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El parto respetado es un concepto que ha ganado protagonismo en la última década en España y en muchos otros países, impulsado por la demanda de las propias mujeres y por las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud. Se trata de un modelo de atención al parto que sitúa a la mujer en el centro del proceso, reconoce sus derechos como paciente y persona, y promueve una atención basada en la evidencia científica que evite intervenciones innecesarias.

Qué es el parto respetado y por qué importa

El parto respetado no es una moda ni una postura ideológica. Es un enfoque de atención obstétrica que reconoce el parto como un proceso fisiológico que, en la mayoría de los casos, puede y debe desarrollarse sin intervenciones médicas innecesarias. Implica que la mujer sea informada de forma clara y honesta sobre cada procedimiento, que pueda dar su consentimiento libre e informado para cualquier intervención, y que sus preferencias y valores sean tenidos en cuenta por el equipo sanitario.

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El concepto de parto respetado abarca tanto el aspecto técnico de la atención como el relacional. Incluye el derecho a tener un acompañante de confianza durante el trabajo de parto y el parto, el derecho a no ser sometida a procedimientos rutinarios sin justificación clínica, el derecho a recibir analgesia si la mujer la solicita, y el derecho a ser tratada con dignidad, respeto y empatía en todo momento.

La importancia de este modelo va más allá de la experiencia subjetiva de la mujer. Estudios publicados en revistas científicas de primer nivel han demostrado que una atención al parto respetuosa y centrada en la mujer se asocia con menores tasas de intervención obstétrica, menores tasas de cesárea innecesaria, mejores resultados en la lactancia materna y menor incidencia de depresión posparto.

Los derechos de la parturienta en España: qué dice la ley

En España, los derechos de las mujeres durante el parto están reconocidos en el marco legal de los derechos de los pacientes, establecido fundamentalmente por la Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente, y complementado por la Estrategia de Atención al Parto Normal del Sistema Nacional de Salud, publicada en 2007 y actualizada posteriormente.

Entre los derechos reconocidos a las mujeres durante el proceso del parto en España destacan los siguientes:

  • Derecho a la información: La mujer tiene derecho a recibir información clara, comprensible y suficiente sobre su estado de salud, las opciones disponibles y los procedimientos propuestos.
  • Derecho al consentimiento informado: Ninguna intervención puede realizarse sin el consentimiento previo de la mujer, salvo en situaciones de urgencia vital.
  • Derecho al acompañamiento: La mujer puede tener a su lado a una persona de su elección durante todo el proceso, incluido el parto por cesárea cuando las condiciones lo permitan.
  • Derecho a la intimidad y la confidencialidad: El respeto a la intimidad física y la confidencialidad de la información son obligaciones de todo el equipo sanitario.
  • Derecho a la libertad de movimiento: Durante el trabajo de parto, la mujer puede adoptar las posiciones que prefiera siempre que no estén contraindicadas por su situación clínica.
  • Derecho al contacto piel con piel: Salvo complicaciones clínicas, el recién nacido debe ser colocado sobre el pecho de su madre inmediatamente tras el nacimiento.

Qué dice la OMS sobre las prácticas obstétricas durante el parto

En 2018, la Organización Mundial de la Salud publicó una guía de recomendaciones para la atención intraparto que supuso un hito en el campo de la obstetricia. Esta guía, basada en una revisión sistemática de la evidencia disponible, establece cuáles son las prácticas que mejoran los resultados para la madre y el bebé, cuáles son innecesarias y deben abandonarse, y cuáles son directamente perjudiciales.

Entre las recomendaciones más relevantes de la OMS para el parto de bajo riesgo se encuentran:

  • La episiotomía de rutina no está recomendada. Solo debe realizarse cuando existe una indicación clínica específica.
  • La posición de litotomía, es decir, tumbada boca arriba con las piernas levantadas, no debe imponerse a la mujer. Las posiciones verticales o laterales están asociadas a menor dolor y menor tasa de complicaciones.
  • La monitorización fetal electrónica continua no está recomendada en partos de bajo riesgo. La auscultación intermitente es una alternativa adecuada.
  • La amniorrexia artificial de rutina no está recomendada para acelerar el parto.
  • El rasurado perineal y los enemas de limpieza no están recomendados de forma rutinaria.
  • El contacto piel con piel inmediato entre madre y recién nacido debe promoverse activamente.
  • El pinzamiento tardío del cordón umbilical, al menos uno o dos minutos tras el nacimiento, se recomienda en todos los partos.

El plan de parto como herramienta para hacer valer los derechos

El plan de parto es el instrumento más eficaz del que dispone una mujer para comunicar sus preferencias al equipo sanitario y hacer valer sus derechos durante el proceso del nacimiento. Redactar un plan de parto es un ejercicio de reflexión y autoconocimiento que ayuda a la mujer a clarificar qué es lo que desea y qué es lo que quiere evitar, siempre dentro del margen de lo clínicamente posible.

Para que el plan de parto sea útil es importante que se elabore con información suficiente sobre las distintas opciones, preferiblemente con el asesoramiento de la matrona o el obstetra que lleva el seguimiento del embarazo. Debe ser realista, flexible y estar abierto a modificaciones en función de cómo evolucione el parto. Un plan de parto no es una exigencia inflexible, sino una herramienta de comunicación entre la mujer y el equipo que la atiende.

Entregar el plan de parto al equipo al llegar al hospital, comentarlo con la matrona responsable y asegurarse de que queda registrado en la historia clínica son pasos prácticos para que sus preferencias sean conocidas y, en la medida de lo posible, respetadas.

Conclusión

El parto respetado no es un privilegio, es un derecho. Cada mujer merece ser atendida durante el nacimiento de su hijo con respeto, información honesta y prácticas basadas en la evidencia. Conocer los propios derechos, elaborar un plan de parto reflexionado y contar con el apoyo de un equipo obstétrico comprometido con la humanización de la atención son los pilares de una experiencia de parto que, sea cual sea su desarrollo, pueda recordarse con dignidad y satisfacción.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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