detecta con ecografía transvaginal.
Síntomas más frecuentes en la semana 7
La semana 7 suele caer en plena fase de mayor intensidad de los síntomas del primer trimestre. No todas las mujeres los experimentan con la misma intensidad, pero los más frecuentes son:
- Náuseas: pueden ser continuas o aparecer en momentos concretos del día, especialmente por la mañana. En algunos casos se acompañan de vómitos. Suelen ir cediendo gradualmente hacia la semana 12-14.
- Fatiga intensa: el organismo está trabajando a pleno rendimiento para sostener el embarazo. La progesterona tiene también un efecto sedante. Escucha a tu cuerpo y descansa cuando lo necesites.
- Cambios de humor: los niveles elevados de progesterona y hCG pueden hacer que estés más sensible o que tus emociones fluctúen más de lo habitual. Es normal.
- Estreñimiento: la progesterona ralentiza el tránsito intestinal. Si ya tenías tendencia al estreñimiento, puede acentuarse. Aumenta la ingesta de fibra y agua.
- Sensibilidad mamaria: los senos pueden estar más sensibles, pesados o dolorosos.
- Mayor frecuencia urinaria: el útero, que está creciendo, ejerce cierta presión sobre la vejiga.
Qué es normal y qué requiere atención
En la semana 7, un sangrado leve («manchado») puede ser normal, especialmente si es rojizo o rosado y ocurre sin dolor. Sin embargo, cualquier sangrado abundante o acompañado de dolor abdominal debe ser evaluado por tu médico sin demora, ya que podría indicar un aborto en curso o, con menos frecuencia, un embarazo ectópico.
En IMFER realizamos la primera ecografía de seguimiento entre las semanas 6 y 8 de gestación, momento en que se puede confirmar la presencia del latido cardiaco y la correcta localización del embrión. Si estás en seguimiento con nuestro equipo, no dudes en consultar cualquier síntoma que te preocupe.
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