Decidir tener un hijo es uno de los pasos más importantes en la vida de una persona o una pareja. Sin embargo, más allá de la decisión emocional, existe una dimensión médica que conviene no pasar por alto: conocer el propio estado de fertilidad antes de comenzar a intentarlo puede marcar una gran diferencia. Planificar el embarazo de forma consciente y con el apoyo de profesionales sanitarios aumenta las probabilidades de éxito y reduce los tiempos de espera ante posibles dificultades.
La visita preconcepcional: el primer paso imprescindible
Antes de empezar a buscar el embarazo, lo más recomendable es acudir al ginecólogo para una revisión preconcepcional. En esta consulta, el especialista evaluará el estado general de salud de la mujer, revisará su historial médico y solicitará las pruebas analíticas pertinentes. Entre los aspectos que se valoran en esta visita se encuentran el control del peso, el estado de la tiroides, los niveles de ácido fólico, la inmunidad frente a enfermedades como la rubéola o la varicela, y la presencia de infecciones de transmisión sexual que podrían afectar a la fertilidad.
Además, es el momento ideal para revisar la medicación habitual, ya que algunos fármacos pueden interferir con la concepción o el desarrollo embrionario temprano. También se recomienda comenzar a tomar ácido fólico al menos tres meses antes de buscar el embarazo, ya que este suplemento reduce significativamente el riesgo de defectos del tubo neural en el bebé.
En el caso de las parejas, también es recomendable que el varón acuda a una consulta urológica o andrológica, especialmente si hay antecedentes de problemas de salud que pudieran afectar a la calidad del semen.
¿Cuándo es el momento biológico más favorable?
Desde un punto de vista biológico, la fertilidad femenina alcanza su punto máximo entre los 20 y los 28 años, y comienza a descender de forma progresiva a partir de los 30. A partir de los 35, ese descenso se acelera notablemente. Sin embargo, esto no significa que sea imposible quedarse embarazada después de esa edad, sino que puede requerir más tiempo o apoyo médico.
El ciclo menstrual regular es una señal de que la ovulación está funcionando correctamente. Identificar los días fértiles del ciclo —generalmente los cinco días anteriores a la ovulación y el día de la ovulación en sí— es clave para maximizar las probabilidades de concepción. Existen aplicaciones móviles, tests de ovulación y métodos naturales que ayudan a detectar este momento con mayor precisión.
Se considera normal que una pareja joven y sana tarde hasta doce meses en conseguir el embarazo manteniendo relaciones sexuales sin protección. Si transcurrido ese tiempo no se ha logrado la concepción, o si la mujer tiene más de 35 años y lleva seis meses intentándolo sin éxito, es el momento de consultar a un especialista en fertilidad.
Factores del estilo de vida que influyen en la fertilidad
El estilo de vida juega un papel fundamental en la capacidad reproductiva. Algunos hábitos que conviene adoptar antes de buscar el embarazo incluyen:
- Mantener un peso saludable, ya que tanto el sobrepeso como la delgadez extrema pueden alterar la ovulación.
- Dejar de fumar, puesto que el tabaco reduce la reserva ovárica y deteriora la calidad del semen.
- Moderar o eliminar el consumo de alcohol, que afecta negativamente a la fertilidad en ambos sexos.
- Reducir el estrés crónico, que puede interferir con los ciclos hormonales.
- Practicar ejercicio físico moderado y evitar el sedentarismo.
- Seguir una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables.
La cafeína, aunque en cantidades moderadas no suele suponer un riesgo, conviene reducirla durante la fase de búsqueda de embarazo. Del mismo modo, la exposición a ciertas sustancias tóxicas en el entorno laboral —como pesticidas, disolventes o metales pesados— puede interferir con la fertilidad y debe consultarse con el médico.
Conclusión
Planificar el embarazo no es solo una cuestión de elegir el momento emocional adecuado; implica también preparar el cuerpo y conocer el propio estado de salud reproductiva. Una revisión preconcepcional, unos hábitos de vida saludables y el conocimiento del ciclo fértil son los pilares sobre los que construir este proceso con las mayores garantías posibles. Si existe alguna duda o dificultad, los especialistas en fertilidad están preparados para acompañar a cada persona o pareja en este camino tan especial.
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