El virus Zika y el embarazo conforman una combinación que los especialistas en salud reproductiva consideran de alto riesgo. Desde que en 2015 se estableció el vínculo entre la infección por Zika durante la gestación y el desarrollo de microcefalia en los recién nacidos, las autoridades sanitarias de todo el mundo han intensificado las recomendaciones dirigidas a mujeres embarazadas o que planean quedarse gestantes. Conocer los riesgos, las vías de transmisión y las medidas preventivas es fundamental para tomar decisiones informadas antes de viajar.
Qué es el virus Zika y cómo se transmite
El virus Zika pertenece a la familia Flaviviridae y está estrechamente relacionado con otros virus transmitidos por mosquitos como el dengue, el chikungunya o la fiebre amarilla. Su principal vector de transmisión es el mosquito Aedes aegypti, aunque también puede ser transmitido por el Aedes albopictus, presente en algunas zonas de Europa, incluida la cuenca mediterránea.
La transmisión del virus puede producirse a través de varias vías:
- Picadura de mosquito: es la vía más frecuente. El mosquito se infecta al picar a una persona portadora del virus y posteriormente lo transmite a otras personas.
- Transmisión sexual: el virus Zika puede transmitirse de persona a persona a través de las relaciones sexuales sin protección, tanto de hombre a mujer como de mujer a hombre o entre personas del mismo sexo.
- Transmisión vertical: una madre infectada puede transmitir el virus al feto durante el embarazo, con consecuencias potencialmente graves para el desarrollo del bebé.
- Transfusión sanguínea: aunque menos frecuente, se han documentado casos de transmisión a través de transfusiones de sangre de donantes infectados.
La mayor parte de las personas infectadas por el virus Zika no desarrollan síntomas o presentan síntomas leves como fiebre moderada, erupción cutánea, dolor muscular y articular o conjuntivitis. Esto hace que muchas infecciones pasen desapercibidas, lo que aumenta el riesgo de transmisión inadvertida durante el embarazo.
Riesgos del virus Zika durante el embarazo
El impacto del virus Zika en el embarazo puede ser muy grave, especialmente cuando la infección se produce durante el primer trimestre de gestación, aunque no está limitado a este periodo. Los riesgos más documentados son:
- Microcefalia: reducción anormal del tamaño del cráneo y el cerebro del feto, con consecuencias neurológicas que pueden ser graves e irreversibles.
- Síndrome congénito por Zika: conjunto de malformaciones que incluyen calcificaciones cerebrales, daño ocular, problemas de movilidad y alteraciones en el desarrollo neurológico.
- Muerte fetal: en algunos casos, la infección puede provocar la pérdida del embarazo.
- Restricción del crecimiento intrauterino: el bebé puede nacer con un peso inferior al esperado para su edad gestacional.
Es importante señalar que no todas las mujeres que se infectan durante el embarazo tienen un bebé afectado, pero el riesgo es suficientemente significativo como para que las autoridades sanitarias recomienden evitar los viajes a zonas endémicas durante la gestación.
Recomendaciones para mujeres embarazadas o que desean concebir
Las principales organizaciones de salud, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), han emitido recomendaciones claras para reducir el riesgo de infección por Zika en mujeres en edad reproductiva:
- Las mujeres embarazadas deben evitar viajar a países o regiones donde el virus Zika esté activo, especialmente durante el primer y segundo trimestre.
- Las mujeres que planean quedarse embarazadas deben consultar con su médico antes de viajar a zonas endémicas y, si el viaje es imprescindible, utilizar medidas de protección rigurosas contra las picaduras de mosquito.
- Las parejas que han viajado a zonas con circulación activa del virus deben utilizar preservativo durante al menos ocho semanas tras el regreso, incluso si no han presentado síntomas.
- Si se producen síntomas compatibles con la infección por Zika tras un viaje, se debe consultar al médico de inmediato y referir el viaje realizado.
- En caso de embarazo tras exposición potencial, el seguimiento ecográfico fetal debe intensificarse para detectar posibles alteraciones en el desarrollo del bebé.
Conclusión
El virus Zika supone un riesgo real y documentado para el embarazo que no debe subestimarse. La información y la prevención son las herramientas más eficaces para proteger la salud de la madre y del bebé. Si estás embarazada, planeas quedarte gestante o estás en tratamiento de reproducción asistida, consulta siempre con tu especialista antes de realizar cualquier viaje a regiones tropicales o subtropicales donde el Zika pueda estar presente. La planificación y el asesoramiento médico previo son la mejor protección.
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