Tener un hijo después de los 35 años es cada vez más frecuente en España y en el resto de Europa occidental. Las razones son diversas: la incorporación de la mujer al mundo laboral, el deseo de mayor estabilidad personal y económica antes de la maternidad, las relaciones de pareja que comienzan más tarde, y la posibilidad real que ofrecen los tratamientos de reproducción asistida. Sin embargo, la biología tiene sus propios tiempos, y es importante conocer con honestidad qué cambia después de los 35 años en términos reproductivos y cómo puede gestionarse de la mejor manera posible.
Qué cambia en la fertilidad femenina después de los 35 años
A partir de los 35 años, la reserva ovárica entra en una fase de descenso más pronunciado. El número de óvulos disponibles disminuye, pero lo que tiene mayor impacto clínico es el deterioro de la calidad ovocitaria. Los óvulos de mujeres mayores tienen mayor probabilidad de presentar alteraciones cromosómicas (aneuploidías), lo que aumenta el riesgo de:
- Aborto espontáneo: las tasas de aborto se duplican aproximadamente entre los 35 y los 40 años.
- Embriones no viables en ciclos de FIV: menor porcentaje de embriones con dotación cromosómica normal.
- Alteraciones cromosómicas en el bebé: como la trisomía 21 (síndrome de Down), cuya incidencia aumenta de forma notable con la edad materna.
Esto no significa que a los 35 años sea imposible o peligroso tener un hijo, sino que el tiempo de espera para lograr el embarazo puede ser mayor y que ciertos riesgos aumentan de forma gradual. La curva de descenso de la fertilidad no es un precipicio a los 35: es un declive progresivo que se acelera a partir de los 38-40.
En términos estadísticos, una mujer de 35 años sin factores adicionales de infertilidad tiene aproximadamente un 15-20% de posibilidades de concebir en cada ciclo fértil, frente al 20-25% de una mujer de 25 años. A los 40, la tasa mensual de concepción baja al 5-10%.
Consideraciones médicas importantes en el embarazo maduro
Un embarazo después de los 35 años, cuando se logra, requiere un seguimiento prenatal cuidadoso por varios motivos. Los riesgos de ciertas complicaciones son mayores:
- Hipertensión gestacional y preeclampsia.
- Diabetes gestacional.
- Parto por cesárea (por mayor frecuencia de posiciones fetales anómalas y menor tono del útero).
- Parto prematuro.
- Placenta previa y desprendimiento de placenta.
El diagnóstico prenatal cobra especial importancia en estas embarazadas. El cribado combinado del primer trimestre (ecografía de la translucencia nucal más análisis de sangre materna) permite evaluar el riesgo de cromosómopatías. En casos de riesgo elevado o por elección propia, puede optarse por técnicas de diagnóstico prenatal invasivo (amniocentesis o biopsia corial) o por el test de ADN fetal en sangre materna (también llamado NIPT o test de ADN fetal libre), que permite detectar las cromosómopatías más frecuentes con alta sensibilidad sin riesgo para el feto.
Si se busca el embarazo mediante FIV, el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) permite analizar los embriones antes de transferirlos al útero para seleccionar aquellos cromosómicamente normales. Esta tecnología mejora significativamente las tasas de éxito y reduce el riesgo de aborto en mujeres mayores de 35 años.
Qué puedes hacer si tienes 35 años o más y deseas ser madre
- Actúa con rapidez si llevas más de seis meses intentando concebir sin éxito (en mujeres menores de 35 el tiempo de espera recomendado es un año).
- Realiza un estudio básico de fertilidad: reserva ovárica, estudio hormonal y evaluación del útero y las trompas.
- Adopta hábitos de vida saludables: dieta equilibrada, ejercicio moderado, abandono del tabaco y el alcohol.
- Valora la vitrificación de óvulos si tienes entre 35 y 38 años y no estás lista para ser madre todavía.
- Consulta con un especialista en reproducción asistida para conocer tus opciones concretas.
Conclusión
Ser madre después de los 35 es perfectamente posible, y miles de mujeres lo logran cada año con embarazos sanos y bebés nacidos sin complicaciones. La clave está en la información, en el seguimiento médico adecuado y en no demorar innecesariamente la consulta con un especialista si el embarazo no llega con facilidad. La biología tiene sus tiempos, pero la medicina reproductiva actual ofrece herramientas muy eficaces para acompañar este proceso.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre infertilidad en pareja.
¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.
También puede interesarte: maternidad tardía en España: realidad médica y maternidad a los 40 con reproducción asistida.
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios