La depresión postparto es un trastorno reconocido que afecta a entre el 10% y el 15% de las madres en el mundo, con consecuencias que van más allá del bienestar de la mujer y se extienden al desarrollo del recién nacido y a la dinámica familiar. Identificar sus factores de riesgo resulta esencial para actuar a tiempo, y uno de los más relevantes —y menos visibilizados— es la violencia psicológica durante el embarazo.
Qué dice la investigación científica
Un estudio de la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil), publicado en la revista The Lancet, analizó a 1.133 mujeres en el tercer trimestre del embarazo, con un seguimiento posterior al parto realizado entre 2005 y 2006. Sus conclusiones fueron contundentes: las mujeres que habían sufrido violencia psicológica por parte de su pareja durante la gestación tenían más del doble de probabilidades de desarrollar depresión postparto que aquellas que no habían experimentado ese tipo de maltrato.
La investigación también reveló que la violencia psicológica era la forma más prevalente de violencia de pareja: un 28% de las participantes la había sufrido, frente al 10% en el caso de la física. Los autores estimaron que alrededor del 10% de los casos de depresión postparto registrados podían atribuirse directamente a la violencia de pareja durante el embarazo, y la mayor parte de ella era de naturaleza psicológica.
Por qué la violencia psicológica suele pasar desapercibida
A diferencia de la violencia física, la psicológica no deja marcas visibles. Comprende conductas como el control excesivo, los insultos, las humillaciones, el aislamiento social, las amenazas veladas o la minimización constante de las emociones de la mujer. Muchas mujeres no la identifican como violencia porque se naturaliza progresivamente dentro de la relación.
Durante el embarazo, el impacto de estas situaciones se amplifica. El estrés crónico que genera activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, aumentando los niveles de cortisol y alterando la regulación hormonal justo en el período en que el sistema está más vulnerable. Esto explica, en parte, la asociación tan directa con la depresión postparto.
La importancia de la detección precoz y el apoyo psicológico
Los profesionales sanitarios que atienden embarazos tienen una oportunidad única para detectar situaciones de violencia y derivar a las mujeres a recursos de apoyo. La escala de depresión postparto de Edimburgo, utilizada habitualmente en las revisiones posparto, es una herramienta válida pero insuficiente si no va acompañada de una anamnesis que explore el contexto relacional de la mujer.
Desde IMFER, abordamos la salud reproductiva de forma integral. Sabemos que el bienestar emocional durante el embarazo y el posparto influye directamente en el proceso de maternidad. Si te encuentras en una situación difícil o sospechas que algo no está bien, no dudes en buscar apoyo. Hablar con un profesional es siempre el primer paso.
El ciclo de la violencia y cómo afecta al feto
La violencia psicológica en el embarazo no solo afecta a la salud mental de la madre. El estrés crónico que genera activa de forma sostenida el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, con una producción elevada de cortisol que cruza la barrera placentaria y llega al feto. La exposición prenatal al cortisol en niveles elevados se ha asociado en estudios longitudinales con mayor riesgo de problemas conductuales y emocionales en la infancia, bajo peso al nacer y parto prematuro. El feto no es ajeno al entorno emocional de su madre.
Reconocer la violencia psicológica no siempre es fácil, especialmente cuando se produce de forma gradual dentro de una relación de pareja. Las víctimas suelen normalizar comportamientos que, vistos desde fuera, son claramente abusivos. Algunas señales que pueden indicar violencia psicológica son: sentir miedo habitual de la reacción de la pareja, recibir críticas o insultos frecuentes, ser controlada en los movimientos o las relaciones sociales, o sentir que nada de lo que se hace es suficientemente bueno para la pareja.
Recursos disponibles en España
En España existe el Teléfono de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género (016), gratuito, confidencial y disponible las 24 horas. Los servicios sociales de los ayuntamientos también tienen profesionales especializados. Los centros de salud y las maternidades son puntos de detección clave: cualquier profesional sanitario que atienda a una embarazada que sospecha está en situación de violencia tiene protocolos de actuación para derivarla a los recursos adecuados de forma segura.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
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1 Comentario
bueno pero comose haria o como se diagosticaria mejor el problema con la depresion, agrederia alguna respuesta……..