El trasplante de útero representa uno de los hitos más revolucionarios de la medicina reproductiva moderna. Durante décadas, las mujeres que nacían sin útero o que lo habían perdido por enfermedad o cirugía no tenían posibilidad alguna de gestar un embarazo propio. Hoy, gracias a los avances en cirugía de trasplante y reproducción asistida, esa realidad está cambiando de forma gradual pero firme.
¿En qué consiste el trasplante de útero y cómo funciona?
El trasplante de útero es un procedimiento quirúrgico de alta complejidad en el que se implanta un útero donado —procedente de una donante viva o fallecida— en la receptora. Una vez que el órgano queda integrado y la paciente supera el período de adaptación inmunológica, es posible realizar una transferencia embrionaria mediante fecundación in vitro. Los embriones se obtienen previamente de la propia paciente mediante estimulación ovárica y punción folicular, se fecundan en el laboratorio y se criopreservan hasta que el útero trasplantado esté en condiciones óptimas para recibirlos.
Es fundamental comprender que el útero trasplantado no transfiere material genético: el bebé será genéticamente hijo de la madre receptora y de su pareja o donante de esperma. El útero actúa únicamente como el espacio donde se desarrolla el embarazo.
Tras el parto —que en estos casos se realiza siempre por cesárea— el útero trasplantado se retira. Esto se debe a que la paciente debe mantener un tratamiento inmunosupresor durante todo el proceso para evitar el rechazo, y eliminar el órgano una vez cumplida su función permite suspender esa medicación y reducir los riesgos a largo plazo.
Principales candidatas al trasplante uterino
No todas las mujeres con deseo de maternidad son candidatas a este procedimiento. Las indicaciones actuales se centran principalmente en dos grupos:
- Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH): una condición congénita en la que la mujer nace sin útero o con un útero rudimentario no funcional, pero con ovarios sanos y capacidad de producir óvulos propios.
- Ausencia adquirida de útero: mujeres que han debido someterse a una histerectomía por miomas, hemorragias postparto graves, cáncer de cérvix u otras patologías ginecológicas.
En ambos casos, la paciente debe gozar de buena salud general, tener ovarios funcionales y estar en condiciones de afrontar el tratamiento inmunosupresor y el proceso de fecundación in vitro asociado. La evaluación multidisciplinar —que incluye ginecólogos, cirujanos trasplantadores, psicólogos e inmunólogos— es imprescindible antes de iniciar cualquier procedimiento.
El estado actual del trasplante uterino en el mundo y en España
Los primeros intentos de trasplante uterino en humanos se llevaron a cabo a comienzos de los años 2000, con resultados inicialmente muy limitados. Fue en Suecia, en 2014, donde se documentó el primer nacimiento exitoso tras un trasplante de útero procedente de una donante viva. Desde entonces, el número de casos en todo el mundo ha ido creciendo progresivamente, con programas activos en Estados Unidos, Brasil, Francia, República Checa y varios países más.
En España, la técnica se encuentra en una fase de investigación clínica controlada. Varios hospitales han iniciado protocolos para su desarrollo, aunque su disponibilidad sigue siendo muy limitada y está restringida a ensayos clínicos autorizados. La legislación española permite el trasplante de útero bajo las mismas condiciones que otros trasplantes de órganos sólidos, lo que abre la puerta a su desarrollo progresivo en nuestro país.
Los resultados globales son prometedores, aunque el procedimiento todavía conlleva tasas de complicación relevantes: rechazo del órgano, complicaciones vasculares, infecciones y los riesgos inherentes al tratamiento inmunosupresor prolongado. Por eso, solo se considera en mujeres sin otras alternativas reproductivas y con plena información sobre los riesgos.
Trasplante uterino y reproducción asistida: una alianza necesaria
El trasplante de útero no puede concebirse de forma aislada: su éxito depende completamente de la colaboración con unidades de reproducción asistida especializadas. La fecundación in vitro con vitrificación de embriones es el método de elección para crear y preservar los embriones antes de que el trasplante se lleve a cabo. Una vez que el útero trasplantado demuestra su funcionalidad —normalmente tras varios ciclos menstruales regulares—, se procede a la transferencia embrionaria en un momento óptimo del ciclo.
Este enfoque combinado exige una coordinación clínica muy precisa, ya que los tiempos del trasplante y de la preparación endometrial deben sincronizarse con cuidado para maximizar las posibilidades de implantación y gestación.
Conclusión
El trasplante de útero abre una vía de esperanza para mujeres que, hasta hace muy poco, no tenían posibilidad de gestar un embarazo propio. Aunque aún es un procedimiento experimental, sus resultados crecientes demuestran que la ciencia médica continúa expandiendo los límites de lo posible. En IMFER seguimos de cerca estos avances para ofrecer a nuestras pacientes las opciones más actualizadas y seguras en materia de reproducción asistida.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre reproduccion asistida.
¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
También puede interesarte: Mutilación genital femenina: impacto en la salud reproductiva y El endometrio: qué es y su papel clave en la implantación.
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios