Una de las preguntas que con mayor frecuencia surge entre parejas que se someten a tratamientos de reproducción asistida es si la fecundación in vitro o la técnica ICSI pueden influir en el sexo del bebé. Estudios publicados en revistas científicas de referencia como Human Reproduction han analizado la ratio de sexos en nacimientos obtenidos mediante FIV e ICSI en comparación con la concepción natural, encontrando diferencias estadísticas que merecen ser comprendidas en su justa medida. La ciencia ofrece respuestas, pero también matices importantes que conviene conocer antes de sacar conclusiones precipitadas.
Qué es la ratio de sexos y cuáles son los valores naturales
La ratio de sexos al nacer hace referencia a la proporción entre niños varones y niñas que nacen en una población determinada. En condiciones de reproducción natural, esta ratio no es exactamente de 1 a 1: estadísticamente nacen alrededor de 105 niños varones por cada 100 niñas. Esta ligera predominancia masculina ha sido documentada en prácticamente todas las poblaciones humanas estudiadas y se cree que está relacionada con diferencias en la motilidad y supervivencia de los espermatozoides portadores del cromosoma Y frente a los portadores del cromosoma X, así como con fenómenos de selección que operan en las primeras fases del desarrollo embrionario.
Esta proporción natural es el punto de referencia a partir del cual los investigadores analizan si los tratamientos de reproducción asistida modifican de algún modo la distribución de sexos entre los nacidos.
¿Afecta la técnica ICSI a la proporción de niños y niñas nacidos?
La técnica ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoide) consiste en introducir un único espermatozoide directamente en el interior del óvulo mediante una micropipeta. Esta técnica es especialmente útil cuando el factor masculino de infertilidad es severo, ya que permite conseguir la fecundación incluso con espermatozoides de muy baja motilidad o en escasa cantidad.
Algunos estudios han observado que los ciclos de ICSI producen una proporción ligeramente inferior de varones en comparación con los ciclos de FIV convencional y con la concepción natural. Las hipótesis para explicar este fenómeno son diversas:
- En la concepción natural y en la FIV convencional, los espermatozoides compiten entre sí para fecundar el óvulo, y en esta competición los espermatozoides portadores del cromosoma Y podrían tener cierta ventaja. En la ICSI, esta competición queda eliminada al seleccionarse el espermatozoide manualmente.
- Los hombres con factor masculino severo, que son los principales candidatos a la ICSI, podrían tener una proporción diferente de espermatozoides portadores del cromosoma X frente a los portadores del Y en su eyaculado.
- El proceso de selección manual del espermatozoide en el laboratorio puede introducir sesgos no intencionados en la elección del gameto que finalmente fecunda el óvulo.
Sin embargo, es fundamental subrayar que las diferencias observadas son estadísticamente modestas y que en ningún caso el ICSI determina de forma controlada o predecible el sexo del bebé. La diferencia en la ratio de sexos, cuando se observa, es un efecto poblacional que no tiene relevancia clínica para una pareja individual.
Selección de sexo embrionario: qué dice la ley y qué permite la medicina
La pregunta sobre si es posible elegir el sexo del bebé mediante técnicas de reproducción asistida es frecuente, y la respuesta en España es clara: la selección de embriones por razones de sexo está prohibida por la legislación vigente, salvo cuando se realiza para prevenir enfermedades genéticas ligadas al cromosoma X. La Ley 14/2006 prohíbe expresamente la selección de embriones con fines no terapéuticos, lo que incluye la elección del sexo por preferencia personal o cultural.
Esta prohibición es coherente con los principios éticos que rigen la práctica de la reproducción asistida en España y en la mayoría de los países de nuestro entorno. La selección de sexo por motivos no médicos plantea serios interrogantes éticos sobre la instrumentalización de los embriones y los posibles desequilibrios demográficos que podrían derivarse de su práctica generalizada.
Conclusión
Las diferencias en la ratio de sexos observadas en algunos estudios sobre ICSI y FIV son un hallazgo científico interesante que abre líneas de investigación relevantes, pero no tienen implicaciones prácticas para las parejas que se someten a estos tratamientos. La técnica de reproducción asistida a la que se accede debe elegirse siempre en función de las características clínicas de cada pareja, no en función de la posibilidad de influir en el sexo del bebé, algo que la medicina reproductiva no está diseñada ni autorizada para hacer. En IMFER, nuestro único objetivo es ayudarte a lograr un embarazo sano, con el máximo rigor científico y el mejor acompañamiento posible.
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