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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Durante décadas, los problemas de fertilidad se asociaron casi exclusivamente con las mujeres. Los estudios de fertilidad giraban en torno a la mujer, y el hombre se incorporaba a la investigación solo cuando los resultados femeninos eran normales. Esta visión ha cambiado radicalmente: hoy sabemos que el factor masculino está presente en aproximadamente el 40-50% de los casos de infertilidad de pareja, y en un 20-30% de los casos es el único factor causante.

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A pesar de estos datos, muchos hombres siguen resistiéndose a someterse a pruebas de fertilidad, ya sea por desconocimiento, por tabú cultural o por el miedo a que un resultado adverso ponga en cuestión su virilidad o su masculinidad. Este es un prejuicio que conviene desmontar: la fertilidad masculina es una cuestión médica, no una cuestión de potencia sexual ni de masculinidad. Un hombre puede tener una vida sexual activa y satisfactoria con plena capacidad eréctil y eyaculatoria, y al mismo tiempo presentar alteraciones en la calidad del semen que dificulten o impidan la concepción.

Conocer qué pruebas existen para evaluar la fertilidad masculina, cómo se realizan y cuándo es el momento adecuado para hacerlas es información que todo hombre que esté buscando ser padre debería tener.

El seminograma: la prueba básica y esencial

El punto de partida de cualquier estudio de fertilidad masculina es el seminograma, también llamado espermograma o análisis de semen. Se trata de un análisis de laboratorio que examina una muestra de semen para evaluar los parámetros básicos de calidad espermática.

Los parámetros que se analizan en un seminograma básico son:

  • Volumen: cantidad de semen eyaculado. El valor normal es igual o superior a 1,4 ml.
  • Concentración espermática: número de espermatozoides por mililitro de semen. El valor normal es igual o superior a 16 millones por ml.
  • Movilidad total: porcentaje de espermatozoides que se mueven, independientemente de la calidad del movimiento. Debe ser superior al 42%.
  • Movilidad progresiva: porcentaje de espermatozoides que se mueven hacia adelante de forma rectilínea. Debe ser superior al 30%.
  • Morfología: porcentaje de espermatozoides con forma normal. Según criterios estrictos de Kruger, se considera normal un valor igual o superior al 4%.
  • Vitalidad: porcentaje de espermatozoides vivos. Debe ser superior al 54%.

Para obtener un resultado fiable, es necesario un período de abstinencia sexual de entre 2 y 5 días antes de la muestra. El análisis debe realizarse con la muestra procesada en menos de una hora desde la obtención, por lo que habitualmente se recoge en el propio laboratorio. Ante un resultado alterado, siempre se recomienda repetir el análisis al menos 2-3 meses después, ya que la producción de espermatozoides es un proceso que dura aproximadamente 74 días y puede verse afectado por factores transitorios como fiebre, estrés o enfermedad.

Pruebas complementarias cuando el seminograma es anormal

Cuando el seminograma básico muestra alteraciones, el especialista puede solicitar pruebas complementarias para determinar la causa y orientar el tratamiento más adecuado. Entre las más frecuentes:

  • Test de fragmentación del ADN espermático: evalúa el porcentaje de espermatozoides con daño en su material genético. Un índice elevado de fragmentación (superior al 25-30%, según el método utilizado) se asocia con mayores tasas de aborto y menor éxito en los tratamientos de fertilidad.
  • Cultivo seminal: detecta la presencia de bacterias o gérmenes en el semen que puedan comprometer la calidad espermática o producir infecciones en la pareja.
  • Ecografía testicular y de vías seminales: permite visualizar la estructura de los testículos y detectar varicoceles, quistes, tumores u otras alteraciones anatómicas que puedan afectar a la producción de espermatozoides.
  • Estudio hormonal: medición de FSH, LH, testosterona total y prolactina. Útil para determinar si el origen del problema es hormonal (hipofisario) o testicular.
  • Cariotipo: análisis cromosómico. Especialmente indicado en casos de azoospermia o alteraciones severas del seminograma, ya que algunas alteraciones genéticas como el síndrome de Klinefelter son causa frecuente de infertilidad masculina.
  • Biopsia testicular: permite obtener tejido testicular para buscar espermatozoides en casos de azoospermia. Se realiza bajo anestesia local o sedación y es el paso previo a técnicas como la ICSI con espermatozoides obtenidos quirúrgicamente.

Cuándo acudir al especialista: no hay que esperar demasiado

La recomendación general es que una pareja que busca embarazo sin conseguirlo debe consultar con un especialista en fertilidad tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin protección si la mujer tiene menos de 35 años, y tras 6 meses si la mujer tiene 35 años o más. En ambos casos, la evaluación debe incluir desde el principio tanto a la mujer como al hombre.

Sin embargo, hay circunstancias en las que el hombre debe consultar directamente sin esperar ese plazo:

  • Antecedente de criptorquidia (testículos no descendidos en la infancia).
  • Antecedente de torsión testicular o traumatismo importante.
  • Antecedente de quimioterapia o radioterapia.
  • Parotiditis (paperas) complicada en la pubertad.
  • Varicocele conocido de grado significativo.
  • Infecciones de transmisión sexual previas.
  • Eyaculación retrógrada o ausencia de eyaculación.

Preguntas frecuentes

¿Un seminograma normal garantiza la fertilidad?

No del todo. Un seminograma con parámetros dentro de la normalidad es un buen indicador, pero no garantiza al 100% la fertilidad masculina. Existen factores que el seminograma estándar no evalúa, como la fragmentación del ADN espermático o la presencia de anticuerpos antiespermatozoides. Además, la fertilidad es siempre el resultado de la interacción entre los dos miembros de la pareja, por lo que ambos deben ser evaluados.

¿Puede mejorar la calidad del semen con cambios en el estilo de vida?

Sí, en muchos casos. El semen es muy sensible al estilo de vida. Dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, mantener un peso saludable, evitar el calor excesivo en la zona genital (saunas, baños calientes, ropa interior muy ajustada), reducir el estrés y seguir una dieta equilibrada rica en antioxidantes puede mejorar significativamente los parámetros seminales en un plazo de 3-6 meses.

¿La azoospermia tiene tratamiento?

Depende del tipo. La azoospermia obstructiva, causada por una obstrucción en los conductos que impide la salida de los espermatozoides aunque el testículo los produzca, puede tratarse quirúrgicamente o mediante extracción espermática testicular (TESE). La azoospermia no obstructiva, en la que la producción de espermatozoides está muy reducida o ausente, tiene un pronóstico más complejo, aunque en algunos casos es posible encontrar espermatozoides mediante microdisección testicular (microTESE).

Evaluar la fertilidad masculina es un acto de responsabilidad y de cuidado hacia la pareja y hacia el propio proyecto de familia. No hay razón para postergarlo: un seminograma es una prueba sencilla, rápida y sin molestias que puede dar información muy valiosa.

Te recomendamos consultar nuestra guia sobre infertilidad en pareja para informacion mas detallada.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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