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Durante décadas, la infertilidad fue considerada mayoritariamente un problema femenino. Sin embargo, los datos actuales muestran una realidad muy diferente: la infertilidad masculina está implicada en más del cuarenta por ciento de los casos de parejas que tienen dificultades para concebir, y en aproximadamente un veinte por ciento de los casos es la causa exclusiva. Este cambio de perspectiva ha impulsado una mayor investigación en el campo de la salud reproductiva masculina, con avances diagnósticos y terapéuticos que hoy permiten abordar la mayoría de estos casos con eficacia.

Principales causas de infertilidad masculina

La fertilidad masculina depende de la producción de espermatozoides en cantidad y calidad suficientes, de su capacidad para moverse adecuadamente y de que puedan ser eyaculados sin obstáculos. Cualquier alteración en alguno de estos procesos puede comprometer la capacidad de fecundar un óvulo.

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Entre las causas más frecuentes de infertilidad masculina destacan:

  • Varicocele: La dilatación de las venas del escroto que drenan el testículo es la causa tratable más común de infertilidad masculina. Genera un aumento de la temperatura testicular que deteriora la producción y calidad del esperma.
  • Alteraciones en la producción de espermatozoides: La oligozoospermia (número bajo de espermatozoides), la astenozoospermia (movilidad reducida) y la teratozoospermia (morfología anormal) son los diagnósticos más habituales en el seminograma.
  • Obstrucciones del tracto reproductor: Cicatrices de infecciones previas, vasectomía o malformaciones congénitas como la ausencia bilateral del conducto deferente pueden impedir la salida de los espermatozoides.
  • Causas hormonales: Un desequilibrio en los niveles de FSH, LH, testosterona o prolactina puede afectar directamente a la espermatogénesis.
  • Factores genéticos: El síndrome de Klinefelter, las microdeleciones del cromosoma Y y otras alteraciones genéticas pueden causar infertilidad severa o azoospermia.
  • Factores ambientales y de estilo de vida: La exposición a tóxicos, el tabaquismo, el consumo de alcohol y cannabis, el sedentarismo, la obesidad, el estrés crónico y el calor excesivo en la zona genital son factores modificables que pueden deteriorar la calidad seminal.

Diagnóstico de la infertilidad masculina: el seminograma y más allá

El estudio de la fertilidad masculina comienza siempre con el seminograma, también llamado espermograma o análisis de semen. Esta prueba evalúa el volumen del eyaculado, la concentración de espermatozoides, su movilidad y su morfología, entre otros parámetros. Es una prueba sencilla, no invasiva y relativamente asequible que proporciona información muy valiosa sobre el estado de la función reproductiva del hombre.

Cuando el seminograma muestra alteraciones, el estudio se amplía con pruebas complementarias que pueden incluir:

  • Análisis hormonal en sangre para evaluar el eje hipotálamo-hipófisis-testicular.
  • Ecografía testicular y del aparato reproductor masculino.
  • Cariotipo para descartar anomalías cromosómicas.
  • Estudio de microdeleciones del cromosoma Y en casos de azoospermia o oligozoospermia severa.
  • Test de fragmentación del ADN espermático, que evalúa el daño en el material genético de los espermatozoides, un factor que influye en la capacidad de implantación del embrión.

En los casos de azoospermia, es decir, ausencia total de espermatozoides en el eyaculado, puede realizarse una biopsia testicular para determinar si existe producción de espermatozoides en el testículo que no consiguen salir al exterior, o si la ausencia de producción es la causa del problema.

Tratamientos disponibles para la infertilidad masculina

El tratamiento de la infertilidad masculina depende de su causa. En algunos casos, la modificación del estilo de vida produce mejoras significativas en la calidad seminal en un plazo de tres a seis meses, que es el tiempo que tarda en completarse un ciclo completo de espermatogénesis.

El varicocele puede tratarse quirúrgicamente mediante varicocelectomía o embolización, con resultados que mejoran los parámetros seminales en una proporción significativa de pacientes. Los desequilibrios hormonales se abordan con tratamiento farmacológico específico. Las obstrucciones del tracto reproductor pueden resolverse mediante cirugía reconstructiva en algunos casos.

Cuando el problema no tiene solución médica o quirúrgica directa, las técnicas de reproducción asistida ofrecen soluciones eficaces:

  • Inseminación artificial: Indicada en casos leves de factor masculino, consiste en depositar espermatozoides seleccionados y preparados en el útero de la mujer en el momento de la ovulación.
  • Fecundación in vitro con ICSI: La microinyección espermática permite fecundar un óvulo inyectando directamente un único espermatozoide en su interior. Es la técnica de elección en casos de factor masculino moderado o severo.
  • TESE o microTESE: En casos de azoospermia no obstructiva, la extracción de espermatozoides directamente del tejido testicular permite obtener gametos que se utilizan en ciclos de FIV con ICSI.

El papel del estilo de vida en la fertilidad masculina

Aunque no todos los casos de infertilidad masculina son prevenibles, existe un conjunto de hábitos que han demostrado tener un impacto negativo y modificable sobre la calidad seminal. Evitar el tabaco y el alcohol, mantener un peso saludable, practicar ejercicio moderado con regularidad, reducir la exposición a tóxicos ambientales y evitar el calor excesivo en la zona genital (como el uso prolongado de ropa interior ajustada o baños de agua muy caliente) son medidas que pueden marcar la diferencia.

Una alimentación rica en antioxidantes, como la vitamina C, la vitamina E, el zinc y el selenio, también puede contribuir a proteger los espermatozoides del daño oxidativo. Algunos estudios han mostrado mejoras en los parámetros seminales con la suplementación antioxidante, aunque los resultados no son uniformes y siempre deben consultarse con un especialista.

Conclusión

La infertilidad masculina es una realidad frecuente que tiene diagnóstico y tratamiento en la mayoría de los casos. Dejar atrás los tabúes y acudir al especialista ante la menor sospecha de un problema es el primer paso para encontrar soluciones. Los avances en andrología reproductiva y en técnicas de reproducción asistida han transformado el pronóstico de parejas que hace unas décadas no tenían opciones para tener hijos biológicos.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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