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Un diagnóstico de cáncer es, por sí mismo, una experiencia devastadora. Cuando ese diagnóstico afecta a una niña, una adolescente o una mujer joven en edad reproductiva, la noticia va acompañada de una preocupación adicional que con frecuencia no recibe la atención que merece: el posible impacto del tratamiento oncológico sobre la fertilidad futura. La radioterapia, uno de los pilares fundamentales del tratamiento del cáncer, puede causar daños irreversibles en el tejido ovárico y en la función reproductiva, especialmente cuando se aplica en determinadas zonas del cuerpo. Sin embargo, la oncofertilidad —la especialidad médica que se ocupa de preservar la fertilidad antes, durante y después del tratamiento del cáncer— ofrece hoy soluciones reales para muchas de estas pacientes.

Cómo afecta la radioterapia a los órganos reproductivos

Los efectos de la radioterapia sobre la fertilidad femenina dependen de varios factores: la zona irradiada, la dosis total de radiación, el número de sesiones y la edad de la paciente en el momento del tratamiento. Las situaciones de mayor riesgo son:

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  • Radioterapia pélvica o abdominal: Cuando el campo de irradiación incluye los ovarios, el riesgo de daño ovárico es muy elevado. Los ovarios son especialmente sensibles a la radiación: dosis de entre 2 y 6 Gy pueden producir daño ovárico significativo, y dosis superiores a 8 Gy provocan insuficiencia ovárica prematura en la mayoría de las mujeres adultas. En las niñas prepuberales, el umbral de tolerancia ovárica es algo mayor, pero el riesgo sigue siendo relevante.
  • Radioterapia craneal: La irradiación del cráneo puede afectar al hipotálamo y la hipófisis, las estructuras cerebrales responsables de regular la producción de hormonas que controlan el ciclo ovárico. Incluso dosis relativamente bajas de radioterapia craneal pueden alterar este eje hipotálamo-hipofisario y producir infertilidad de origen central.
  • Radioterapia en columna vertebral: La irradiación de la región lumbosacra puede alcanzar los ovarios y causar daños similares a los de la radioterapia pélvica directa.

El daño ovárico producido por la radioterapia puede manifestarse de inmediato o aparecer meses o años después del tratamiento, en forma de insuficiencia ovárica prematura, menopausia anticipada o reducción significativa de la reserva ovárica.

Opciones de preservación de la fertilidad antes de la radioterapia

La clave para proteger la fertilidad de las pacientes que van a recibir radioterapia está en actuar antes de que comience el tratamiento. El tiempo es fundamental: la mayoría de las técnicas de preservación deben iniciarse inmediatamente tras el diagnóstico y antes de la primera sesión de radioterapia. Las principales opciones son:

  • Vitrificación de óvulos: La estimulación ovárica y la extracción y congelación de óvulos antes del tratamiento oncológico es la técnica más establecida y con mayor evidencia científica en mujeres adultas en edad reproductiva. El tiempo necesario para completar el proceso es de aproximadamente 10-14 días, lo que generalmente es compatible con los tiempos de inicio del tratamiento oncológico.
  • Vitrificación de embriones: En mujeres con pareja masculina estable, es posible fecundar los óvulos extraídos con el semen de la pareja y congelar los embriones resultantes. Las tasas de éxito en ciclos posteriores son algo superiores a las obtenidas con óvulos vitrificados.
  • Transposición ovárica (ooforopexia): Mediante una intervención quirúrgica laparoscópica, los ovarios se desplazan fuera del campo de irradiación antes de iniciar la radioterapia pélvica. Esta técnica permite preservar la función ovárica y endocrina en muchos casos.
  • Criopreservación de tejido ovárico: Es la única opción disponible para niñas prepuberales y para mujeres que no pueden retrasar el inicio del tratamiento. Consiste en extirpar y congelar fragmentos del tejido ovárico, que pueden reimplantarse tras la curación del cáncer para restaurar la función hormonal y, en algunos casos, la fertilidad natural.

Conclusión

Ninguna mujer que se enfrenta a un tratamiento oncológico debe resignarse a perder su fertilidad sin antes haber explorado todas las opciones disponibles. La oncofertilidad es una especialidad en constante avance que ofrece soluciones reales y eficaces para la mayoría de las situaciones. El mensaje más importante es que el tiempo importa: cuanto antes se consulte con un especialista en reproducción, mayores son las posibilidades de preservar la fertilidad con éxito. Si tú o alguien cercano va a someterse a radioterapia, pide una consulta de oncofertilidad sin demora.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre infertilidad en pareja.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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