Uno de los grandes desafíos de la reproducción asistida durante sus primeras décadas fue el elevado número de embarazos múltiples asociados a los tratamientos. Transferir varios embriones al útero aumentaba las posibilidades de embarazo, pero también multiplicaba los riesgos para la madre y los bebés. En los últimos años, gracias a los avances científicos y a los cambios en los protocolos clínicos, la tasa de embarazos múltiples ha caído de forma drástica, lo que representa uno de los mayores avances en seguridad de la medicina reproductiva moderna.
Por qué los embarazos múltiples suponen un riesgo en reproducción asistida
Un embarazo gemelar o de mayor orden no es simplemente «más de lo mismo». Desde el punto de vista médico, implica riesgos significativamente mayores tanto para la madre como para los bebés:
- Mayor riesgo de prematuridad: los bebés nacidos de embarazos múltiples tienen muchas más probabilidades de nacer antes de las 37 semanas, con las complicaciones neonatales que ello conlleva.
- Bajo peso al nacer: estrechamente relacionado con la prematuridad, aumenta el riesgo de problemas respiratorios, neurológicos y metabólicos.
- Complicaciones maternas: hipertensión gestacional, preeclampsia, diabetes gestacional y mayor riesgo de hemorragia posparto son más frecuentes en gestaciones múltiples.
- Mayor tasa de cesáreas: la mayoría de los embarazos múltiples terminan en parto por cesárea, con sus propios riesgos asociados.
Por todo ello, la comunidad científica internacional lleva años trabajando para que el objetivo de la reproducción asistida sea conseguir un bebé sano mediante una gestación única y de bajo riesgo.
La transferencia de embrión único: el estándar de oro actual
El principal cambio que ha permitido reducir drásticamente los embarazos múltiples en reproducción asistida es la adopción generalizada de la transferencia de embrión único electiva (eSET, por sus siglas en inglés). Esta estrategia consiste en seleccionar el embrión de mayor calidad y transferirlo solo, conservando el resto mediante vitrificación para ciclos futuros si es necesario.
Durante años existió el temor de que transferir un único embrión redujera las tasas de éxito de los tratamientos. Sin embargo, los datos acumulados demuestran que, cuando se cuenta con un embrión de buena calidad y se aplican criterios de selección adecuados, las tasas de embarazo con transferencia única son comparables a las obtenidas con doble transferencia, pero con una reducción drástica de los embarazos múltiples.
El éxito de esta estrategia se apoya en dos pilares fundamentales:
- La mejora en los sistemas de cultivo embrionario: los laboratorios de embriología actuales permiten cultivar embriones hasta el estadio de blastocisto (día 5-6), momento en el que su potencial de implantación es mejor conocido y más predecible.
- El diagnóstico genético preimplantacional (DGP): esta técnica permite analizar los cromosomas del embrión antes de transferirlo, seleccionando únicamente aquellos que son cromosómicamente normales. Esto aumenta la tasa de implantación por embrión transferido y reduce las pérdidas gestacionales.
Vitrificación embrionaria: la clave que hace posible el embrión único
Uno de los avances que más ha contribuido a la consolidación de la transferencia de embrión único es la vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida que permite conservar los embriones con tasas de supervivencia superiores al 95%. Gracias a la vitrificación, los embriones que no se transfieren en el ciclo fresco pueden conservarse sin apenas pérdida de calidad, estando disponibles para ciclos posteriores.
Esto elimina la presión de «aprovechar» todos los embriones en una sola transferencia, que era uno de los motivos históricos por los que se transferían varios embriones a la vez. Hoy en día, los embriones vitrificados ofrecen resultados equivalentes e incluso superiores a los de ciclos frescos en muchos casos.
Conclusión
La reducción de los embarazos múltiples en reproducción asistida es una historia de éxito de la medicina moderna. La combinación de mejores técnicas de laboratorio, cultivo hasta blastocisto, diagnóstico genético y vitrificación ha permitido ofrecer tratamientos mucho más seguros sin sacrificar las tasas de éxito. El objetivo actual es claro: un tratamiento, un embrión, un bebé sano.
Para mas informacion, visita nuestra guia sobre reproduccion asistida.
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