La preservación de la fertilidad en niños diagnosticados de cáncer es uno de los retos más complejos de la oncofertilidad. Los adultos tienen opciones relativamente accesibles: los varones pueden congelar semen antes de empezar la quimioterapia o la radioterapia, y las mujeres pueden vitrificar óvulos. Pero los niños prepuberales no producen esperma todavía, lo que deja sin opciones establecidas a una población que sobrevive al cáncer pero puede quedar infértil de por vida. Un estudio publicado en la revista Nature Communications abre una puerta esperanzadora.
El experimento que generó ocho crías de ratón
Un equipo del Laboratorio de Proteómica de la Universidad de Yokohama, liderado por el investigador Takehiko Ogawa, consiguió que ocho crías de ratón nacieran a partir de esperma obtenido de tejido testicular congelado de ratones recién nacidos. El resultado no solo fue el nacimiento de los animales, sino que estos crecieron sanos y fueron capaces de reproducirse de forma natural.
El proceso seguido fue el siguiente: primero, el equipo desarrolló un sistema de cultivo que permite inducir la espermatogénesis completa, es decir, el proceso por el cual el testículo produce espermatozoides maduros, a partir de tejido testicular en el laboratorio. Después, ese tejido fue criopreservado mediante dos métodos: congelación lenta y vitrificación, la técnica más rápida y eficaz. Una vez descongelado, el tejido se cultivó y mostró una espermatogénesis tan eficiente como la de tejidos no congelados. Finalmente, el esperma obtenido se utilizó en microinseminación de ovocitos de ratonas.
Por qué esto importa para los niños con cáncer
Los tratamientos oncológicos como la quimioterapia con agentes alquilantes y la radioterapia pélvica pueden destruir las células germinales del testículo de forma irreversible. En los adultos y adolescentes post-puberales que producen esperma, la solución es conservarlo antes del tratamiento. En los niños prepuberales, esa opción no existe.
La criopreservación de tejido testicular es la única alternativa disponible actualmente para esos niños. El tejido, que contiene células espermatogoniales (las células madre que en la pubertad originarán los espermatozoides), se extrae quirúrgicamente antes de iniciar el tratamiento oncológico y se conserva congelado. La esperanza es que, cuando el niño crezca y quiera ser padre, ese tejido pueda devolverle la fertilidad perdida.
El estudio de Yokohama demuestra que eso es posible en ratones. El paso a la aplicación en humanos requiere, como señala el propio Ogawa, al menos dos años más de investigación adicional para verificar la seguridad y la eficacia en tejido testicular humano. Pero la dirección es clara.
La preservación de la fertilidad en IMFER
En IMFER disponemos de un programa de preservación de la fertilidad para pacientes oncológicos. Para varones adultos y adolescentes, la congelación de semen es una técnica establecida que realizamos de forma urgente antes de comenzar el tratamiento oncológico. Para niñas en edad fértil, la vitrificación de óvulos o la criopreservación de tejido ovárico son las opciones disponibles.
Si tú o alguien cercano está en esta situación, no esperes: el tiempo es el factor más crítico. Puedes ampliar información en nuestra guía de preservación de la fertilidad.
¿Tienes dudas sobre este tema? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
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