Cuando una mujer se enfrenta a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) y su ovario no responde como se esperaba, el equipo médico busca estrategias para mejorar esa situación. Una de las más prometedoras en los últimos años es el pretratamiento con testosterona. Aunque pueda sorprender que una hormona considerada masculina tenga un papel relevante en la fertilidad femenina, la evidencia científica apoya su uso en determinadas pacientes. En este artículo explicamos qué es la baja respuesta ovárica, cómo actúa la testosterona y cuándo puede ser una opción adecuada.
¿Qué significa ser una paciente de baja respuesta?
En el contexto de la FIV, se habla de baja respuesta cuando el ovario produce un número insuficiente de folículos o de óvulos maduros durante la estimulación, incluso utilizando dosis altas de medicación. Esto reduce considerablemente las posibilidades de obtener embriones de calidad y, por tanto, de lograr un embarazo.
Los criterios más utilizados para definir la baja respuesta (conocidos como criterios de Bolonia) incluyen la edad avanzada de la paciente, una reserva ovárica disminuida (reflejada en valores bajos de hormona antimülleriana o un recuento reducido de folículos antrales) y haber tenido previamente un ciclo con poca respuesta a la estimulación.
Este perfil representa uno de los mayores retos en reproducción asistida, ya que no existe un protocolo universal que garantice mejores resultados. Por eso, los especialistas continúan investigando opciones de pretratamiento que preparen al ovario antes del ciclo de estimulación.
¿Por qué usar testosterona en mujeres?
Los andrógenos, entre ellos la testosterona, están presentes de forma natural en el organismo femenino y desempeñan un papel importante en el desarrollo folicular. Los receptores de andrógenos se expresan en las células de los folículos ováricos en etapas tempranas de su crecimiento, lo que sugiere que estas hormonas actúan como facilitadoras de la maduración folicular.
La lógica del pretratamiento con testosterona se basa en que, al aumentar temporalmente sus niveles, se promueve el reclutamiento de un mayor número de folículos en los estadios iniciales del desarrollo. Esto prepara al ovario para responder mejor cuando comienza la estimulación con gonadotropinas.
Los estudios disponibles, incluyendo varios metaanálisis, apuntan a que el uso de testosterona transdérmica (en gel o parche) durante dos a cuatro semanas antes del inicio del ciclo de FIV puede aumentar el número de óvulos recuperados, mejorar las tasas de embarazo y reducir las cancelaciones de ciclos por baja respuesta. La administración transdérmica permite alcanzar niveles fisiológicos sin los efectos secundarios asociados a la vía oral.
¿Cómo se aplica este tratamiento en la práctica clínica?
El pretratamiento con testosterona no es una indicación estándar para todas las pacientes de FIV; se reserva para aquellas con criterios claros de baja respuesta o reserva ovárica disminuida. El protocolo habitual implica la aplicación diaria de un gel de testosterona en la piel (generalmente en el antebrazo o el muslo) durante unas tres o cuatro semanas previas al inicio de la estimulación ovárica.
Durante este período, se realiza un seguimiento con análisis hormonales y ecografías para monitorizar la respuesta y ajustar el tratamiento si fuera necesario. Los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios: leve acné, aumento del vello o cambios en el estado de ánimo. No se han descrito efectos adversos graves cuando se utiliza la dosis adecuada y bajo supervisión médica.
Es fundamental que esta estrategia sea evaluada de forma individualizada por el equipo médico. La historia clínica, los resultados de la reserva ovárica y los ciclos previos son factores determinantes para decidir si el pretratamiento con testosterona es la opción más adecuada para cada paciente.
Conclusión
La testosterona antes de la FIV representa una herramienta terapéutica con evidencia científica creciente para pacientes de baja respuesta ovárica. Al preparar al ovario para la estimulación, puede contribuir a mejorar los resultados del ciclo y aumentar las posibilidades de éxito. Cada caso es único, y solo un especialista en reproducción asistida puede determinar si este pretratamiento es adecuado para ti.
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